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Escrito
por F. Engels a fines de octubre y en noviembre de 1847. Publicado por
vez primera como edición aparte en 1914. |
Se publica de
acuerdo con el manuscrito. Traducido del
alemán. |
De las Obras Escogidas de C. Marx y F. Engels,
Editorial
Progreso
Moscú 1981
Tomo I, págs. 82-98.
Preparado © para la Internet por Rafael Masada, Masada97@aol.com (Marzo
de 1999)
pág. 82
I. ¿Qué es el comunismo?
El comunismo es la
doctrina de las condiciones de la liberación del proletariado.
II. ¿Qué es el
proletariado?
El proletariado es la
clase social que consigue sus medios de subsistencia exclusivamente de la venta
de su trabajo, y no del rédito de algún capital; es la clase, cuyas dicha y
pena, vida y muerte y toda la existencia dependen de la demanda de trabajo es
decir, de los períodos de crisis y de prosperidad de los negocios, de las
fluctuaciones de una competencia desenfrenada. Dicho en pocas palabras, el
proletariado, o la clase de los proletarios, es la clase trabajadora del siglo
XIX.
III ¿Quiere decir que los
proletarios no han existido siempre?
No las clases pobres y
trabajadoras han existido siempre, siendo pobres en la mayoría de los casos.
Ahora bien, los pobres, los obreros que viviesen en las condiciones que
acabamos de señalar, o sea los proletarios, no han existido siempre, del mismo
modo que la competencia no ha sido siempre libre y desenfrenada.
IV. ¿Cómo apareció el
proletariado?
El proletariado nació a
raíz de la revolución industrial, que se produjo en Inglaterra en la segunda
mitad del siglo pasado y se repitió luego en todos los países civilizados del
mundo. Dicha revolución se debió al invento de la máquina de vapor, de las
diver
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sas máquinas de hilar, del
telar mecánico y de toda una serie de otros dispositivos mecánicos. Estas
máquinas, que costaban muy caras y, por eso, sólo estaban al alcance de los
grandes capitalistas, transformaron completamente el antiguo modo de producción
y desplazaron a los obreros anteriores, puesto que las máquinas producían
mercancías más baratas y mejores que las que podían hacer éstos con ayuda de
sus ruecas y telares imperfectos. Las máquinas pusieron la industria
enteramente en manos de los grandes capitalistas y redujeron a la nada el valor
de la pequeña propiedad de los obreros (instrumentos, telares, etc.), de modo
que los capitalistas pronto se apoderaron de todo, y los obreros se quedaron
con nada. Así se instauró en la producción de tejidos el sistema fabril. En
cuanto se dio el primer impulse a la introducción de máquinas y al sistema
fabril, este último se propagó rápidamente en las demás ramas de la industria,
sobre todo en el estampado de tejidos, la impresión de libros, la alfarería y
la metalurgia. El trabajo comenzó a dividirse más y más entre los obreros
individuales de tal manera que el que antes efectuaba todo el trabajo pasó a
realizar nada más que una parte del mismo. Esta división del trabajo permitió
fabricar los productos más rápidamente y, por consecuencia, de modo más barato.
Ello redujo la actividad de cada obrero a un procedimiento mecánico, muy
sencillo, constantemente repetido, que la máquina podía realizar con el mismo
éxito o incluso mucho mejor. Por tanto, todas estas ramas de la producción
cayeron, una tras otra, bajo la dominación del vapor, de las máquinas y del
sistema fabril, exactamente del mismo modo que la producción de hilados y de
tejidos. En consecuencia, ellas se vieron enteramente en manos de los grandes
capitalistas, y los obreros quedaron privados de los últimos restos de su
independencia. Poco a poco, el sistema fabril extendió su dominación no ya sólo
a la manufactura, en el sentido estricto de la palabra, sino que comenzó a
apoderarse más y más de las actividades artesanas, ya que también en esta
esfera los grandes capitalistas desplazaban cada vez más a los pequeños
maestros, montando grandes talleres, en los que era posible ahorrar muchos
gastos e implantar una detallada división del trabajo. Así llegamos a que, en
los países civilizados, casi en todas las ramas del trabajo se afianza la
producción fabril y, casi en todas estas ramas, la gran industria desplaza a la
artesanía y la manufacture. Como resultado de ello, se arruina más y más la
antigua clase media, sobre todo los pequeños artesanos, cambia completamente la
anterior situación de los trabajadores y surgen dos clases nuevas, que absorben
paulatinamente a todas las demás, a saber:
I. La clase de los grandes
capitalistas, que son ya en todos los países civilizados casi los únicos
poseedores de todos los medios
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de existencia, como
igualmente de las materias primas y de los instrumentos (máquinas, fábricas, etc.)
necesarios para la producción de los medios de existencia. Es la clase de los
burgueses, o sea, burguesía.
II. La clase de los
completamente desposeídos, de los que en virtud de ello se ven forzados a
vender su trabajo a los burgueses, al fin de recibir en cambio los medios de
subsistencia necesarios para vivir. Esta clase se denomina la clase de los
proletarios, o sea, proletariado.
V. ¿En qué condiciones se
realiza esta venta del trabajo de los proletarios a los burgueses?
El trabajo es una
mercancía como otra cualquiera, y su precio depende, por consiguiente, de las
mismas leyes que el de cualquier otra mercancía. Pero, el precio de una
mercancía, bajo el dominio de la gran industria o de la libre competencia, que
es lo mismo, como lo veremos más adelante, es, por término media, siempre igual
a los gastos de producción de dicha mercancía. Por tanto, el precio del trabajo
es también igual al costo de producción del trabajo. Ahora bien, el costo de
producción del trabajo consta precisamente de la cantidad de medios de
subsistencia indispensables para que el obrero esté en condiciones de mantener
su capacidad de trabajo y para que la clase obrera no se extinga. El obrero no
percibirá por su trabajo más que lo indispensable para ese fin; el precio del
trabajo o el salario será, por consiguiente, el más bajo, constituirá el mínimo
de lo indispensable para mantener la vida. Pero, por cuanto en los negocios
existen períodos mejores y peores, el obrero percibirá unas veces más, otras
menos, exactamente de la misma manera que el fabricante cobra unas veces más,
otras menos, por sus mercancías. Y. al igual que el fabricante, que, por
término media, contando los tiempos buenos y los males, no percibe por sus
mercancías ni más ni menos que su costo de producción, el obrero percibirá, por
término medio, ni más ni menos que ese mínimo. Esta ley económica del salario
se aplicará más rigurosamente en la medida en que la gran industria vaya
penetrando en todas las ramas de la producción.
VI. ¿Qué clases
trabajadoras existían antes de la revolución industrial?
Las clases trabajadoras
han vivido en distintas condiciones, según las diferentes fases de desarrollo
de la sociedad, y han ocupado posición es distintas respecto de las clases
poseedoras y dominantes. En la antigüedad, los trabajadores eran esclavos de
sus amos, como lo son todavía en un gran número de países atrasados e incluso
en la parte meridional de los Estados Unidos. En la Edad Media eran siervos de
los nobles propietarios de tierras,
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como lo son todavía en
Hungría, Polonia y Rusia. Además, en la Edad Media, hasta la revolución
industrial, existían en las ciudades oficiales artesanos que trabajaban al
servicio de la pequeña burguesía y, poco a poco, en la medida del progreso de
la manufactura, comenzaron a aparecer obreros de manufacture que iban a
trabajar contratados por grandes capitalistas.
VII. ¿Qué diferencia hay
entre el proletario y el esclavo?
El esclavo está vendido de
una vez y para siempre, en cambio, el proletario tiene que venderse él mismo cada
día y cada hora. Todo esclavo individual, propiedad de un señor
determinado, tiene ya asegurada su existencia por miserable que sea, por
interés de éste. En cambio el proletario individual es, valga la expresión,
propiedad de toda la clase de la burguesía. Su trabajo no se compra más
que cuando alguien lo necesita, por cuya razón no tiene la existencia
asegurada. Esta existencia está asegurada únicamente a toda la clase de
los proletarios. El esclavo está fuera de la competencia. El proletario se
halla sometido a ella y siente todas sus fluctuaciones. El esclavo es
considerado como una cosa, y no miembro de la sociedad civil. El proletario es
reconocido como persona, como miembro de la sociedad civil. Por consiguiente,
el esclavo puede tener una existencia mejor que el proletario, pero este último
pertenece a una etapa superior de desarrollo de la sociedad y se encuentra a un
nivel más alto que el esclavo. Este se libera cuando de todas las relaciones de
la propiedad privada no suprime más que una, la relación de esclavitud, gracias
a lo cual sólo entonces se convierte en proletario; en cambio, el proletario
sólo puede liberarse suprimiendo toda la propiedad privada en general.
VIII. ¿Qué diferencia hay
entre el proletario y el siervo?
El siervo posee en propiedad
y usufructo un instrumento de producción y una porción de tierra, a cambio de
lo cual entrega una parte de su producto o cumple ciertos trabajos. El
proletario trabaja con instrumentos de producción pertenecientes a otra
persona, por cuenta de ésta, a cambio de una parte del producto. El siervo da,
al proletario le dan. El siervo tiene la existencia asegurada, el proletario
no. El siervo está fuera de la competencia, el proletario se halla sujeto a
ella. El siervo se libera ya refugiándose en la ciudad y haciéndose artesano,
ya dando a su amo dinero en
lugar de trabajo o productos, transformándose en libre arrendatario, ya
expulsando a su señor feudal y haciéndose él mismo propietario. Dicho en breves
palabras, se libera entrando de una manera u otra en la clase poseedora y en la
esfera de la competencia. El proletario se libera suprimiendo la competencia,
la propiedad privada y todas las diferencias de clase.
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IX. ¿Qué diferencia hay
entre el proletario y el artesano?*
X. ¿Qué diferencia hay
entre el proletario y el obrero de manufacture?
El obrero de manufactura
de los siglos XVI-XVIII poseía casi en todas partes instrumentos de producción:
su telar, su rueca para la familia y un pequeño terreno que cultivaba en las
horas libres. El proletario no tiene nada de eso. El obrero de manufacture vive
casi siempre eh el campo y se halla en relaciones más o menos patriarcales con
su señor o su patrono. El proletario suele vivir en grandes ciudades y no lo
unen a su patrono más que relaciones de dinero. La gran industria arranca al
obrero de manufacture de sus condiciones patriarcales; éste pierde la propiedad
que todavía poseía y sólo entonces se convierte en proletario.
XI. ¿Cuáles fueron las
consecuencias directas de la revolución industrial y de la división de la
sociedad en burgueses y proletarios?
En primer lugar, en
virtud de que el trabajo de las máquinas reducía más y más los precios de los
artículos industriales, en casi todos los países del mundo el viejo sistema de
la manufactura o de la industria basada en el trabajo manual fue destruido
enteramente. Todos los países semibárbaros que todavía quedaban más o menos al
margen del desarrollo histórico y cuya industria se basaba todavía en la
manufacture, fueron arrancados violentamente de su aislamiento. Comenzaron a
comprar mercancías más baratas a los ingleses, dejando que se muriesen de
hambre sus propios obreros de manufacture. Así, países que durante milenios no
conocieron el menor progreso, como, por ejemplo la India, pasaron por una
complete revolución, e incluso la China marcha ahora de cara a la revolución.
Las cosas han llegado a tal punto que una nueva máquina que se invente ahora en
Inglaterra podrá, en el espacio de un año, condenar al hambre a millones de
obreros de China. De este modo, la gran industria ha ligado los unos a los
otros a todos los pueblos de la tierra, ha unido en un solo mercado mundial
todos los pequeños mercados locales, ha preparado por doquier el terreno para
la civilización y el progreso y ha hecho las cosas de tal manera que todo lo
que se realiza en los países civilizados debe necesariamente repercutir en
todos los demás, por tanto, si los obreros de Inglaterra o de Francia se
liberan ahora, ello debe suscitar revoluciones en todos los demás países,
revoluciones que tarde o temprano culminarán también allí en la liberación de
los obreros.
___________
* Aquí Engels deja en blanco el manuscrito para redactor luego la
respuesta a la pregunta IX. (N. de la Edit.)
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En segundo lugar, en
todas las partes en que la gran industria ocupó el lugar de la manufactura, la
burguesía aumentó extraordinariamente su riqueza y poder y se erigió en primera
clase del país. En consecuencia, en todas las partes en las que se produjo ese
proceso, la burguesía tomó en sus manos el poder político y desalojó las clases
que dominaban antes: la aristocracia, los maestros de gremio y la monarquía
absoluta, que representaba a la una y a los otros. La burguesía acabó con el
poderío de la aristocracia y de la nobleza, suprimiendo el mayorazgo o la
inalienabilidad de la posesión de tierras, como también todos los privilegios
de la nobleza. Destruyó el poderío de los maestros de gremio, eliminando todos
los gremios y los privilegios gremiales. En el lugar de unos y otros puso la
libre competencia, es decir, un estado de la sociedad en la que cada cual tenia
derecho a dedicarse a la rama de la industria que le gustase y nadie podía
impedírselo a no ser la falta de capital necesario para tal actividad. Por
consiguiente, la implantación de la libre competencia es la proclamación
pública de que, de ahora en adelante, los miembros de la sociedad no son
iguales entre sí únicamente en la medida en que no lo son sus capitales, que el
capital se convierte en la fuerza decisiva y que los capitalistas, o sea, los
burgueses, se erigen así en la primera clase de la sociedad. Ahora bien, la
libre competencia es indispensable en el período inicial del desarrollo de la
gran industria, porque es el único régimen social con el que la gran industria
puede progresar. Tras de aniquilar de este modo el poderío social de la nobleza
y de los maestros de gremio, puso fin también al poder político de la una y los
otros. Llegada a ser la primera clase de la sociedad, la burguesía se proclamó
también la primera clase en la esfera política. Lo hizo implantando el sistema
representativo, basado en la igualdad burguesa ante la ley y en el
reconocimiento legislativo de la libre competencia. Este sistema fue instaurado
en los países europeos bajo la forma de la monarquía constitucional. En dicha
monarquía sólo tienen derecho de voto los poseedores de cierto capital, es
decir, únicamente los burgueses. Estos electores burgueses eligen a los
diputados, y estos diputados burgueses, valiéndose del derecho a negar los impuestos,
eligen un gobierno burgués.
En tercer lugar, la
revolución industrial ha creado en todas partes el proletariado en la misma
medida que la burguesía. -Cuanto más rices se hacían los burgueses, más
numerosos eran los proletarios. Visto que sólo el capital puede dar ocupación a
los proletarios y que el capital sólo aumenta cuando emplea trabajo, el
crecimiento del proletariado se produce en exacta correspondencia con el del
capital. A1 propio tiempo, la revolución industrial agrupa a los burgueses y a
los proletarios en grandes
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ciudades, en las que es
más ventajoso fomentar la industria, y con esa concentración de grandes mesas
en un mismo lugar le inculca a los proletarios la conciencia de su
fuerza. Luego, en la medida del progreso de la revolución industrial, en la
medida en que se inventan nuevas máquinas, que eliminan el trabajo manual, la
gran industria ejerce una presión creciente sobre los salarios y los reduce,
como hemos dicho, al mínimo, hacienda la situación del proletariado cada vez
más insoportable. Así, por una parte, como consecuencia del descontento
creciente del proletariado y, por la otra, del crecimiento del poderío de éste,
la revolución industrial prepare la revolución social que ha de realizar el
proletariado.
XII. ¿Cuáles han sido las
consecuencias siguientes de la revolución industrial?
La gran industria creó,
con la máquina de vapor y otras máquinas, los medios de aumentar la producción
industrial rápidamente, a bajo costo y hasta el infinito. Merced a esta
facilidad de ampliar la producción, la libre competencia, consecuencia
necesaria de esta gran industria, adquirió pronto un carácter
extraordinariamente violento; un gran número de capitalistas se lanzó a la
industria, en breve plaza se produjo más de lo que se podía consumir. Como
consecuencia, no se podían vender las mercancías fabricadas y sobrevino la
llamada crisis comercial; las fábricas tuvieron que parar, los fabricantes
quebraron y los obreros se quedaron sin pan. Y en todas partes se extendió la
mayor miseria. A1 cabo de cierto tiempo se vendieron los productos sobrantes,
las fábricas volvieron a funcionar, los salaries subieron y, poco a poco, los
negocios marcharon mejor que nunca. Pero no por mucho tiempo, ya que pronto
volvieron a producirse demasiadas mercancías y sobrevino una nueva crisis que
transcurrió exactamente de la misma manera que la anterior. Así, desde
comienzos del presente siglo, en la situación de la industria se han producido
continuamente oscilaciones entre períodos de prosperidad y períodos de crisis,
y casi regularmente, cada cinco o siete años se ha producido tal crisis, con la
particularidad de que cada vez acarreaba las mayores calamidades para los
obreros, una agitación revolucionaria general y un peligro colosal para todo el
régimen existente.
XIII. ¿Cuáles son las
consecuencias de estas crisis comerciales que se repiten regularmente?
En primer lugar, la
de que la gran industria, que en el primer período de su desarrollo creó la
libre competencia, la ha rebasado ya; que la competencia y, hablando en
términos generales, la producción industrial en manos de unos u otros
particulares se ha convertido para ella en una traba a la que debe y ha de
romper;
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que la gran industria,
mientras siga sobre la base actual, no puede existir sin conducir cada siete
años a un caos general que supone cada vez un peligro para toda la civilización
y no sólo sume en la miseria a los proletarios, sine que arruina a muchos
burgueses; que, por consiguiente, la gran industria debe destruirse ella misma,
lo que es absolutamente imposible, o reconocer que hace imprescindible una
organización completamente nueva de la sociedad, en la que la producción
industrial no será más dirigida por unos u otros fabricantes en competencia
entre sí, sino por toda la sociedad con arreglo a un plan determinado y de
conformidad con las necesidades de todos los miembros de la sociedad.
En segundo lugar, que
la gran industria y la posibilidad, condicionada por ésta, de ampliar hasta el
infinito la producción permiten crear un régimen social en el que se producirán
tantos medios de subsistencia que cada miembro de la sociedad estará en
condiciones de desarrollar y emplear libremente todas sus fuerzas y facultades;
de modo que, precisamente la peculiaridad de la gran industria que en la
sociedad moderna engendra toda la miseria y todas las crisis comerciales será
en la otra organización social justamente la que ha de acabar con esa miseria y
esas fluctuaciones preñadas de tantas desgracias.
Por tanto, está probado
claramente:
1) que en la actualidad
todos estos males se deben únicamente al régimen social, el cual ya no responde
más a las condiciones existentes;
2) que ya existen los
medios de supresión definitiva de estas calamidades por vía de la construcción
de un nuevo orden social.
XIV. ¿Cómo debe ser ese
nuevo orden social?
Ante todo, la
administración de la industria y de todas las ramas de la producción en general
dejará de pertenecer a unos u otros individuos en competencia. En lugar de
esto, las ramas de la producción pasarán a manos de toda la sociedad, es decir,
serán administradas en beneficio de toda la sociedad, con arreglo a un plan
general y con la participación de todos los miembros de la sociedad. Por tanto,
el nuevo orden social suprimirá la competencia y la sustituirá con la
asociación. En vista de que la dirección de la industria, al hallarse en manos
de particulares, implica necesariamente la existencia de la propiedad privada y
por cuanto la competencia no es otra cosa que ese modo de dirigir la industria,
en el que la gobiernan propietarios privados, la propiedad privada va unida
inseparablemente a la dirección individual de la industria y a la competencia.
Así, la propiedad privada debe también ser suprimida y ocuparán su lugar el
usufructo colectivo de todos los instrumentos de producción y el reparto de los
productos de común acuerdo, lo que se llama la comunidad de bienes.
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La supresión de la
propiedad privada es incluso la expresión más breve y más característica de
esta transformación de todo el régimen social, que se ha hecho posible merced
al progreso de la industria. Por eso los comunistas la plantean con razón como
su principal reivindicación.
XV. ¿Eso quiere decir que
la supresión de la propiedad privada no era posible antes?
No, no era posible. Toda
transformación del orden social, todo cambio de las relaciones de propiedad es
consecuencia necesaria de la aparición de nuevas fuerzas productivas que han
dejado de corresponder a las viejas relaciones de propiedad. Así ha surgido la
misma propiedad privada. La propiedad privada no ha existido siempre; cuando a
fines de la Edad Media surgió el nuevo modo de producción bajo la forma de la
manufacture, que no encuadraba en el marco de la propiedad feudal y gremial,
esta manufacture, que no correspondía ya a las viejas relaciones de propiedad,
dio vida a una nueva forma de propiedad: la propiedad privada. En efecto, para
la manufacture y para el primer período de desarrollo de la gran industria no
era posible ninguna otra forma de propiedad además de la propiedad privada, no
era posible ningún orden social además del basado en esta propiedad. Mientras
no se pueda conseguir una cantidad de productos que no sólo baste para todos,
sine que se quede cierto excedente para aumentar el capital social y seguir fomentando
las fuerzas productivas, deben existir necesariamente una clase dominante que
disponga de las fuerzas productivas de la sociedad y una clase pobre y
oprimida. La constitución y el carácter de estas clases dependen del grado de
desarrollo de la producción. La sociedad de la Edad Media, que tiene por base
el cultivo de la tierra, nos da el señor feudal y el siervo; las ciudades de
las postrimerías de la Edad Media nos dan el maestro artesano, el oficial y el
jornalero; en el siglo XVII, el propietario de manufacture y el obrero de ésta;
en el siglo XIX, el gran fabricante y el proletario. Es claro que, hasta el
presente, las fuerzas productivas no se han desarrollado aún al punto de
proporcionar una cantidad de bienes suficiente para todos y para que la
propiedad privada sea ya una traba, un obstáculo para su progreso. Pero hoy,
cuando, merced al desarrollo de la gran industria, en primer lugar, se
han constituido capitales y fuerzas productivas en proporciones sin precedentes
y existen medios para aumentar en breve plazo hasta el infinito estas fuerzas
productivas; cuando, en segundo lugar, estas fuerzas productivas se
concentran en manos de un reducido número de burgueses, mientras la gran masa
del pueblo se va convirtiendo cada vez más en proletarios, con la
particularidad de que su situación se hace más precaria e insoportable en la
medida en que aumenta la
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riqueza de los burgueses;
cuando, en tercer lugar, estas
poderosas fuerzas productivas, que se multiplican con tanta facilidad hasta
rebasar el marco de la propiedad privada y del burgués, provocan continuamente
las mayores conmociones del orden social, sólo ahora la supresión de la
propiedad privada se ha hecho posible e incluso absolutamente necesaria.
XVI. ¿Será posible
suprimir por vía pacífica la propiedad privada?
Sería de desear que fuese
así, y los comunistas, como es lógico, serían los últimos en oponerse a ello.
Los comunistas saben muy bien que todas las conspiraciones, además de inútiles,
son incluso perjudiciales. Están perfectamente al corriente de que no se pueden
hacer las revoluciones premeditada y arbitrariamente y que éstas han sido
siempre y en todas partes una consecuencia necesaria de circunstancias que no
dependían en absoluto de la voluntad y la dirección de unos u otros partidos o
clases enteras. Pero, al propio tiempo, ven que se viene aplastando por la
violencia el desarrollo del proletariado en casi todos los países civilizados y
que, con ello, los enemigos mismos de los comunistas trabajan con todas sus
energías para la revolución. Si todo ello termina en fin de cuentas, empujando
al proletariado subyugado a la revolución, nosotros, los comunistas,
defenderemos con hechos, no menos que como ahora lo hacemos de palabra, la
cause del proletariado.
XVII. ¿Será posible
suprimir de golpe la propiedad privada?
No, no será posible, del
mismo modo que no se puede aumentar de golpe las fuerzas productivas
existentes en la medida necesaria para crear una economía colectiva. Por eso,
la revolución del proletariado, que se avecina según todos los indicios, sólo
podrá transformar paulatinamente la sociedad actual, y acabará con la propiedad
privada únicamente cuando haya creado la necesaria cantidad de medios de
producción.
XVIII. ¿Qué vía de
desarrollo tomará esa revolución?
Establecerá, ante todo, un
régimen democrático y, por tanto, directa o indirectamente, la
dominación política del proletariado. Directamente en Inglaterra, donde los
proletarios constituyen ya la mayoría del pueblo. Indirectamente en Francia y
en Alemania, donde la mayoría del pueblo no consta únicamente de proletarios,
sine, además, de pequeños campesinos y pequeños burgueses de la ciudad, que se
encuentran sólo en la fase de transformación en proletariado y que, en lo
tocante a la satisfacción de sus intereses políticos, dependen cada vez más del
proletariado, por cuya razón han de adherirse pronto a las reivindicaciones de
éste. Para ello, quizá, se necesite una nueva lucha que, sin embargo, no puede
tener otro desenlace que la victoria del proletariado.
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La democracia sería
absolutamente inútil para el proletariado si no la utilizara inmediatamente
como media para llevar a cabo amplias medidas que atentasen directamente contra
la propiedad privada y asegurasen la existencia del proletariado. Las medidas
más importantes, que dimanan necesariamente de las condiciones actuales, son:
1) Restricción de la
propiedad privada mediante el impuesto progresivo, el alto impuesto sobre las
herencias, la abolición del derecho de herencia en las líneas laterales (hermanos,
sobrinos, etc.), préstamos forzosos, etc.
2) Expropiación gradual de
los propietarios agrarios, fabricantes, propietarios de ferrocarriles y buques,
parcialmente con ayuda de la competencia por parte de la industria estatal y,
parcialmente de modo directo, con indemnización en asignados.
3) Confiscación de los
bienes de todos los emigrados y de los rebeldes contra la mayoría del pueblo.
4) Organización del
trabajo y ocupación de los proletarios en fincas, fábricas y talleres
nacionales, con lo cual se eliminará la competencia entre los obreros, y los
fabricantes que queden, tendrán que pagar salaries tan altos como el Estado.
5) Igual deber obligatorio
de trabajo para todos los miembros de la sociedad hasta la supresión complete
de la propiedad privada. Formación de ejércitos industriales, sobre todo para
la agricultura.
6) Centralización de los
créditos y la banca en las manos del Estado a través del Banco Nacional, con
capital del Estado. Cierre de todos los bancos privados.
7) Aumento del número de
fábricas, talleres, ferrocarriles y buques nacionales, cultivo de todas las
tierras que están sin labrar y mejoramiento del cultivo de la s demás tierras
en consonancia con el aumento de los capitales y del número de obreros de que
dispone; la nación.
8) Educación de todos los
niños en establecimientos estatales y a cargo del Estado, desde el momento en
que puedan prescindir del cuidado de la madre. Conjugar la educación con el
trabajo fabril.
9) Construcción de grandes
palacios en las fincas del Estado para que sirvan de vivienda a las comunas de
ciudadanos que trabajen en la industria y la agricultura y unan las ventajas de
la vida en la ciudad y en el campo, evitando así el carácter unilateral y los
defectos de la una y la otra.
10) Destrucción de todas las
casas y barrios insalubres y mal construidos.
11) Igualdad de derecho de
herencia para los hijos legítimos y los naturales.
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12) Concentración de todos
los medios de transporte en manos de la nación.
Por supuesto, todas estas
medidas no podrán ser llevadas a la práctica de golpe. Pero cada una entraña
necesariamente la siguiente. Una vez emprendido el primer ataque radical contra
la propiedad privada, el proletariado se verá obligado a seguir siempre
adelante y a concentrar más y más en las manos del Estado todo el capital, toda
la agricultura, toda la industria, todo el transporte y todo el cambio. Este es
el objetivo a que conducen las medidas mencionadas. Ellas serán aplicables y
surtirán su efecto centralizador exactamente en el mismo grado en que el
trabajo del proletariado multiplique las fuerzas productivas del país.
Finalmente, cuando todo el capital, toda la producción y todo el cambio estén
concentrados en las manos de la nación, la propiedad privada dejará de existir
de por sí, el dinero se hará superfluo, la producción aumentará y los hombres
cambiarán tanto que se podrán suprimir también las últimas formas de relaciones
de la vieja sociedad.
XIX. ¿Es posible esta
revolución en un solo país?
No. La gran industria, al
crear el mercado mundial, ha unido ya tan estrechamente todos los pueblos del
globo terrestre, sobre todo los pueblos civilizados, que cada uno depende de lo
que ocurre en la tierra del otro. Además, ha nivelado en todos los países
civilizados el desarrollo social a tal punto que en todos estos países la
burguesía y el proletariado se han erigido en las dos clases decisivas de la
sociedad, y la lucha entre ellas se ha convertido en la principal lucha de
nuestros días. Por consecuencia, la revolución comunista no será una revolución
puramente nacional, sine que se producirá simultáneamente en todos los países
civilizados, es decir, al menos en Inglaterra, en América, en Francia y en
Alemania 14. Ella se desarrollará en cada uno de estos países más rápidamente o
más lentamente, dependiendo del grado en que esté en cada uno de ellos más
desarrollada la industria, en que se hayan acumulado más riquezas y se disponga
de mayores fuerzas productivas. Por eso será más lenta y difícil en Alemania y
más rápida y fácil en Inglaterra. Ejercerá igualmente una influencia
considerable en los demás países del mundo, modificará de raíz y acelerará
extraordinariamente su anterior marcha del desarrollo. Es una revolución
universal y tendrá, por eso, un ámbito universal.
XX. ¿Cuáles serán las
consecuencias de la supresión definitiva de la propiedad privada?
Al quitar a los
capitalistas privados el usufructo de todas las fuerzas productivas y medios de
comunicación, así como el cambio y el reparto de los productos, al administrar
todo eso con
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arreglo a un plan basado
en los recursos disponibles y las necesidades de toda la sociedad, ésta
suprimirá, primeramente, todas las consecuencias nefastas ligadas al actual
sistema de dirección de la gran industria. Las crisis desaparecerán; la
producción ampliada, que es, en la sociedad actual, una superproducción y una
cause tan poderosa de la miseria, será entonces muy insuficiente y deberá
adquirir proporciones macho mayores. En lugar de engendrar la miseria, la
producción superior a las necesidades perentorias de la sociedad permitirá
satisfacer las demandas de todos los miembros de ésta, engendrará nuevas
demandas y creará, a la vez, los medios de satisfacerlas. Será la condición y
la cause de un mayor progreso y lo llevará a cabo, sin suscitar, como antes, el
trastorno periódico de todo el orden social. La gran industria, liberada de las
trabas de la propiedad privada, se desarrollará en tales proporciones que,
comparado con ellas, su estado actual parecerá tan mezquino como la manufacture
al lado de la gran industria moderna. Este avance de la industria brindará a la
sociedad suficiente cantidad de productos para satisfacer las necesidades de
todos. Del mismo modo, la agricultura, en la que, debido al yugo de la
propiedad privada y al fraccionamiento de las parcelas, resulta difícil el
empleo de los perfeccionamientos ya existentes y de los adelantos de la
ciencia, experimentará un nuevo auge y ofrecerá a disposición de la sociedad
una cantidad suficiente de productos. Así, la sociedad producirá lo bastante
para organizar la distribución con vistas a cubrir las necesidades de todos sus
miembros. Con ello quedará superflua la división de la sociedad en clases
distintas y antagónicas. Dicha división, además de superflua, será incluso
incompatible con el nuevo régimen social. La existencia de clases se debe a la
división del trabajo, y esta última, bajo su forma actual, desaparecerá
enteramente, ya que, para elevar la producción industrial y agrícola al
mencionado nivel no bastan sólo los medios auxiliares mecánicos y químicos. Es
precise desarrollar correlativamente las aptitudes de los hombres que emplean
estos medios. A1 igual que en el siglo pasado, cuando los campesinos y los
obreros de las manufactures, tras de ser incorporados a la gran industria, modificaron
todo su régimen de vida y se volvieron completamente otros, la dirección
colectiva de la producción por toda la sociedad y el nuevo progreso de dicha
producción que resultará de ello necesitarán hombres nuevos y los formarán. La
gestión colectiva de la producción no puede correr a cargo de los hombres tales
como lo son hoy, hombres que dependen cada cual de una rama determinada de la
producción, están aferrados a ella, son explotados por ella, desarrollan nada
más que un aspecto de sus aptitudes a cuenta de todos los otros y sólo cono-
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cen una rama o
parte de alguna rama de toda la producción. La industria de nuestros días está
ya cada vez menos en condiciones de emplear tales hombres. La industria que
funciona de modo planificado merced al esfuerzo común de toda la sociedad
presupone con más motive hombres con aptitudes desarrolladas universalmente,
hombres capaces de orientarse en todo el sistema de la producción. Por
consiguiente, desaparecerá del todo la división del trabajo, minada ya en la
actualidad por la máquina, la división que hace que uno sea campesino, otro,
zapatero, un tercero, obrero fabril, y un cuarto, especulador de la balsa. La
educación dará a los jóvenes la posibilidad de asimilar rápidamente en la
práctica todo el sistema de producción y les permitirá pasar sucesivamente de
una rama de la producción a otra, según sean las necesidades de la sociedad o
sus propias inclinaciones. Por consiguiente, la educación los liberará de ese
carácter unilateral que la división actual del trabajo impone a cada individuo.
Así, la sociedad organizada sobre bases comunistas dará a sus miembros la
posibilidad de emplear en todos los aspectos sus facultades desarrolladas
universalmente. Pero, con ello desaparecerán inevitablemente las diversas
clases. Por tanto, de una parte, la sociedad organizada sobre bases comunistas
es incompatible con la existencia de ciases y, de la otra, la propia
construcción de esa sociedad brinda los medios para suprimir las diferencias de
clase.
De ahí se desprende que ha
de desaparecer igualmente la oposición entre la ciudad y el campo. Unos mismos
hombres se dedicarán al trabajo agrícola y al industrial, en lugar de dejar que
lo hagan dos clases diferentes. Esto es una condición necesaria de la
asociación comunista y por razones muy materiales. La dispersión de la
población rural dedicada a la agricultura, a la por con la concentración de la
población industrial en las grandes ciudades, corresponde sólo a una etapa
todavía inferior de desarrollo de la agricultura y la industria y es un
obstáculo para el progreso, cosa que se hace ya sentir con mucha fuerza.
La asociación general de
todos los miembros de la sociedad al objeto de utilizar colectiva y
racionalmente las fuerzas productivas; el fomento de la producción en
proporciones suficientes para cubrir las necesidades de todos; la liquidación
del estado de cosas en el que las necesidades de unos se satisfacen a costa de
otros; la supresión complete de las clases y del antagonismo entre ellas; el
desarrollo universal de las facultades de todos los miembros de la sociedad
merced a la eliminación de la anterior división del trabajo, mediante la
educación industrial, merced al cambio de actividad, a la participación de
todos en el usufructo de los bienes creados por todos y, finalmente, mediante
la fusión de la ciudad
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con el campo serán los
principales resultados de la supresión de la propiedad privada.
XXI. ¿Qué influencia
ejercerá el régimen social comunista en la familia?
Las relaciones entre los
sexos tendrán un carácter puramente privado, perteneciente sólo a las personas
que toman parte en ellas, sin el menor motivo para la injerencia de la
sociedad. Eso es posible merced a la supresión de la propiedad privada y la
educación de los niños por la sociedad, con lo cual se destruyen las dos bases
del matrimonio actual ligadas a la propiedad privada: la dependencia de la
mujer respecto del hombre y la dependencia de los hijos respecto de los padres.
En ello reside, precisamente, la respuesta a los alaridos altamente moralistas
de los burguesotes con motive de la comunidad de las mujeres, que, según éstos,
quieren implantar los comunistas. La comunidad de las mujeres es un fenómeno
que pertenece enteramente a la sociedad burguesa y existe hay plenamente bajo
la forma de prostitución. Pero, la prostitución descansa en la propiedad
privada y desaparecerá junta con ella. Por consiguiente, la organización
comunista, en lugar de implantar la comunidad de las mujeres, la suprimirá.
XXII. ¿Cuál será la
actitud de la organización comunista hacia las nacionalidades existentes?
—Queda 37.
XIII. ¿Cuál será su
actitud hacia las religiones existentes?
— Queda.
XXIV. ¿Cuál es la
diferencia entre los comunistas y los socialistas?
Los llamados socialistas
se dividen en tres categorías.
La primera consta de
partidarios de la sociedad feudal y patriarcal, que ha sido destruida y sigue
siéndolo a diario por la gran industria, el comercio mundial y la sociedad
burguesa creada por ambos. Esta categoría saca de los males de la sociedad
moderna la conclusión de que hay que restablecer la sociedad feudal y
patriarcal, ya que estaba libre de estos males. Todas sus propuestas persiguen,
directa o indirectamente, este objetivo. Los comunistas lucharán siempre
enérgicamente contra esa categoría de socialistas reaccionarios, pese a
su fingida compasión de la miseria del proletariado y las amargas lágrimas que
vierten con tal motive, puesto que estos socialistas:
1) se proponen un objetivo
absolutamente imposible;
2) se esfuerzan por
restablecer la dominación de la aristocracia, los maestros de gremio y los
propietarios de manufactures, con su séquito de monarcas absolutas o feudales,
funcionarios, soldados y cures, una sociedad que, cierto, estaría libre de los
vicios de
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la sociedad actual, pero,
en cambio, acarrearía, cuando menos, otros tantos males y, además, no ofrecería
la menor perspectiva de liberación, con ayuda de la organización comunista, de
los obreros oprimidos;
3) muestran sus verdaderos
sentimientos cada vez que el proletariado se hace revolucionario y comunista:
se alían inmediatamente a la burguesía contra los proletarios.
La segunda categoría
consta de partidarios de la sociedad actual, a los que los males necesariamente
provocados por ésta inspiran temores en cuanto a la existencia de la misma.
Ellos quieren, por consiguiente, conservar la sociedad actual, pero suprimir
los males ligados a ella. A tal objeto, unos proponen medidas de simple
beneficencia; otros, grandiosos planes de reformas que, so pretexto de
reorganización de la sociedad, se plantean el mantenimiento de las bases de la
sociedad actual y, con ello, la propia sociedad actual. Los comunistas deberán
igualmente combatir con energía contra estos socialistas burgueses, puesto
que éstos trabajan para los enemigos de los comunistas y defienden la sociedad
que los comunistas quieren destruir.
Finalmente, la tercera
categoría consta de socialistas democráticos. A1 seguir el mismo camino que los
comunistas, se proponen llevar a cabo una parte de las medidas señaladas en la
pregunta... *, pero no como medidas de transición al comunismo, sino como un
medio suficiente para acabar con la miseria y los males de la sociedad actual.
Estos socialistas democráticos son proletarios que no ven todavía con
bastante claridad las condiciones de su liberación, o representantes de la
pequeña burguesía, es decir, de la clase que, hasta la conquista de la
democracia y la aplicación de las medidas socialistas dimanantes de ésta, tiene
en muchos aspectos los mismos intereses que los proletarios. Por eso, los
comunistas se entenderán con esos socialistas democráticos en los mementos de
acción y deben, en general, atenerse en esas ocasiones y en lo posible a una
política común con ellos, siempre que estos socialistas no se pongan al
servicio de la burguesía dominante y no ataquen a los comunistas. Por supuesto,
estas acciones comunes no excluyen la discusión de las divergencias que existen
entre ellos y los comunistas
XXV. ¿Cuál es la actitud
de los comunistas hacia los demás partidos políticos de nuestra época?
Esta actitud es distinta
en los diferentes países. En Inglaterra, Francia y Bélgica, en las que domino
la burguesía, los comunistas todavía tienen intereses comunes con diversos
partidos democrá-
__________
* En el manuscrito está en blanco ese lugar; trátase de la pregunta
XVIII.(N. de la Edit.)
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ticos, con la
particularidad de que esta comunidad de intereses es tanto mayor cuanto más los
demócratas se acercan a los objetivos de los comunistas en las medidas
socialistas que los demócratas defienden ahora en todas partes, es decir,
cuanto más clara y explícitamente defienden los intereses del proletariado y
cuanto más se apoyan en el proletariado. En Inglaterra, por ejemplo, los
carlistas38, que constan de obreros, se aproximan inconmensurablemente
más a los comunistas que los pequeñoburgueses democráticos o los llamados
radicales.
En Norteamérica, donde
ha sido proclamada la Constitución democrática, los comunistas deberán apoyar
al partido que quiere encaminar esta Constitución contra la burguesía y
utilizarla en beneficio del proletariado, es decir, al partido de la reforma
agraria nacional.
En Suiza, los
radicales, aunque constituyen todavía un partido de composición muy
heterogénea, son, no obstante, los únicos con los que los comunistas pueden
concertar acuerdos, y entre estos radicales los más progresistas son los de
Vand y los de Ginebra.
Finalmente, en Alemania
está todavía por delante la lucha decisiva entre la burguesía y la monarquía
absoluta. Pero, como los comunistas no pueden contar con una lucha decisiva con
la burguesía antes de que ésta llegue al poder, les conviene a los comunistas
ayudarle a que conquiste lo más pronto posible la dominación, a fin de
derrocarla, a su vez, lo más pronto posible. Por tanto, en la lucha de la
burguesía liberal contra los gobiernos. Los comunistas deben estar siempre del
lado de la primera, precaviéndose, no obstante, contra el autoengaño en que
incurre la burguesía y sin fiarse en las aseveraciones seductoras de esta
acerca de las benéficas consecuencias que, según ella, traerá al proletariado
la victoria de la burguesía. Las únicas ventajas que la victoria de la
burguesía brindará a los comunistas serán: 1) diversas concesiones que
aliviarán a los comunistas la defensa, la discusión y la propagación de sus
principios y, por tanto, aliviarán la cohesión del proletariado en una clase
organizada, estrechamente unida y dispuesta a la lucha, y 2) la seguridad de
que el día en que caigan los gobiernos absolutistas, llegará la hora de la lucha
entre los burgueses y los proletarios. A partir de ese día, la política del
partido de los comunistas será aquí la misma que en los países donde domina ya
la burguesía.
NOTAS
36 El trabajo Principios del comunismo es un proyecto de
programa de la Liga de los Comunistas. Lo escribió Engels en París por encargo
del comité comarcal de la Liga. Como lo tenía por proyecto previo, Engels, en
la carta a Marx del 23 al 24 de noviembre de 1847, propone renunciar a la forma
de catecismo y redactar un programa de la Liga de los Comunistas en forma de Manifiesto
Comunista. En el segundo congreso de la Liga de los Comunistas (29 de
noviembre—8 de diciembre), las opiniones de Marx y Engels fueron aprobadas por
completo; se les dio el encargo de redactar el programa de la Liga, que fue el Manifiesto
del Partido Comunista. Al escribirlo, los fundadores del marxismo
utilizaron una serie de tesis expuestas en los Principios del comunismo.
En la obra Principios del comunismo Engels fundamentó
teóricamente algunos principios programáticos y tácticos muy importantes del
partido proletario y enseñó qué medidas debía aplicar el proletariado que
conquistara el poder para preparar el paso del capitalismo al socialismo.
37 En el manuscrito, en lugar de respuesta a la pregunta 22, así como a
la siguiente 1a 23, figura la palabra ´quedaª. Por lo visto, estima que la
respuesta debía quedar en la forma que estaba expuesta en uno de los proyectos
previos, que no nos han llegado, del programa de la Liga de los Comunistas.
38 Recibieron la denominación de cartistas los participantes en
el movimiento obrero de Gran Bretaña entre los años 30 y mediados de los 50 del
siglo XIX debido a la grave situación económica y la falta de derechos
políticos. Este movimiento transcurrió bajo la consigna de lucha por la
aprobación de la Carta del Pueblo que contenía las reivindicaciones de sufragio
universal y varias condiciones que garantizaban este derecho a los obreros.
Según definición de Lenin, el cartismo era "el primer movimiento
proletario y revolucionario amplio, verdaderamente de masas y políticamente
formado".