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5.1 El Estado en una Epoca de Transición: Economía y Política Durante el Gobierno de José López Portillo 1976–1982 |
La política exterior en Centroamérica
México firmó el Acuerdo de San José, suscrito en Venezuela en agosto de 1980, en el cual se comprometía a otorgar un abastecimiento de petróleo en créditos bastante blandos a los países de Centroamérica y del Caribe, decisión que hizo posible que México llegara a tener una presencia efectiva en esas regiones del continente americano.
En mayo de 1979, México rompió relaciones con el gobierno dictatorial somosista con el propósito de aislarlo y apresurar su derrocamiento, y encabezó la oposición de los gobiernos de varios países latinoamericanos de las propuestas que la OEA interviniera en Nicaragua. Pero en junio al renunciar este del poder, México se convirtió en el protector internacional del nuevo gobierno, mediante varias acciones: hizo gestiones ante el gobierno de Estados Unidos para persuadirlo de no intervenir en Nicaragua; junto con Venezuela abasteció su demanda de petróleo, garantizando ante la banca internacional la deuda externa nicaragüense.
Los ministros de Relaciones Exteriores de México y de Francia representaron ante las Naciones Unidas un comunicado conjunto en el que expresaban su grave preocupación por el pueblo salvadoreño.
En 1981 aumentó el riesgo de conflicto en Centroamérica, pues el gobierno de Reagan acusaba a Cuba y al régimen sandinista de Nicaragua de fomentar la guerra en El Salvador y eso hacía temer la posibilidad de una intervención estadounidense en ese país. Por otra parte surgía además la amenaza de un enfrentamiento bélico entre Nicaragua y Honduras.
López Portillo propuso la "estabilidad, la paz, la democracia y el desarrollo de Centroamérica". Este plan proponía tres canales de acción:
1. Más conversaciones entre Estados Unidos y Cuba.
2. Solución negociada para el Salvador, donde México y otras naciones otorgaran seguridades al gobierno estadounidense.
3. Pactos entre Nicaragua y Estados Unidos; y entre Nicaragua y Estados Unidos.
Para poner en practica el plan México se ofrecía como conducto o como "comunicador".
Una muestra del activismo en la política exterior del régimen lópez portillista fue la cumbre Norte-Sur celebrada en Cancún, Quintana Roo en octubre de 1981, a la que asistieron mandatarios de los países industrializados, atendiendo la iniciativa del presidente mexicano. La reunión de Cancún, que en líneas generales se había convocado con el propósito de entablar negociaciones globales para establecer un nuevo orden económico mundial.
RAFAEL A. CARRILLO AGUILAR