|
|
5.2 Crisis del Estado Interventor y Nuevo Modelo Político: Los Gobiernos de Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari 1982–1994 |
Gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado
Presiones Internas
Al término del periodo 1970-1982, el gobierno de Miguel de la Madrid se encontró frente a presiones internas que reclamaban su decisión de dar cumplimiento estricto a los compromisos financieros adquiridos por México en el ámbito internacional.
Desde un principio, el gobierno encabezado por de la Madrid consideró el arreglo de la deuda externa como indispensable para restablecer la economía del país, por lo que impuso el criterio de cumplir a toda costa con los compromisos del FMI contenidos en la carta de intención firmada por el gobierno de López Portillo. Pero ese cumplimiento trajo como consecuencia inmediata algunos efectos negativos en diversos aspectos económicos y sociales; en primera instancia, se aumentó el déficit presupuestal del sector público y éste tuvo que recurrir al crédito interno, obligándose en consecuencia a dedicar gran parte del gasto al pago de intereses de la deuda interna.
Así pues, la deuda pública externa e interna absorbió los recursos del gobierno y lo imposibilitó para fomentar actividades económicas productivas, lo cual a su vez impactó de manera negativa en el nivel de vida de la población. Esa situación, presente desde 1982, se agravó en 1985 con la caída de los precios internacionales del petróleo, el crecimiento de la inflación la disminución de la producción industrial y las consecuencias sociales de lo sismos de septiembre de ese año.
Por lo tanto, desde los primeros momentos del sexenio se manifestó la inconformidad de algunos sectores de la población hacia las drásticas medidas de austeridad adoptadas por combatir la crísis, el gobierno de Miguel de la Madrid fue sometido a presiones internas provenientes de tres sectores sociopolíticos:
C) En el plano específico, los planteamientos de la derecha consistieron en promover el incremento y ampliación del capital nacional; eliminar las barreras al libre flujo del comercio y el capital; liberar y privatizar las empresas públicas; condicionar y delimitar la intervención económica-productiva del sector público; excluir y desorganizar políticamente a la izquierda y articular y contener las demandas de reivindicación social de los trabajadores.
RAFAEL A. CARRILLO AGUILAR