5.1 El Estado en una Epoca de Transición: Economía y Política Durante el Gobierno de José López Portillo 1976–1982

Crisis petrolera

López Portillo vio en el petróleo la base para sostener el estancamiento y reiniciar el desarrollo económico. Esto debido a que las reservas probadas del país habían pasado de unos 10 mil a 70 mil millones de barriles de petróleo en unos cuantos años, de esta forma PEMEX ascendió en unos pocos meses a la condición de exportador neto de crudo igual que la industria petrolera mexicana a principios de los años 20.

El descubrimiento de nuevos yacimientos dio incertidumbre a amplios sectores de la población de México que podía comprar una salida definitiva de su problema económico. Se llegó a hablar hasta de 200 mil millones de barriles en un momento en que la crísis internacional había de sufrir vertiginosamente el precio del petróleo de los cuatro dólares en los 70 a 38 dólares por barril en el año de 1979 (Carrillo Aguilar, Rafael A, Principales Aspectos Económicos y Políticos de los Gobiernos de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo, México, UNAM, Agosto de 2000, p. 39).

El director de PEMEX José Díaz Serrano, expuso su convicción sobre las posibilidades abiertas por los yacimientos recién descubiertos. Las exportaciones petroleras crecieron, pero no fue suficiente para pagar las importaciones, que se redujeron entre 1977–1981.

Entre 1976 y 1981, el valor del petróleo exportado creció 33 veces, de 560 a 14,600 millones de dólares. Pero las importaciones de bienes y servicios crecieron tres veces y paso de 9,400 a 32 millones de dólares.

El aumento de las importaciones se debe a cuatro factores: el aumento de la actividad económica; la liberación de las importaciones, que tuvo lugar entre 1977-1981; los cuellos de botella en ciertos sectores donde la demanda crecía más rápido que la capacidad productiva; y por último el efecto de la inflación, mayor en México que en el resto del mundo, convirtiendo más competitivas a las importaciones.

A mediados de 1981, el mercado petrolero internacional tuvo una fuerte caída, México se convirtió de vendedor a comprador. Pero pese a la caída de 1981, el presidente decidió no cambiar los patrones de gastos ni modificar el tipo internacional de cambio. Para principios de 1982, la política económica había hecho del peso una moneda notablemente sobrevaluada. Debido a los factores negativos: el exceso de la demanda interna; el aumento de las tasas de interés y la fuga de capitales; la liberación de las importaciones.

En 1982 fueron vertiginosos los rasgos adversos de la economía y la política. En su último informe de gobierno López Portillo declaró que la exportación petrolera de 1982 era de un millón y medio de barriles, que rendían 14 mil millones de dólares más que en 1976. En 1977 y 1982 se habían casi duplicado la oferta eléctrica, en los últimos cuatro años del producto industrial había crecido una taza de 9% y el aumento en el promedio de empleo había sido del 5.5 %.

La acción de los bancos no era autónoma sino que obedecía a las reglas básicas de las instituciones de crédito y estas reglas habían sido formuladas por la intervención directa de la Comisión Nacional Bancaria.

El ambiciosos plan de inversión del Estado durante el gobierno López portillista trajo consigo dispendio e inflación que devoraron las monedas y sus finanzas. La banca privada convirtió su búsqueda de rendimientos seguros en especulación y dolarización agresiva de sus operaciones.

El control relativo de cambios resultó insuficiente para controlar la fuga de capitales. El costo anual de pago por servicio de deuda agotaron las reservas internacionales del Banco de México, lo que obligó, en agosto de ese año a suspender el servicio de la deuda e iniciar el largo proceso de renegociación.

RAFAEL A. CARRILLO AGUILAR

 

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