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5.3 Crisis Económica y Proyecto Neoliberal |
El proceso de globalización económica, la firma del TLC y sus repercusiones regionales en México
Relaciones con Estados Unidos. Negociaciones hacia el TLC.
El Acuerdo de Libre Comercio que México estableció con Estados Unidos y Canadá durante el gobierno salinista tuvo como antecedente la iniciativa del presidente estadounidense George Bush, quien buscaba formar en el continente americano un mercado común que, al ser el más grande del mundo, fuera capaz de competir con la Comunidad Económica Europea. La propuesta de Bush se complementó con la llamada "Iniciativa para las Américas", orientada a impulsar las economías de los países al sur de la frontera de su país, mediante un programa de ayuda económica basado en tres aspectos principales:
De acuerdo con ese proyecto, el primer paso consistía en integrar su inmediato vecino del sur, México, a un acuerdo comercial ya existente entre Estados Unidos y Canadá, y constituir así el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC, NAFTA en inglés).
El proceso formal de negociación se inició en junio de 1991 y terminó en agosto de 1992; en diciembre de este último año se firmó el documento final, después de que sólo faltaba la aprobación de los poderes legislativos de las tres naciones. Sin embargo, el proceso no fue fácil, pues aunque el congreso de Canadá aprobó el tratado en junio de 1993, tanto en Estados Unidos como en México había opiniones contrarias a la integración, debido a las condiciones socioeconómicas tan claramente desiguales entre ambos países.
En México, el temor de tener como socio comercial a Estados Unidos se fundamentaba en experiencias de acuerdos suscritos en el pasado, casi siempre desfavorables, que acentuaron la dependencia del país respecto a su poderoso vecino del norte. El sector empresarial temía las implicaciones de una competencia tan desigual, en tanto que los grupos de izquierda alertaban sobre las repercusiones negativas que el tratado pudiera traer para las clases trabajadoras.
Por otra parte, en Estados Unidos, una fracción conservadora encabezada por el millonario taxano Ross Perot, candidato independiente en las elecciones presidenciales de 1992, se opuso abiertamente al proyecto de convertir a México en socio comercial, pues había el riesgo de que la mano de obra bruta de los mexicanos tuviera repercusiones negativas en el empleo de los estadounidenses. Vocero de la nueva corriente aislacionista que comenzaba a manifestarse en aquel país, Perot advertía sobre el peligro de que una oleada de inmigrantes mexicanos hiciera crecer la población hispana en Estados Unidos, con todas las consecuencias agravantes que, según decía, habrían de recaer sobre la economía de su país.
La advertencia de Perot no sólo llegó a influir en la opinión pública estadounidense (una encuesta publicada el 8 de noviembre de 1993 reveló que 46 % de ciudadanos estaba en contra del TLC), sino también entre los legisladores comisionados para votar el tratado en ese mismo mes de noviembre. Al día siguiente, el vicepresidente Albert Gore y Ross Perot protagonizaron un debate televisivo sobre el tema, en el que Gore resultó triunfador a favor del TLC. En términos generales sus respuestas nulificaron la falsa y denigrante información que el empresario texano había difundido acerca de México.
El día 17 fue discutido el TLC en la Cámara de Representantes de Estados Unidos siendo aprobado con 234 votos a favor y 200 en contra, y ratificado tres días después, el 22 de ese mismo mes de noviembre. El Senado mexicano, de conformidad con la Constitución, aprobó el tratado internacional, que debería entrar en vigor el 1° de enero de 1994 . (Delgado de Cantú Gloria M., Historia de México 2, Estado Moderno y Crisis en el México del Siglo XX, México, Addison Wesley Longman Alhambra Mexicana, 3ª. 1996, p. 507–508).
Tratado de Libre Comercio de América del Norte
El 12 de agosto de 1992, el Secretario de Comercio y Fomento Industrial de México, Jaime Sierra, el Ministro de Industria, Ciencia y Tecnología y Comercio Internacional de Canadá, Michael Wilson; y la Representante Comercial de Estados Unidos, Carla Hills, concluyeron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) .
El Tratado de Libre Comercio consta de un Preámbulo y 22 capítulos agrupados en ocho secciones. En el Preámbulo, al anunciar el establecimiento de la zona de libre comercio, los tres países confirmaban su compromiso de promover el empleo y el crecimiento económico en la región, a través de la expansión del comercio y de las oportunidades de inversión. Se comprometían además a proteger el medio ambiente y, a mejorar las condiciones de trabajo en los tres países, promoviendo el desarrollo sostenible y haciendo cada día más efectivos los derechos laborales.
Los objetivos generales del TLC son:
En el capítulo sobre Definiciones Generales, aparte de establecer el compromiso de aplicar el Tratado en los diferentes niveles de gobierno, cada país ratifica sus derechos y obligaciones derivadas del Acuerdo General Sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), así como de otros convenios internacionales y, acuerda que para efectos de su interpretación, en caso de conflicto, las medidas de excepción, especialmente las disposiciones en materia comercial de cinco conventos ambientales, prevalecerán sobre el TLC.
Las disposiciones finales hacen referencia a modificaciones y adiciones; fecha de entrada en vigor; posibilidad de acceso para otros países o grupos de paíse y, procedimiento de denuncia que puede presentar cualquiera de los países miembros.
Después de concluida la negociación del TLC, los gobiernos de los tres países decidieron negociar dos acuerdos de cooperación trilateral, paralelos, al Tratado; uno de ellos, relativo a la cooperación en materia de medio ambiente, el otro sobre cooperación en cuestiones laborales. Sobre el particular, el gobierno mexicano logró que se tomarán en cuenta las siguientes condiciones:
En TLC entró en vigor el 1° de enero de 1994 y, no obstante la inestabilidad política que México vivió en ese año, para el mes de agosto las ventas totales de México a Estados Unidos crecieron en 22 %, comparadas con el mismo periodo del año anterior; el mayor incremento correspondió a las exportaciones de manufacturas, en tanto que las ventas a Canadá crecieron en 36 % durante el primer semestre del año. Las inversiones extranjeras también aumentaron significativamente pues entre enero y septiembre ingresaron al país por ese concepto más de 10 mil millones de dólares.
Pero el TLC también generó efectos desfavorables; las importaciones tuvieron un considerable avance, registrándose al final del año un saldo negativo en la balanza comercial de 18,542 millones de dólares, que superaba el de los dos años anteriores -15,753 en 1992 y 13,481 en 1993. En 1994, las compras al exterior sumaron 79,375 millones de dólares, en tanto que las exportaciones registraron ingresos por valor de 60,833 millones de dólares. (Salinas de Gortari Carlos, Sexto Informe de Gobierno, México, 1° de noviembre de 1994)
RAFAEL A. CARRILLO AGUILAR