2.2 LA HERENCIA ROMANA

LA MENTALIDAD ROMANA

La mentalidad romana es la mentalidad del campesino y del soldado; no la del campesino y la del soldado por separado, sino la del campesino-soldado, y en general, esto es así hasta en las épocas posteriores, cuando podía no ser campesino ni soldado.

El destino del campesino es el trabajo por que las estaciones no esperan al hombre. Si como ciudadano se siente atraído por la actividad política, del trabajo en defensa de sus tierras o de sus mercados o del mismo trabajo de sus hijos. Sus virtudes son la honradez, la neutralidad, la previsión, la paciencia, el esfuerzo, la tenacidad, el valor, la independencia, la sencillez y la humildad frente a todo lo que es más poderoso.

Estas son también las virtudes del soldado. También él ha de conocer el valor de la rutina, que forma parte de la disciplina, ya que tiene que responder casi instintivamente a cualquier llamada repentina. El vigor y la tenacidad del campesino son necesarios al soldado; su habilidad práctica contribuye a hacer de él lo que el soldado romano debe ser: albañil, zapador, abridor de caminos y constructor de balates.

El soldado también sabe de ese elemento impresivo capaz de trastornar el mejor de los planes; tiene conciencia de fuerzas invisibles y atribuye "suerte" a un general victorioso a quien algún poder el destino o la fortuna utiliza como instrumento.

La mentalidad de los romanos

Esto es civilización; si se toma la palabra civilización en un sentido estricto. Civilización es lo que los hombres piensan, sienten y hacen, así como los valores que asignen a lo que piensan, sienten y hacen. Como dijo Tácito (refiriéndose a los britanos) "Sólo los ignorantes piensan que los edificios suntuosos y las comodidades y lujos constituyen la civilización."

Es cierto que sus ideas creadoras y sus criterios afectivos y lo valorado dan por resultado actos que afectan profundamente el empleo de las cosas materiales; pero la civilización "material" es el aspecto menos importante para la personalidad de la comunidad romanita.

La frase más concreta y común para definir la civilización es "La paz romana."

Con esta idea comprendió el mundo más fácilmente el cumplimiento de la misión que el carácter, la experiencia y el poder romano habían llevado gradualmente al más alto nivel de conciencia y que había cumplido deliberadamente.

Las comidas

Las comidas eran el principal acontecimiento de la vida social romana; se ajustaban mucho a una forma tradicional. El número de comensales era de 3 a 9, incluyendo a los miembros de la familia; la comida comenzaba temprano por la tarde y duraba hasta muy entrada la noche. En cuanto a los platillos, el anfitrión buscaba lo más novedoso y exótico.

Había diversión a cargo de actores profesionales; cada invitado junto a sí a un esclavo que le ayudaba al lavarse las manos entre plato y plato, a ponerse los zapatos y a la hora de la despedida, alumbrarle el camino hasta casa.

La comida tradicional del romano pobre era:

El pan, las aceitunas, las uvas y la miel; comían poca carne por lo general era de cerdo o de carnero, además de frutas. Se acostumbraban dos comidas, no se acostumbraban los desayunos.

Indumentaria

Los ciudadanos romanos solían llevar toga. Las togas de los senadores llevaban una ancha franja púrpura; los ecuestres tenían derecho de llevar una franja más angosta del mismo color. Bajo la toga vestían una túnica y camisa de lana que llegaba hasta la pantorrilla; sólo los trabajadores al aire libre podían usar sombrero.

Enciclopedia Credimar—8 volúmenes—Editorial planeta. Edición 1996. 14

Elaboró: Lic. Rafael Alfonso Carrillo Aguilar

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