Razón y revolución
Filosofía marxista y ciencia moderna


Autores Alan Woods y Ted Grant

..Fundación Federico Engels


 

Parte Cuatro: Orden en el Caos

18. La teoría del conocimiento (1)

 

"El destino habitual de las nuevas verdades es empezar como herejías y acabar como supersticiones" (T. H. Huxley.)

La afirmación básica subyacente en toda la ciencia y el pensamiento racional en general es que el mundo físico existe, y que es posible entender las leyes que gobiernan la realidad objetiva. La gran mayoría de los científicos en activo aceptan que el universo está gobernado por una ley natural, un hecho resaltado por Philip Anderson:

"De hecho, es difícil imaginarse como podría existir la ciencia si no lo hicieran. Creer en una ley natural es creer que el universo es comprensible en última instancia ¾ que las mismas fuerzas que determinan el destino de una galaxia tambiÉn pueden determinar la caída de una manzana aquí en la tierra; que los mismos ¿tomos que refractan la luz que pasa a través de un diamante tambiÉn pueden formar el material de una célula viviente; que los mismos electrones, neutrones y protones que surgieron del big bang pueden dar lugar ahora al cerebro humano, la mente y el alma. Creer en la ley natural es creer en la unidad de la materia al nivel más profundo posible".26

Lo mismo es cierto respecto a la raza humana en general. Cada nuevo descubrimiento de la ciencia y técnica amplía y profundiza nuestra comprensión, pero al mismo tiempo nos plantea nuevos desafíos. Cada pregunta solucionada plantea inmediatamente dos nuevas preguntas. Como un viajero que con emoción creciente se acerca al horizonte, sólo para descubrir otro horizonte, tentándole desde lejos, el proceso de descubrimiento se despliega sin final a la vista. Los científicos excavan cada vez más profundamente en los misterios del mundo subatómico, en busca de la "última partícula". Pero cada vez que llegan al horizonte con un grito triunfante, Éste tozudamente se aleja más allá.

Cada Época tiene la ilusión de que representa el punto máximo y no sobrepasable de los logros y sabiduría humanos. Los antiguos griegos pensaban que habían comprendido todas las leyes del universo sobre la base de la geometría euclidiana. Laplace pensó lo mismo respecto a la mecánica newtoniana. ¡En 1880 el director de la oficina de patentes en Prusia declaró que todo lo que se podía descubrir ya había inventado! Hoy en día los científicos tienden a ser un poco más comedidos en sus pronunciamientos. Pero incluso así, se asume tácitamente, por ejemplo, que la teoría general de la relatividad de Einstein es una verdad absoluta, y que el principio de indeterminación tiene una aplicación universal.

La historia de la ciencia demuestra lo ahorrativa que es la mente humana. Se pierde muy poco en el proceso de aprendizaje colectivo. Incluso los errores, si se analizan honestamente, pueden jugar un papel positivo. Sólo cuando el pensamiento se convierte en un dogma oficial osificado, que trata las nuevas ideas como herejías que hay que prohibir y penalizar, el desarrollo del pensamiento se detiene e incluso retrocede. La tenebrosa historia de la ciencia en la Edad Media es prueba suficiente de esto. La búsqueda de la piedra filosofal se basaba en una hipótesis equivocada, y sin embargo, los alquimistas hicieron importantes descubrimientos y sentaron las bases para el desarrollo de la química moderna. La teoría del big bang, con su búsqueda de un inexistente "inicio del tiempo", tiene credenciales científicas escasamente mejores, y sin embargo, a pesar de eso, no hay duda de los enormes avances que se han hecho y que se están haciendo.

Como Eric J. Lerner plantea correctamente: "Buenos datos, obtenidos y analizados competentemente, tienen un valor científico incluso si la teoría que los inspiró es incorrecta. Otros teóricos les encontrarán una utilidad que poco se podía imaginar cuando se recogieron por primera vez. Incluso en el trabajo teórico, los esfuerzos honestos para comparar una teoría con la observación, casi siempre son útiles independientemente de la verdad de la teoría: para un teórico será un contratiempo si su idea es incorrecta, pero no se habrá perdido el tiempo descartándola".27

El desarrollo de la ciencia se da a través de una serie infinita de aproximaciones sucesivas. Cada generación llega a una serie de generalizaciones fundamentales sobre el funcionamiento de la naturaleza, que sirven para explicar ciertos fenómenos observados. Estas, inevitablemente, son consideradas como verdades absolutas, válidas para siempre en "todos los mundos posibles". Pero bajo un examen más detallado, se descubre que no son absolutas sino relativas. Se descubren excepciones, que contradicen las reglas establecidas, y a su vez, necesitan explicación, y así hasta el infinito.

Como explica Gleick: "Los primeros hallazgos demostraron que cada cambio de escala aportaba fenómenos desconocidos e ignorados gÉneros de comportamiento. La situación no ha terminado para los modernos físicos subatómicos. Cada acelerador más avanzado, con su aumento de energía y velocidad, dilata el campo de la ciencia con la visión de partículas menores y escalas temporales más fugaces, y cada expansión proporciona más información".28

Entonces, ¿tenemos que desesperar de llegar nunca a toda la verdad? Plantear la cuestión de esta manera es no comprender el carácter de la verdad y el conocimiento humano. Así, Kant pensó que la mente humana sólo podría llegar a conocer apariencias. Detrás del mundo de las apariencias reside la Cosa-en-Sí-Misma, que nunca podemos conocer. A esto, Hegel respondió que conocer las propiedades de una cosa era conocer la cosa en sí misma. No existe ninguna barrera absoluta entre la apariencia y la esencia. Empezamos con la realidad que se nos presenta en forma de percepción de los sentidos, pero no nos detenemos. Utilizando nuestro intelecto, penetramos cada vez más profundamente en los misterios de la materia, pasando más allá de la apariencia a la esencia; de lo particular a lo universal; de lo secundario a lo fundamental; de los hechos a la ley.

Para utilizar la terminología que Hegel utilizó para responder a Kant, toda la historia de la ciencia y el pensamiento humano en general es el proceso de convertir la Cosa-en-Sí-Misma en Cosa-para-Nosotros. En otras palabras, lo que "no se puede conocer" en un estadio determinado del desarrollo de la ciencia llega un momento en que se explora y explica. Cada barrera en el camino del pensamiento es derribada. Pero resolviendo un problema, inmediatamente nos encontramos con otros problemas nuevos que hay que resolver, nuevos desafíos a superar. Y este proceso nunca llegar¿ a su fin, porque las propiedades del universo material de hecho son infinitas.

"Para continuar con nuestra analogía", escribe David Bohm, "podemos decir que en relación a la totalidad de las leyes naturales nunca tenemos suficientes puntos de vista ni secciones transversales como para darnos una comprensión completa de su totalidad. Pero según la ciencia progresa, y se desarrollan nuevas teorías, tenemos cada vez más puntos de vista, puntos de vista que son más comprensivos, puntos de vista que son más detallados, etc. Cada teoría o explicación particular de un conjunto de fenómenos dados tendrá entonces un dominio de validez limitado y será adecuado sólo dentro de un contexto limitado y bajo unas condiciones limitadas. Esto significa que cualquier teoría extrapolada a un contexto arbitrario y a unas condiciones arbitrarias llevar¿ (como los puntos de vista parciales de nuestro objeto) a predicciones erróneas. La búsqueda de este tipo de errores es uno de los medios más importantes de progresar en la ciencia.

"Sin embargo, una nueva teoría, a la que el descubrimiento de tales errores dar¿ lugar en un momento dado, no invalida a las viejas. Más bien, permitiendo el tratamiento de un dominio más amplio en el que son inadecuadas y, al hacerlo, ayuda a definir las condiciones en las que son válidas (por ejemplo la teoría de la relatividad corrigió las leyes de la moción de Newton, y de esta manera ayudó a definir las condiciones de validez de las leyes de Newton como aquellas en las que la velocidad es pequeña en comparación con la de la luz). Así, no esperamos que cualquier relación causal represente verdades absolutas; para serlo tendrían que ser aplicables sin aproximación, e incondicionalmente. Más bien, lo que podemos ver, es que el modo de progreso de la ciencia es, y ha sido, a través de una serie de concepciones de las leyes de la naturaleza progresivamente más fundamentales, más extensivas, y más adecuadas, cada una de las cuales contribuye a la definición de las condiciones de validez de las concepciones anteriores (de la misma manera que visiones más detalladas y amplias de nuestro objeto contribuyen a definir las limitaciones de cualquier visión particular o juego de visiones)".29

En su libro The Structure of Scientific Revolution, el profesor Thomas Kuhn dibuja la historia de la ciencia como revoluciones teóricas periódicas, interrumpiendo largos períodos de cambio meramente cuantitativo, principalmente dedicados a completar los detalles. En este tipo de períodos "normales", la ciencia opera dentro de un conjunto determinado de teorías que Él llama paradigmas, que son afirmaciones no cuestionadas sobre cómo es el mundo. Inicialmente, el paradigma existente estimula el desarrollo de la ciencia, proveyendo un marco coherente para la investigación. Sin ese marco acordado los científicos estarían discutiendo todo el tiempo sobre los principios fundamentales. La ciencia, de la misma manera que la sociedad, no puede vivir en un estado de permanente cambio revolucionario. Por esta misma razón, las revoluciones son acontecimientos relativamente infrecuentes, tanto en la ciencia como en la sociedad.

Durante un tiempo, la ciencia es capaz de avanzar por esos caminos bien marcados, compilando resultados. Pero al mismo tiempo lo que al principio eran nuevas hipótesis atrevidas se van convirtiendo en rígidas ortodoxias. Si un experimento da unos resultados que entran en conflicto con las teorías existentes, los científicos pueden suprimirlos, debido a que subvierten el orden existente. Sólo cuando las anomalías se acumulan hasta el punto en que ya no pueden ser ignoradas, entonces el terreno está preparado para una nueva revolución científica, que barre las teorías dominantes y abre un nuevo período de desarrollo científico "normal", a un nivel superior.

Aunque indudablemente está muy simplificado, este cuadro del desarrollo de la ciencia, como generalización amplia, se puede dar por validó. En su libro Ludwig Feuerbach, Engels explica el carácter dialéctico del desarrollo del pensamiento humano, basándose en ejemplos de la historia de la ciencia y de la filosofía:

"En Hegel, la verdad que debía de conocer la filosofía no era ya una colección de tesis dogmáticas fijas que, una vez encontradas, sólo haya que aprenderse de memoria; ahora, la verdad residía en el proceso mismo del conocer, en la larga trayectoria histórica de la ciencia, que, desde las etapas inferiores, se remonta a fases cada vez más altas de conocimiento, pero sin llegar jamás, por el descubrimiento de una llamada verdad absoluta, a un punto en que ya no pueda seguir avanzando, en que sólo le reste cruzarse de brazos y sentarse a admirar la verdad absoluta conquistada".

Y de nuevo:

"Ante esta filosofía, no existe nada definitivo, absoluto, sagrado; en todo pone de relieve su carácter perecedero, y no deja en pie más que el proceso ininterrumpido del devenir y del perecer, un ascenso sin fin de lo inferior a lo superior, cuyo mero reflejo en el cerebro pensante es esta misma filosofía. Cierto es que tiene tambiÉn un lado conservador, en cuanto que reconoce la legitimidad de determinadas fases del conocimiento y de la sociedad, para su Época y bajo sus circunstancias; pero nada más. El conservadurismo de este modo de concebir es relativo; su carácter revolucionario es absoluto, es lo único absoluto que deja en pie".30

¿Qué es el método científico?

En el siglo III a. de J. C. el estudioso griego Eratóstenes se fijó en que un palo vertical, colocado en un sitio llamado Cirene, no proyectaba ninguna sombra al mediodía. DespuÉs observó que en su propia ciudad, Alejandría, un palo vertical sí proyectaba sombra. Partiendo de estas observaciones de fenómenos físicos dedujo que la tierra era redonda. DespuÉs envió un esclavo a Cirene para medir su distancia respecto a Alejandría. A partir de eso, utilizando geometría simple calculó la circunferencia de la tierra.

Este es el genuino método de la ciencia en acción. Es una mezcla de observación, hipótesis y razonamiento matemático. Eratóstenes empezó con observación (la suya y la de otros). Sobre esta base sacó una conclusión general, la hipótesis de que la tierra es curvada. Y despuÉs utilizó las matemáticas para dar una forma más precisa a su teoría.

Los brillantes logros de la ciencia alejandrina fueron eclipsados por el auge del cristianismo en la Baja Edad Media. Durante siglos el desarrollo de la ciencia fue paralizado por la dictadura espiritual de la Iglesia. La ciencia sólo consiguió desarrollarse librándose de la influencia de la religión. Sin embargo por una sutileza de la historia, a finales del siglo XX se están realizando intentos decididos de hacer retroceder la ciencia. Todo tipo de ideas místicas y cuasi-religiosas flotan en el aire. Este extraño fenómeno está estrechamente vinculado a dos cosas. En primer lugar, la división del trabajo se ha llevado a tales extremos que ha empezado a causar serios perjuicios. La estrecha especialización, el reduccionismo, y un divorcio casi completo entre el lado experimental y el teórico de la física han tenido las consecuencias más negativas.

En segundo lugar, no ha existido ninguna filosofía adecuada que ayudara a dirigir la ciencia en el sentido correcto. La filosofía de la ciencia está hecha un lío. Lo cual no es sorprendente dado que la "filosofía de la ciencia" predominante ¾ o mejor dicho, la secta filosófica del positivismo lógico que se atribuye a sí misma esta posición¾ es totalmente incapaz de sacar la ciencia de sus dificultades. Por el contrario, sólo empeora las cosas. En las últimas décadas hemos visto una tendencia creciente en los físicos teóricos a tratar el tema del mundo natural desde un punto de vista excesivamente abstracto y matemático. Este es claramente el caso en el intento arbitrario de reconstruir el supuesto principio del universo. Como Anderson planteó en un artículo escrito en 1972:

"La capacidad de reducirlo todo a leyes fundamentales simples no implica la capacidad de empezar con estas leyes y reconstruir el universo. De hecho cuanto más nos dicen los físicos de partículas elementales sobre las leyes fundamentales de la naturaleza, menos relevancia parecen tener para los auténticos problemas de la ciencia, y mucho menos de la sociedad".31

En las últimas décadas el prejuicio ha pasado a estar más enraizado que la ciencia "pura", especialmente la física teórica es el producto solamente del pensamiento abstracto y la deducción matemática. Como plantea Eric Lerner, Einstein es parcialmente responsable de esta tendencia. A diferencia de teorías anteriores, como las leyes del electromagnetismo de Maxwell, o las leyes de la gravedad de Newton, que se basaban en la experimentación, y que rápidamente fueron confirmadas por cientos de miles de observaciones independientes, las teorías de Einstein inicialmente se confirmaron solamente sobre la base de dos hechos ¾ la deflexión de la luz estelar por parte del campo gravitatorio del sol y una ligera desviación de la órbita de Mercurio¾ . El hecho de que posteriormente se demostrase la corrección de la teoría de la gravedad ha llevado a otros, posiblemente sin el nivel de genialidad de Einstein, a asumir que esta es la manera de actuar. ¿Por qué preocuparse con experimentos que hacen perder mucho tiempo y observaciones tediosas? De hecho, ¿por qué depender de la evidencia de los sentidos, cuando podemos ir directamente a la verdad a través del método de la deducción pura?

Deberíamos recordar que el gran paso adelante en la ciencia se produjo en el Renacimiento, cuando la ciencia se separó de la religión, y empezó a basarse en la observación y el experimento, partiendo del mundo real material, y volviendo siempre a Él. Sin embargo, en el siglo XX ha habido una regresión parcial hacia el idealismo, en forma de platonismo o peor, el idealismo subjetivo de Berkeley y Hume. Einstein, sin poner en cuestión su genialidad, fue incapaz de librarse de esta tendencia, aunque frecuentemente se apartó de las consecuencias que esto llevaba implícito. Hay que reconocerle, por ejemplo, que llevó a cabo una acción decidida contra la interpretación idealista subjetiva de la mecánica cuántica planteada por Heisenberg.

Como muchos científicos, Einstein no sentía a gusto con la filosofía, y honestamente confesó que grandes científicos tienden a ser pobres filósofos de la ciencia. Sin embargo, Él mismo hizo una serie de pronunciamientos de carácter filosófico o semi-filosófico, que, dado su prestigio colosal, estaban destinados a ser tomados en serio por muchos científicos, con algunos efectos bastante de lamentar. En 1934, por ejemplo, escribió:

"La teoría de la relatividad es un buen ejemplo del carácter fundamental del desarrollo moderno de la ciencia teórica. Parte de hipótesis cada vez más abstractas y alejadas de la experiencia. El científico teórico se ve obligado cada vez en mayor grado a dejarse guiar por consideraciones formales, puramente matemáticas en su investigación de una teoría, debido a que la experiencia física del experimentador no le puede elevar a las regiones de la más alta abstracción. Los métodos predominantemente inductivos apropiados para la juventud de la ciencia están dejando paso a deducción tentativa".32

De hecho, no es cierto que Einstein llegó a estas teorías a través de un proceso de razonamiento puro y deducción. Como el mismo plantea en sus Ensayos sobre ciencia, su teoría especial de la relatividad se derivaba de los trabajos de Maxwell sobre la electricidad y el magnetismo, que, a su vez, se basaban en el trabajo de Faraday, con sus sólidas bases experimentales. Sólo despuÉs de 1915, cuando se orientó a la cosmología, utilizó Einstein el método de la deducción abstracta para obtener sus resultados. Aquí partió del método establecido tomando como hipótesis fundamental una afirmación que entraba en contradicción con la observación: la noción de que el universo como todo es homogéneo (distribuido constantemente a través del espacio).

Partiendo de esta proposición, Einstein utilizó su teoría especial de la relatividad para demostrar que el universo es finito. Según este punto de vista, cuanto mayor es la masa de una densidad dada, más "curva el espacio". Una masa suficientemente grande llevaría a una situación en la que el espacio se curva totalmente sobre sí mismo, provocando un "universo cerrado". Esto marcó, en efecto, una regresión al punto de vista medieval del mundo de un universo finito, previamente rechazado como acientífico. Sin embargo, incluso en 1915, había suficiente evidencia para demostrar que el universo no era homogéneo. La teoría chocaba con los hechos establecidos mediante la observación. No es una casualidad que la búsqueda de una teoría unificada de la gravitación y el electromagnetismo por parte de Einstein durante sus últimos treinta años acabara en un fracaso, como el mismo admitió.

Parte Cuatro: Orden en el Caos
18. La teoría del conocimiento (2)