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5.2 Crisis del Estado Interventor y Nuevo Modelo Político: Los Gobiernos de Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari 1982–1994 |
Gobierno de Carlos Salinas de Gortari
La Reforma del Estado
El periodo salinista es de mucha trascendencia, en vista de que se puso de manifiesto la crísis del sistema político mexicano, no sólo por las elecciones de 1988, sino por los sucesos finales del sexenio. Además, la coyuntura internacional impulsó el cambio en la política económica, gestada un sexenio antes.
El 1° de diciembre de 1988, en medio de la critica nacional, por la denominada caída del sistema, Salinas de Gortari asume el poder con una crísis económica manifiesta. Ante tal marco, se propuso realizar una reforma del Estado en la que se buscaba una modernización de México, rompiendo con los esquemas fósiles para la sociedad y para el mundo tras el término de la Guerra Fría, marcando el comienzo de una nueva participación de los Estados en la economía y política del mundo entero.
En el discurso de toma de posesión la modernización del Estado dejaba entrever la adopción de un sistema neoliberal imperante en el mundo. No obstante, el simple término causo malestar, alertando la posibilidad de regresa al liberalismo, dejando de lado el Estado de bienestar propuesto en la teoría de John Maynard Keynes, para retomar el liberalismo individualista.
Contemplando las consecuencias negativas del modelo neoliberal, se buscaba cumplir este liberalismo en favor de las clases populares; así el gobierno salinista, adopta en 1991 el liberalismo social, encaminado a buscar el bienestar popular, para que no solo los poseedores de capital se beneficiaran por el nuevo modelo económico.
Sin embrago, este paso debía darse sin el paternalismo estatal de antaño, ya que suplanta esfuerzos e inhibe el carácter. Así, además de lo económico, a la reforma del Estado planteó lineamientos políticos y sociales, sintetizadas en 3 acuerdos nacionales:
En la política buscaba: abrirse al pluralismo; fortalecer el ejercicio de las libertades y de la tolerancia religiosa; eliminar el caos de la burocracia y la regulación; dar nuevo valor a la defensa de los derechos humanos, fortalecer las relaciones entre los poderes, así como entre la federación, los estados y municipios, y hacer concertaciones con las fuerzas productivas para alcanzar metas económicas y sociales benéficas pata toda la población .
Para estabilizar la economía y fomentar su crecimiento, proponía eliminar la excesiva intervención estatal para convertir al estado en:
"Un Estado regulador, promotor, corresponsable en el desarrollo y en la promoción de la justicia... que aliente el crecimiento y la creación de empleo y lo haga con un sentido de justicia corrigiendo las ineficiencias del mercado que agravan las condiciones de desigualdad entre regiones y entre grupos sociales; que genere las condiciones para elevar la productividad y competitividad de la planta productiva y los servicios, y que renueve, con sustento, las esperanzas de un futuro mejor para todos
(Rebolledo Juan, La reforma del estado en México, México, Fondo de Cultura Económica, 1993, p. 50–51).Para lo anterior, se necesitaba atraer la inversión privada, a través de desregulaciones, privatizaciones y la apertura al exterior.
En lo social, era necesario disminuir la desigualdad entre los grupos y regiones que pudieran llevar así una vida digna. De tal suerte se consideró indispensable incorporar al sector rural en el proyecto de modernización, mediante una reforma agraria sustantiva.
RAFAEL A. CARRILLO AGUILAR