Introducción

El surgimiento de la burguesía coincidió con el desarrollo de las ciudades o grupos durante la baja edad media, con los inicios de la revolución comercial y con la puesta en práctica de nuevos sistemas de producción económica.

El crecimiento de la población

Artesanal y mercantil en los países de la Europa occidental significó la desintegración de la economía feudal y dio lugar a la consolidación de los estados nacionales. Frente a los nobles que consideraban el trabajo personal como denigrante y cuya riqueza se basaba exclusivamente en la propiedad de la tierra, hicieron su aparición los comerciantes y artesanos, afincados en las ciudades, donde les era más fácil sustraerse al poder de los señores feudales.

Aunque la burguesía se consideró en un principio como una nueva clase social (tercer estado), pronto se autodefinió como representante de los intereses de la nación entera. Entre los representantes de la incipiente burguesía surgió una actitud critica frente a todos los valores de la sociedad feudal y se inició la tendencia a la investigación científica independiente, desvinculada de los dogmas teológicos y destinada a dominar la naturaleza y colocar sus fuerzas al servicio del hombre. El estado absolutista seguía siendo favorable al viejo orden, mientras que la burguesía reclamaba la abolición de los privilegios de la nobleza y el clero y el reconocimiento de su propia importancia en el plano político económico social. La burguesía se colocó a la cabeza de la insurrección popular contra la nobleza feudal, y provocó, en beneficio propio, la caída de las monarquías absolutas; así llegó al poder, primero en Inglaterra, después en Francia (revolución francesa) y a lo largo del siglo XIX en los demás países de Europa.

La revolución francesa y sus realizaciones políticas servirán de bandera a todo el movimiento revolucionario burgués; por otra parte, el Imperialismo Napoleónico despertará la conciencia nacional dormida en los diferentes pueblos europeos. Los estamentos privilegiados del antiguo régimen tratan, mediante la represión y el orden tradicional, de defender sus posiciones, en peligro de desaparecer por la agitación revolucionaria. Por su parte la naciente burguesía industrial evolucionaria desde posturas radicales hacia posiciones más moderadas, temerosa de verse sobrepasada por la agitación popular. Por último, las clases populares urbanas, y entre ellas un proletariado que va naciendo en durísimas condiciones de vida, quedarán decepcionados de los programas liberales, en los que habían centrado excesivas esperanzas, radicalizando enormemente sus posturas a partir de mediados del siglo.

En este marco se desarrolla la actividad política europea de la primera mitad del siglo XIX. Y unos de los primeros acontecimientos es el intento de las potencias vencedoras del Imperio Napoleónico de organizar la sociedad europea conforme a la situación anterior a 1792. Este intento, conocido como la restauración, se formulará en el Congreso de Viena.

Enciclopedia Salvat volumen 5.

Wesley Longman Addison, Historia Universal,. México

Elaboró: Lic. Rafael Alfonso Carrillo Aguilar

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