5.2 Crisis del Estado Interventor y Nuevo Modelo Político: Los Gobiernos de Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari 1982–1994

Gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado

Procesos Electorales y Partidos Políticos

Los procesos electorales federales y locales celebrados en el país entre 1983 y 1985, pueden considerarse cruciales en la historia política posrevolucionaria, en virtud de que constituyeron un termómetro de inconformidad del electorado al partido oficial, manifiesta a través de las urnas.

A principios de 1983 culminaron algunos procesos electorales, iniciados en los últimos meses del gobierno anterior, para efectuar el cambio de autoridades municipales en diez estados de la República, de algunos miembros de la Cámara de Diputados y de los Gobernadores de Chiapas, Jalisco, y Tabasco. En esas el PRI triunfó en las gubernaturas y diputaciones, así como en la gran mayoría de los municipios; sin embargo, sus derrotas fueron significativas; perdió en dos ciudades capitales de estado: en San Luis Potosí, donde ganó la alcaldía el candidato del Frente Cívico Potosino, y en Guanajuato donde obtuvo el triunfo una coalición PAN-PDM. En los comicios celebrados en junio de 1983, el PRI sufrió en el Estado de Chihuahua la derrota más espectacular de su historia, al perder frente al PAN siete alcaldías de importancia, entre ellas las de la capital y la de Ciudad Juárez.

En los comicios celebrados entre 1983 y 1984, la oposición encabezada por el PAN (cuyos triunfos se dieron principalmente en el norte del país) también logró algunas victorias e impugnó varios triunfos al PRI, acusándolo de haber utilizado maniobras fraudulentas. En virtud de ese avance de la oposición, las elecciones del año de 1985 se esperaban con gran ansiedad por el hecho de que a través de ellas se renovaría el cuerpo legislativo federal, que estaría en funciones los últimos tres años del sexenio; al respecto, es de particular significancia el hecho de que la prensa estadounidense tenía gran interés en seguir de cerca el desarrollo de los comicios mexicanos y obviamente en los resultados de los mismos.

Ante la fuerza adquirida por Acción Nacional, el PRI adoptó una estrategia defensiva que se sintetizaba en la frase: "con México sí, PRI", al tiempo que advertía sobre el peligro que representaba el avance panista para la seguridad nacional, dada su supuesta vinculación con las políticas intervencionistas de los Estados Unidos; este manejo antipanista era compartido por algunos partidos minoritarios de la izquierda, que por obvias razones ideológicas no estaban de acuerdo con el avance del PAN.

Los resultados de las elecciones aumentaron el número de derrotas para el PRI, pero al mismo tiempo muchas de sus victorias fueron cuestionadas, levantándose el tono de las voces que estaban disgustadas por el fraude electoral y que en algunos casos se tradujeron con violencia.

No obstante el desaliento y la inconformidad hacia el sistema electoral mexicano, tanto adentro como fuera del país, una cosa parecía ser cierta: si los comicios de 1985 no constituyeron el parteaguas previsto, sí en cambio demostraron la influencia de un nuevo impulso en la vida democrática del país, y alertaban al régimen sobre la necesidad de realizar la autoevaluación sugerida por los "amigos externos", y demandada por las presiones políticas internas (Delgado de Cantú Gloria M., Historia de México 2, Estado Moderno y Crisis en el México del Siglo XX, México, Addison Wesley Longman Alhambra Mexicana, 3ª. 1996, p. 424).

Los terremotos de 1985 agregaron un elemento más para agravar la persistente crísis política y económica que padecía México desde hacía varios años.

RAFAEL A. CARRILLO AGUILAR

 

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