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2.2 LA HERENCIA ROMANA
LA RELIGION ROMANA Los dioses |
Los romanos creían en la existencia de un número incalculable de divinidades, la mayoría de las cuales, por otra parte sólo presentaban atribuciones muy restringidas.
Únicamente más tarde, a ejemplo de los etruscos y sobre todo de los griegos, tomaron la costumbre de representar a sus dioses con los rasgos de hombres y mujeres. También tomaron de los griegos su mitología, sin apenas cambiarla, atribuyendo a cada uno de sus principales dioses la misma genealogía y las mismas aventuras que las de la divinidad griega que les pareció similar. Así identificaron a Júpiter con Zeus, Juno con Hera
Prácticas y religiosas
El culto que los romanos rendían a sus dioses no precedía de otro sentimiento más que el interés. Su religión consistía solo en prácticas que eran, según creían, medios infalibles para obtener de los dioses los favores que esperaban de ellos. El más común era el sacrificio. Pero para que resultara eficaz tenían que escoger a la víctima con discernimiento; efectuar el sacrificio de acuerdo con ciertos ritos minuciosamente reglamentados y consagrarlos por el uso y acompañarlo de oraciones de oraciones cuyas fórmulas tradicionales debían recitarce con cuidado, palabra con palabra. Se trataba de una religión totalmente utilitaria, puramente formalista, ajena a todo misticismo.
Los romanos, como los etruscos, presentaban gran importancia a la adivinación. Un magistrado no reunía jamás una asamblea, ni un general entraba en la batalla, sin consultar previamente a los austropicios, o sea sin averiguar si los dioses, le eran o no favorables. Por tanto, se interrogaba a los dioses, y se buscaba su respuesta en signos convenidos de antemano; el vuelo o el grito de ciertas aves, el modo de comer de las gallinas sagradas, o también la forma y disposición de las entrañas de un animal sacrificado.
Los sacerdotes
Cada jefe de familia era sacerdotes su casa. Había además otros sacerdotes encargados de realizar ciertas ceremonias en nombre de todo el pueblo romano. No constituían una clase aparte, y cualquier ciudadano podía ser sacerdote. Integraban varios cuerpos o colegios, cada uno con su función especial.
1. - El colegio de los pontífices, era el más importante, el sumo pontífice su jefe, uno de los primeros personajes de Roma, dirigía el culto en general. Tenía bajo sus ordenes a los flamines, especie de acólitos, y vigilaba el colegio de las vestales, encargadas de mantener el fuego sagrado que ardía perpetuamente sobre el altar de Vesta.
2. - El colegio de los augures, tenía así mismo un papel muy importante; ellos eran los encargados de observar e interpretar los signos mediante los cuales los dioses daban a conocer sus respuestas cuando los interrogaba un magistrado.
Prácticas religiosas
El culto que los romanos rendían a sus dioses no precedía de otro sentimiento más que el interés. Su religión consistía solo en prácticas que eran, según creían, medios infalibles para obtener de los dioses los favores que esperaban de ellos. El más común era el sacrificio. Pero para que resultara eficaz tenían que escoger a la víctima con discernimiento; efectuar el sacrificio de acuerdo con ciertos ritos minuciosamente reglamentados y consagrarlos por el uso y acompañarlo de oraciones de oraciones cuyas fórmulas tradicionales debían recitarce con cuidado, palabra con palabra. Se trataba de una religión totalmente utilitaria, puramente formalista, ajena a todo misticismo.
Los romanos, como los etruscos, presentaban gran importancia a la adivinación. Un magistrado no reunía jamás una asamblea, ni un general entraba en la batalla, sin consultar previamente a los austropicios, o sea sin averiguar si los dioses, le eran o no favorables. Por tanto, se interrogaba a los dioses, y se buscaba su respuesta en signos convenidos de antemano; el vuelo o el grito de ciertas aves, el modo de comer de las gallinas sagradas, o también la forma y disposición de las entrañas de un animal sacrificado.
Los sacerdotes
Cada jefe de familia era sacerdotes su casa. Había además otros sacerdotes encargados de realizar ciertas ceremonias en nombre de todo el pueblo romano. No constituían una clase aparte, y cualquier ciudadano podía ser sacerdote. Integraban varios cuerpos o colegios, cada uno con su función especial.
1. - El colegio de los pontífices, era el más importante, el sumo pontífice su jefe, uno de los primeros personajes de Roma, dirigía el culto en general. Tenía bajo sus ordenes a los flamines, especie de acólitos, y vigilaba el colegio de las vestales, encargadas de mantener el fuego sagrado que ardía perpetuamente sobre el altar de Vesta.
2. - El colegio de los augures, tenía así mismo un papel muy importante; ellos eran los encargados de observar e interpretar los signos mediante los cuales los dioses daban a conocer sus respuestas cuando los interrogaba un magistrado.
El cristianismo
Los apóstoles después de la muerte de Cristo, se dispersaron para predicar la nueva doctrina. Y fue en una de las comunidades de fieles. La de Antioquía, donde se empezó a usar la palabra –cristiano-. San Pedro tras su predicación en Oriente, se traslado a Roma y fue su primer obispo. Con este obispado, la iglesia occidental inició su organización y el Pontificado.
Los cristianos sufrieron pronto persecuciones. Sus creencias venían a trastornar la sociedad antigua y con el tiempo fueron una de las causas de la caída del Imperio Romano. No hacían distinción entre hombres libres y esclavos; negaban el culto a los emperadores y competían con las demás religiones. Las persecuciones fueron un poco más cruentas según la voluntad de los emperadores que las emprendían. El primer perseguidor fue Nerón, Domiciano, Trajano y Marco Aurelio también las decretaron. Decio emprendió una campaña de exterminio. Pero al mismo tiempo, el cristianismo iba ganando cada vez más adeptos, reclutados entre las clases más humildes.
Diocleciano fue el último gran perseguidor del cristianismo, el cual se había ya infiltrado en todas las clases sociales, Y el número de sus perseguidores había crecido enormemente. Por ello Constantino hubo de publicar el Edicto de Milán, que reconocía legalmente el cristianismo. Este hecho fue de suma importancia, por cuanto supuso la difusión del cristianismo a todos los rincones del Imperio Romano. 6
Durante el siglo V d. de C. aunque la religión tradicional romana había perdido ya su prestigió y se había visto parcialmente suplantada por los cultos orientales, las religiones antiguas intentaron oponerse al cristianismo apoyadas por la aristocracia.
Finalmente, Teodocio dio un golpe mortal a la religión pagana al cerrar sus templos y prohibir los sacrificios.
Las manifestaciones artísticas de los cristianos primitivos, las pinturas de las catacumbas y los sarcófagos, se conocen como arte paleocristian, Utilizaron como templo un tipo de edificio público romano, la basílica.
Enciclopedia Quillett
—Editorial Quillett- 6 volúmenes, edición 1997.Elaboró: Lic. Rafael Alfonso Carrillo Aguilar