|
|
Parte Cuatro: Orden en el Caos
| 18. La teoría del conocimiento (y 2) | |
|
Los límites del empirismo La auténtica filosofía terminó con Hegel. Desde entonces hemos visto solamente una tendencia a repetir viejas ideas, llenando este pequeño detalle aquí y allí, pero ninguna ruptura real, ninguna gran nueva idea. Esto no es sorprendente. Los avances sin precedentes de la ciencia en los últimos cien años hacen que la filosofía en el viejo sentido de la palabra sea redundante. Tiene poco sentido especular sobre la naturaleza del universo, cuando estamos en posición de descubrir sus secretos con la ayuda de telescopios cada vez más poderosos, sondas espaciales, ordenadores y aceleradores de partículas. Al igual que el debate sobre el carácter del sistema solar lo decidió el telescopio de Galileo, los avances en la técnica resolverán la cuestión de la historia del universo, sólo para plantear nuevas preguntas a resolver por futuras generaciones. "Desde el momento en que se presenta a cada ciencia la exigencia de ponerse en claro acerca de su posición en la conexión total de las cosas y del conocimiento de las cosas, se hace precisamente superflua toda ciencia de la conexión total", escribió Engels. "De toda la anterior filosofía no subsiste al final con independencia más que la doctrina del pensamiento y de sus leyes, la lógica formal y la dialéctica. Todo lo demás queda absorbido por la ciencia positiva de la naturaleza y de la historia".33 Sin embargo la filosofía todavía tiene un papel que jugar, en las dos únicas ¿reas que le quedan, la lógica formal y la dialéctica. La ciencia, como hemos visto, no se trata solamente de la acumulación de hechos. Requiere la participación activa del pensamiento, que es el único que puede descubrir el significado interno de los hechos, las leyes que los gobiernan. Es necesario hacer hipótesis que puedan guiar nuestras investigaciones por los canales más fructíferos, para comprender las interrelaciones reales entre fenómenos aparentemente sin relación entre sí, para derivar el orden del caos. Esto requiere un entrenamiento y un conocimiento exhaustivo de la historia tanto de la ciencia como de la tecnología. Como el filósofo americano George Santayana planteó: "El que no aprende de la historia está condenado a repetirla". Una de las consecuencias más perniciosas de la influencia del positivismo lógico en la ciencia del siglo XX es que todas las grandes escuelas del pasado han sido tratadas como un perro muerto. Ahora podemos ver a donde nos lleva esta actitud. Los que rechazaron altivamente la "metafísica" han sido castigados por su orgullo. En ningún otro momento de la historia de la ciencia el misticismo ha estado tan extendido. La escuela de pensamiento puramente empírico inevitablemente conduce a este resultado, como Engels planteó hace tiempo: "El empirismo exclusivo, que cuando mucho se permite pensar en forma de cálculos matemáticos, se imagina que opera sólo con hechos innegables. Pero en realidad trabaja, en términos predominantes, con ideas tradicionales, con los productos en gran medida anticuados del pensamiento de sus predecesores, y tales son la electricidad positiva y negativa, la fuerza de separación eléctrica, la teoría de contacto. Todo esto sirve como cimiento para interminables cálculos matemáticos en los cuales, debido a lo estricto de la formulación matemática, la naturaleza hipotética de las premisas se olvida con facilidad. Este tipo de empirismo es tan crédulo respecto de los resultados del pensamiento de sus predecesores, como escéptico en su actitud hacia los resultados del pensamiento contemporáneo. Hasta los hechos establecidos por experimentación se han vuelto poco a poco inseparables de sus interpretaciones tradicionales (É) Deben recurrir a todo tipo de subterfugios y expedientes insostenibles, a la disimulación de contradicciones del cual no tienen salida".34 Es imposible que los científicos se queden al margen de la sociedad, sobre la base de que son puramente imparciales. Ninguno de ellos vive en el vacío. Como dice el genetista americano Theodosius Dobzhansky: "Los científicos a menudo tienen la esperanza ingenua que si pudieran descubrir hechos suficientes sobre un problema, estos hechos se organizarían por sí solos de alguna manera en una solución cierta e imponente. Sin embargo la relación entre el descubrimiento científico y la creencia popular no es una calle de dirección única. Los marxistas están más en lo cierto que equivocados cuando plantean que los problemas que eligen los científicos, la manera en que los solucionan, e incluso las soluciones que están inclinados a aceptar, están condicionados por el entorno social, intelectual y económico en el que viven y trabajan".35 A veces se afirma que Marx y Engels consideraban la dialéctica como algo Absoluto ¾ la última palabra en el conocimiento humano¾ . Una noción de este tipo es una contradicción evidente por sí misma. La dialéctica marxista se diferencia de la hegeliana en dos aspectos fundamentales. En primer lugar, es una filosofía materialista, y por lo tanto deriva sus categorías del mundo de la realidad física. La naturaleza es infinita, no cerrada. De igual manera, la propia verdad no tiene fin y no se puede resumir en un solo sistema que lo abarque todo. La negación de la negación, tal como explica Engels es una especie de espiral de desarrollo ¾ un sistema abierto, no un círculo cerrado¾ . Esta es la segunda diferencia fundamental con la filosofía hegeliana, que en última instancia se contradice a sí misma al intentar expresar la dialéctica como un sistema cerrado y absoluto. Marx y Engels elaboraron las líneas generales de un nuevo método dialéctico, cuya utilidad se demostró brillantemente en los tres volúmenes de El Capital. Pero los enormes avances de la ciencia del siglo XX nos proporcionan material abundante para rellenar, desarrollar y extender el contenido de la dialéctica. La evolución futura de la teoría del caos y la complejidad puede sentar la base de este desarrollo, que sería enormemente beneficioso tanto para las ciencias naturales como para las sociales. Por lo tanto no podemos decir que el materialismo dialéctico no será superado en el futuro por algún método de pensamiento nuevo y más satisfactorio. Pero lo que podemos asegurar es que hasta el momento, es el método de análisis científico más avanzado, comprensivo y flexible a nuestra disposición. Dejemos hablar a Engels por sí mismo sobre este tema: "Además: si deja de ser necesaria cualquier filosofía, tambiÉn dejar¿ de serlo cualquier sistema, aunque sea un sistema natural de filosofía. La comprensión de que la totalidad de los procesos naturales se encuentra en una conexión sistemática mueve a la ciencia a mostrar esa conexión sistemática en todas partes, en el detalle igual que en el conjunto. Pero la correspondiente exposición científica completa de esa conexión, la composición de una reproducción mental exacta del sistema del mundo en que vivimos, nos es imposible y será imposible para todos los tiempos. Si en algún momento de la evolución de la humanidad se compusiera un tala sistema definitivo y concluso de las conexiones del mundo físico, espiritual e histórico, quedaría con ello cerrado el reino del conocimiento humano, y quedaría tambiÉn cortada la posterior evolución histórica a partir del momento en que la sociedad se encontrara instituida de acuerdo con aquel sistema: todo lo cual es un absurdo y un puro contrasentido. "Los hombre se encuentran, pues, situados ante una contradicción: reconocer, por una parte, el sistema del mundo de un modo completo en su conexión de conjunto, y, por otra parte, no poder resolver jamás completamente esa tarea, tanto por su propia naturaleza humana cuanto por la naturaleza del sistema del mundo. Pero esa contradicción no sólo arraiga en la naturaleza de los dos factores ¾ mundo y hombre¾ , sino que es además la palanca capital de todo el progreso intelectual, y se resuelve diariamente y constantemente en la evolución progresiva infinita de la humanidad, del mismo modo que, por ejemplo, determinados ejercicios matemáticos se resuelven en una sucesión infinita o en una fracción continua. De hecho, toda reproducción mental del sistema del mundo queda limitada objetivamente por la situación histórica, y subjetivamente por la constitución física y espiritual de su autor".36 Prejuicios contra la dialéctica La ciencia moderna nos proporciona abundante material que confirma completamente la afirmación de Engels de que "en última instancia, la naturaleza funciona dialécticamente". Los descubrimientos de la ciencia en los cien años que han pasado desde la muerte de Engels confirman plenamente este punto de vista. "Cuando sometemos a la consideración del pensamiento la naturaleza o la historia humana, o nuestra propia actividad intelectual", escribió Engels, " se nos ofrece por de pronto la estampa de un infinito entrelazamiento de conexiones e interacciones, en el cual nada permanece siendo lo que era, ni como era ni donde era, sino que todo se mueve, se transforma, deviene y perece. Esta concepción del mundo, primaria e ingenua, pero correcta en cuanto a la cosa, es la de la antigua filosofía griega y ha sido claramente formulada por vez primera por Heráclito: todo es y no es, pues todo fluye, se encuentra en constante modificación, sumido en constante devenir y perecer".37 Comparemos esto con la siguiente cita de Hoffman: "En el mundo del cuanto, las partículas están apareciendo y desapareciendo incesantemente. Lo que podríamos pensar que es un espacio vacío es una nada fluctuante, hormigueante, con fotones que aparecen de ninguna parte y se desvanecen casi al tiempo de nacer, con electrones provocando espuma brevemente en el monstruoso océano para crear pares electrón-protón evanescentes y varias partículas más añadiéndose a la confusión".38 El surgimiento de la teoría del caos y la complejidad indica una reacción contra el reduccionismo osificado del pasado. Sin embargo se ha prestado bien poca atención al trabajo pionero de Hegel, Marx y Engels. Este hecho llamativo se explica en gran medida por los prejuicios ampliamente difundidos contra la dialéctica, en parte como reacción contra la forma mística en que la escuela idealista presentó la dialéctica despuÉs de la muerte de Hegel, pero principalmente debido a su conexión con el marxismo. Se ha descrito la dialéctica de Hegel como "el álgebra de la revolución". Si se acepta la validez de la ley de la transformación de la cantidad en calidad en física y química, el siguiente paso sería aplicarla a la sociedad existente, con los resultados más desastrosos para los defensores del statu quo. Los escritos científicos de Marx y Engels no se pueden separar de su teoría revolucionaria de la historia en general (materialismo histórico), y sus análisis de las contradicciones del capitalismo. Estos obviamente no son muy populares entre los que actualmente poseen el monopolio del poder económico y político, y que controlan, no sólo los periódicos y cadenas de televisión, sino que tambiÉn tienen en sus manos las cuerdas que determinan el destino de las universidades, los proyectos de investigación, y las carreras académicas. ¿Es sorprendente que el materialismo dialéctico sea un tema tabú, sobre el que se mantiene una conspiración de silencio, excepto para denunciarlo como acientífico, para gente que claramente nunca han leído una sola línea de Marx ni de Engels? Es cierto que un pequeño número de almas valientes han planteado el tema de la contribución del marxismo a la filosofía de la ciencia, pero incluso en este caso, estas menciones van frecuentemente de la mano de todo tipo de calificativos, intentando demostrar que la dialéctica puede ser válida para un campo determinado de la ciencia, pero que no se puede aceptar como proposición general. Hoy en día, la idea del cambio, de la evolución, ha penetrado profundamente la conciencia popular. Pero generalmente se entiende la evolución como un proceso lento, gradual, ininterrumpido. Como Trotsky planteó, "la lógica de Hegel es la lógica de la evolución. Sólo que no debe olvidarse que el concepto mismo de ‘evolución ha sido completamente corrompido y castrado por los profesores universitarios y escritores liberales que con ello se refieren al ‘progreso pacífico". En política este prejuicio común encuentra su expresión en la teoría del gradualismo reformista, en el que hoy es mejor que ayer y mañana será mejor que hoy. Desgraciadamente la historia humana en general, y la historia del siglo XX en particular, proporciona pocos ejemplos confortantes para los defensores de este punto de vista tan tranquilizador de los procesos sociales. La historia conoce largos períodos de cambio gradual pero este no es de ninguna manera un proceso continuo y uniforme. Se ve interrumpido por todo tipo de explosiones y catástrofes: guerras, crisis económicas, revoluciones y contrarrevoluciones. Negarlo sería negar lo que es evidente para todo el mundo. Así pues, ¿cómo consideramos estos fenómenos? ¿Cómo ataques repentinos de locura colectiva? ¿Cómo "desviaciones" de la "norma" gradualista? O, por el contrario, ¿hay que verlos como parte integral del proceso de desarrollo social, no accidentes, sino el resultado necesario de las tensiones y presiones que se van acumulando gradualmente y de manera invisible en la sociedad, y que, más tarde o más temprano, encontrarán una manera de salir a la superficie, de la misma manera que las presiones que se acumulan en la línea de una falla de la corteza terrestre provocan un terremoto? Cualquier intento de desterrar la contradicción de la naturaleza, de suavizar sus duras aristas, de sujetarla a las estrechas leyes de la lógica formal, al igual que los jardineros de Versalles sometieron la naturaleza salvaje a las leyes de la geometría, está¿ destinado al fracaso. Intentos de este tipo pueden tener un efecto sedante de los nervios, pero serán totalmente inservibles a la hora de llegar a una comprensión del mundo real. Y lo que es cierto para la naturaleza animada e inanimada tambiÉn es cierto para la historia de la propia humanidad, a pesar de los tozudos esfuerzos por demostrar lo contrario. La historia de la sociedad revela las mismas tendencias, las tendencias internas que impulsan el desarrollo; el auge y caída de los diferentes sistemas socioeconómicos; los largos períodos de cambio "evolutivo" gradual, interrumpidos por levantamientos repentinos, guerras y revoluciones, que se dan en cada encrucijada de todo desarrollo histórico importante. Estos fenómenos sorprendentes ¿son sólo accidentes, desviaciones temporales y desafortunadas de la supuesta "norma" evolutiva? ÀO son la prueba irrefutable de la estupidez o maldad inherente al género humano? Si ese es el caso tenemos que abandonar cualquier intento de llegar a una comprensión racional del desarrollo humano. Nos veríamos obligados a hacernos eco de la opinión de Edward Gibbon, autor de El declive y la caída del Imperio Romano que describía la historia como "poco más que el registro de los crímenes, los desatinos, y desgracias de la humanidad". Pero si, como creemos firmemente, la historia humana funciona según las mismas leyes dialécticas que podemos observar en la naturaleza (¿y por que debería reclamar la raza humana el dudoso "privilegio" de estar totalmente exenta de las leyes objetivas de desarrollo?), Entonces los modelos de la historia humana empiezan a tener sentido por primera vez. Se pueden explicar. Incluso ¾ dentro de ciertos límites¾ se pueden prever; aunque las predicciones de fenómenos complejos no son tan sencillas como las que sólo implican procesos lineales simples. Esto se puede aplicar lo mismo a la predicción de un terremoto o del tiempo como a la anticipación del movimiento de la sociedad. Nadie puede decir con certeza cuando habrá un terremoto catastrófico en Los Ángeles, pero se puede predecir con absoluta seguridad que lo habrá. A pesar de los extenuantes esfuerzos por negar la validez de la dialéctica, esta siempre se toma la venganza de sus más duros detractores. La conservadora comunidad geológica se ha visto obligada a aceptar la deriva continental, el nacimiento y la muerte de los continentes, de lo que una vez se rieron a carcajada limpia. Los biólogos se han visto obligados a aceptar que la vieja idea de la evolución como un proceso gradual e ininterrumpido de fuerzas de adaptación es unilateral y falsa; que la evolución se da a través de saltos cualitativos catastróficos, en los que la muerte (extinción) se convierte en la precondición para el nacimiento (nuevas especies). A cada momento, la riqueza del mundo material proporcionada por las ciencias naturales empuja a los científicos a adoptar conclusiones dialécticas. Sin embargo enseguida se sienten incómodos porque se dan cuenta de las implicaciones potencialmente "subversivas" de este tipo de ideas. Es en este punto en que recurren a todo tipo de disculpas y subterfugios para cubrirse las espaldas. La escapatoria habitual es alegar ignorancia en todo lo que se refiera a la filosofía en general. Como el "amor que no se atreve a decir su nombre" de Oscar Wilde, estos autores, tan elocuentes sobre cualquier tema sobre la capa de la tierra, se ven incapaces de pronunciar las palabras materialismo dialéctico. Como máximo, insisten, el materialismo dialéctico es válido para su propia especialidad concreta pero no tiene ninguna aplicación en el campo más amplio de la ciencia en general o (Dios nos libre) en la sociedad en general. Es sorprendente que incluso los que están planteando la teoría del caos que llegan bastante cerca a la posición dialéctica son completamente ignorantes acerca del marxismo. Así, Ian Stewart y Tim Poston podían escribir en Analog (Noviembre 1981) las siguientes líneas: "Las ‘inexplorables leyes de la física sobre las que, por ejemplo, Marx intentó basar sus leyes de la historia nunca han existido en realidad. Si Newton no podía predecir el comportamiento de tres bolas, ¿podría predecir Marx el de tres personas? Cualquier regularidad en el comportamiento de gran cantidad de partículas o de gente tiene que ser estadística, y eso tiene un sabor filosófico bastante diferente".39 Esto está¿ completamente fuera de lugar. Marx no basó en absoluto su modelo de la historia en las leyes de la física. Las leyes del desarrollo social se tienen que derivar de un estudio laborioso de la propia sociedad. Marx y Engels dedicaron el grueso de sus vidas a ese estudio, basándose en una enorme cantidad de datos empíricos cuidadosamente recopilados, como el examen más superficial de los tres tomos de El Capital puede demostrar. Por cierto, tanto Marx como Engels eran enormemente críticos con el determinismo mecánico en general, y con Newton en particular. El intento de establecer algún tipo de paralelo entre el método de Marx y el de Newton y Laplace no tiene la más mínima base. Cuanto más se acerca la teoría del caos y la complejidad a un análisis de la sociedad actual, mayor es el potencial de llegar a comprender las contradicciones del capitalismo: "Pero en los Estados Unidos, el ideal es la máxima libertad individual, como (Viran) Arthur lo plantea, ‘dejar que cada cual sea su propio John Wayne y vaya por ahí con sus pistolas. Aunque en la práctica este ideal se haya comprometido, sigue teniendo un poder mítico. "Pero los beneficios crecientes cortan hasta la raíz este mito. Si pequeños acontecimientos casuales pueden encerrarte en cualquiera de los muchos resultados posibles, entonces el resultado que se selecciona realmente puede no ser el mejor. Y eso significa que la máxima libertad individual ¾ y el libre mercado¾ puede no producir el mejor de los mundos posibles. Por lo tanto, defendiendo los beneficios crecientes, Arthur, inocentemente, estaba metiéndose en un terreno minado" (Brian Arthur es un economista y uno de los teóricos de la complejidad).40 Stephen J. Gould, que ha hecho importantes contribuciones a la actual teoría de la evolución, es uno de los pocos científicos occidentales que ha reconocido abiertamente los paralelismos entre su teoría del "equilibrio puntuado" y el materialismo dialéctico. En su libro El pulgar del Panda dice lo siguiente: "Si el gradualismo es más un producto del pensamiento occidental que un hecho de la naturaleza, entonces deberíamos de tener en cuenta filosofías del cambio alternativas para aumentar el reino de nuestros prejuicios limitadores. En la Unión Soviética, por ejemplo, se educa a los científicos con una filosofía del cambio muy diferente ¾ las llamadas leyes dialécticas, reformuladas por Engels a partir de la filosofía de Hegel¾ . Las leyes dialécticas son explícitamente puntuacionistas. Hablan, por ejemplo, de la ‘transformación de la cantidad en calidad'. Esto puede sonar a fetiche, pero sugiere que el cambio se produce en grandes saltos que suceden a una pequeña acumulación de presiones que un sistema puede resistir hasta que llega a un punto de ruptura. Calienta el agua y llegar¿ un punto en que entrar¿ en ebullición. Oprime más y más a los trabajadores y provocarás una revolución. Eldredge y yo estábamos fascinados al descubrir que los paleontólogos soviéticos apoyaban un modelo similar a nuestro equilibrio puntuado". DespuÉs de todo, la paleontología y la antropología sólo están separadas por un muro muy fino de las otras ciencias históricas y sociales, que tienen implicaciones políticas potencialmente peligrosas para los defensores del statu quo. Como dijo Engels, cuanto más se acercan a las ciencias sociales, menos objetivos y más reaccionarios se vuelven. Por lo tanto es alentador que Stephen Gould haya llegado tan cerca de un punto de vista dialéctico, a pesar de su obvia precaución: "Sin embargo, confesará como creencia personal que una visión puntuacional puede coincidir con los tiempos de cambio biológico y geológico y más cuidadosamente y más frecuentemente que cualquiera de sus competidores ¾ aunque sólo fuera porque sistemas complejos en un estado estacionario son comunes y altamente resistentes al cambio¾ ".41 En el siglo pasado, Marx, irónicamente, planteó que la mayoría de los científicos naturales eran "materialistas avergonzados". En la última mitad del siglo XX, tenemos una paradoja mayor. Muchos científicos que nunca han leído a Marx o Hegel, han llegado independientemente a muchas de las ideas del materialismo dialéctico. Estamos firmemente convencidos de que el futuro desarrollo de la ciencia confirmar¿ la importancia del método dialéctico, y los que fueron sus pioneros obtendrán finalmente el reconocimiento que se les ha negado. Caricatura estalinista Un obstáculo serio en el camino de muchos de los que se acercaron a las ideas del marxismo en el pasado era la caricatura representada por el estalinismo. Esto jugó un papel contradictorio. Por una parte, los enormes Éxitos de la economía planificada en la Unión Soviética atrajeron muchos obreros e intelectuales occidentales. Científicos importantes, como el profesor J. B. S. Haldane en Gran Bretaña fueron atraídos por el marxismo, y empezaron a aplicarlo a sus propios campos con resultados prometedores. Aparecieron toda una serie de libros intentando explicar los últimos descubrimientos de la ciencia en un lenguaje comprensivo. Los resultados fueron desiguales, pero esta literatura era infinitamente preferible al tipo de material mistificante producido para el consumo popular hoy en día. Sin duda los avances sin precedentes de la cultura, la ciencia y la educación en la Unión Soviética sirvieron como punto de referencia, no sólo para el movimiento obrero internacional, sino para los mejores intelectuales y científicos en occidente. Estos logros, demostraron el potencial de la economía planificada y nacionalizada, a pesar de las monstruosas deformaciones burocráticas que en última instancia lo minaron. La situación hoy en día representa un enorme contraste. El colapso de la Unión Soviética, y el intento de restaurar la "economía de mercado" ha provocado un espantoso colapso de las fuerzas productivas y la cultura. Se ha lanzado una ofensiva a nivel mundial contra la idea de la economía planificada, el marxismo y el socialismo en general. Los enemigos del socialismo se han aprovechado de los crímenes del estalinismo para manchar el nombre del marxismo. Tratan de convencer a la gente de que la revolución no vale la pena, y que, por lo tanto, es mejor conformarse con el gobierno de los grandes bancos y los monopolios, aceptar el paro masivo y la caída de los niveles de vida, debido a que, supuestamente, no hay otra alternativa. En realidad, lo que fracasó en Rusia no fue el socialismo, sino una caricatura burocrática del socialismo. Un sistema totalitario y burocrático es incompatible con un régimen de economía planificada y nacionalizada que, como Trotsky explicó en 1936, necesita democracia al igual que el cuerpo humano necesita oxígeno. Sin la participación activa y consciente de la población a todos los niveles, sin libertad total de crítica, discusión y debate, inevitablemente llevaría a una pesadilla de burocracia, corrupción, obstrucción y mala gestión, lo que inevitablemente al final mina las bases de la economía planificada. Esto es precisamente lo que pasó en la antigua Unión Soviética, tal y como los marxistas predijimos hace décadas. El régimen totalitario del estalinismo, con sus acompañantes inevitables, corrupción, conformismo y servilismo, tuvo efectos muy negativos en los campos de la ciencia y las artes. A pesar del enorme impulso que la Revolución de Octubre, y la economía planificada que de ella surgió, representaron para la educación y la cultura, el libre desarrollo de la ciencia se vio asfixiado por el régimen burocrático. más que ninguna otra sección de la sociedad, la ciencia y las artes necesitan desarrollarse en una atmósfera de libertad intelectual, libertad de pensamiento, de expresión, de explorar, de equivocarse. Ante la falta de estas condiciones el pensamiento creativo se marchita y muere. Así, la URSS, con más científicos que América y Japón juntos (y buenos científicos), fue incapaz de conseguir los mismos resultados que en occidente, y gradualmente empezó a ir por detrás en toda una serie de terrenos. Una de las cosas que crearon todo tipo de concepciones incorrectas sobre el marxismo fue la manera en que lo presentaban los estalinistas. La élite dirigente no podía permitir la libertad de pensamiento y crítica en ningún terreno. En manos de la burocracia, la filosofía marxista ("diamat" como se le denominó) se convirtió en un dogma estéril, o una variedad de sofisma utilizado para justificar cada giro imprevisto de la dirección. Según Lefebvre, las cosas llegaron hasta tal punto que el alto mando del ejército soviético insistió en que se volviese a las lecciones de lógica formal en el curriculum de las academias militares, debido a la vergonzosa confusión que habían provocado los profesores del llamado "diamat". Por lo menos las lecciones de lógica enseñarían a los cadetes el ABC del razonamiento. Este pequeño incidente es suficiente para exponer la caricatura del "marxismo" de los estalinistas. Bajo Stalin, los científicos se vieron obligados a aceptar sin preguntas esta caricatura rígida y sin vida, junto con toda una serie de teorías sin ninguna base científica simplemente porque a la burocracia le parecían bien, como la "teoría" de Lysenko sobre genética. Esto desacreditó la idea del materialismo dialéctico en la comunidad científica hasta cierto punto, e impidió una aplicación creativa y fructífera del método dialéctico a diferentes campos de la ciencia, que hubiese posibilitado serios avances tanto en la propia ciencia como en una mayor elaboración de las ideas filosóficas que Marx y Engels explicaron en líneas generales, pero dejaron a las futuras generaciones la tarea de desarrollarlas y rellenar los detalles. Es una condena del régimen estalinista el que durante más de seis décadas, con todos los recursos de la Unión Soviética a su disposición, la burocracia fue incapaz de introducir una sola idea original en el arsenal teórico del marxismo. A pesar de las enormes ventajas de la economía planificada, que creó una industria y tecnología poderosa fueron incapaces de añadir nada nuevo a los descubrimientos de Carlos Marx, trabajando en solitario en la Biblioteca del Museo Británico. A pesar de todo, los beneficios de la economía planificada posibilitaron un importante avance científico en muchos campos, que la actual avalancha de propaganda quisiera ocultar. Es más, en los campos en los que los científicos aplicaron el método del materialismo dialéctico se consiguieron resultados interesantes. Esto se demuestra en la teoría del caos, un ¿rea en la que los científicos soviéticos, influidos indudablemente por el materialismo dialéctico, iban al menos dos décadas por delante de occidente. No es generalmente conocido que las investigaciones originales sobre la teoría del caos se hicieron en la Unión Soviética, y esto dio un impulso a aquellos científicos occidentales que independientemente estaban llegando a las mismas conclusiones, y cuyas ideas a su vez impulsaron el desarrollo de la investigación soviética sobre el caos, como Gleick admite: "El florecimiento del caos en los Estados Unidos y Europa ha inspirado una enorme cantidad de trabajo paralelo en la Unión Soviética; y asimismo ha provocado perplejidad y desorientación indescriptibles, porque un buen retazo de la nueva ciencia no era novedad en Moscú. Los matemáticos y físicos soviéticos disfrutan de sólida tradición en la investigación del caos, desde la obra de A. N. Kolmogorov, en el decenio de 1950. Además, tienen el hábito de colaborar, con el cual se han salvado de la divergencia que separa a los de otras naciones".42 | |
Parte Cuatro:
Orden en el Caos
19. Alienación y el
futuro de la humanidad (1)