2.2 LA HERENCIA ROMANA

ROMA

La civilización europea nació a orillas del Mediterráneo. Roma conquistó a Grecia y extendió considerablemente su acción civilizadora gracias a la inmensidad de su imperio, a la duración de su dominio y a la influencia de su lengua, y ha sido Roma, finalmente, quien, con el cristianismo ha tenido mayor influencia en los pueblos que debían crear la civilización moderna.

Los orígenes de Roma

Hacia el año 1000 a. de c. llegó a la región del Lacio uno de los grupos del pueblo itálico, los latinos. En las colinas junto al río Tíbet fundaron pequeños poblados y se unieron en la Confederación Latina. Una de estas aldeas, la futura Roma, fue invadida por los etruscos. Estos la urbanizaron y la protegieron con murallas, haciendo de ella una auténtica ciudad. A finales del siglo VI, los romanos expulsaron a los etruscos y cambiaron a los antiguos reyes por una república.

Aparecen en este momento dos instituciones que tendrán gran importancia en la historia romana: El Senado y Los Cónsules.

El creciente poderío de los romanos los enfrentó a sus vecinos. Así, Roma, durante el siglo V, tuvo que imponer su autoridad en la Confederación Latina, organizarse políticamente y hacer frente a las luchas intestinas que protagonizaban Patricios y Plebeyos.

Antes de iniciar la etapa, su expansión por la península itálica, los romanos debieron enfrentarse a la invasión de los Godos, los cuales después de ocupar el valle del Po, se habían lanzado sobre la Italia Central y, tras la derrota de Allia (390 a. de c.), saquearon a Roma.

Los romanos rehicieron rápidamente y consiguieron detener posteriormente invasiones Galas. Roma tuvo que enfrentarse nuevamente a sus vecinos y la Campania y, a través de esta región recibió la influencia Helénica. Las ciudades latinas se sublevaron, aunque sin éxito. Roma disolvió entonces la confederación latina y pasó a ser la capital del Lacio.

La monarquía

Siete reyes se dice que tuvo la ciudad a lo largo de dos siglos y medio, durante los cuales el territorio dominado por Roma fue creciendo paulatinamente (fig. 3,85).

Los cuatro primeros, Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio y Anco Marcio, parecen ser sumamente legendarios y tanto sus nombres como sus hechos debieron de ser inventados y narrados varios siglos después de la época fundacional.

Los tres últimos, Tarquino el Viejo, Servio Tulio y Tarquino el Soberbio cuya existencia, está más documentada, habrían sido etruscos y su gobierno se extendió a lo largo de la mayor parte del siglo VI. La monarquía etrusca coincidió con un avance cultural y económico notable.

Lecciones de Historia –Editorial Trillas—Autor Alfonso Rodríguez, edición 1995.

Elaboró: Lic. Rafael Alfonso Carrillo Aguilar

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