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5.1 El Estado en una Epoca de Transición: Economía y Política Durante el Gobierno de José López Portillo 1976–1982 |
Política exterior
Las acciones del gobierno de José López Portillo en política exterior estuvieron muy restringidas, pues los mayores esfuerzos del nuevo régimen se concentraron primordialmente en resolver los problemas internos que heredaba del gobierno anterior.
En primer lugar el establecimiento de relaciones diplomáticas con la Monarquía Constitucional de España, como consecuencia de los cambios ocurridos en ese país tras la muerte de Francisco Franco. El segundo hecho de importancia consistió en el viaje que realizó el presidente mexicano a Panamá, en junio de 1978, para asistir como testigo, junto con otros cuatro presidentes de América Latina a la ceremonia de ratificación de los tratados entre el gobernante panameño, Omar Torrijos, y James Carter, presidente de los Estados Unidos, sobre el canal de Panamá.
Con el principio de no-intervención encabezó la defensa por la autonomía de los pueblos centroamericanos frente a la hegemonía continental de Estados Unidos.
La situación de México empezó a tomar un giro distinto cuando la economía mexicana comenzó a reactivarse y a superar las más agudas manifestaciones de la crisis originada en 1976, gracias a la explotación de las reservas de hidrocarburos y a las crecientes exportaciones de petróleo crudo, que parecían constituir la solución definitiva a los problemas económicos y sociales del país.
Al inicio del gobierno de López Portillo, todo parecía indicar que la política exterior de México retornaría a la postura aislacionista y de buenas relaciones con Estados Unidos que había caracterizado a los regímenes anteriores. No obstante, en 1979 las cosas parecieron cambiar de súbito y el retorno a la política tradicional fue aplazado; ya desde 1978 se había comenzado a gestar una coyuntura favorable a México respecto a la importancia de su petróleo para Estados Unidos.
El presidente Carter se vio presionado a limar las asperezas en las relaciones México- estadounidenses que pudieran obstaculizar un posible entendimiento en materia petrolera. Estas debidas en buena medida a la política de "mano dura" empleada por el gobierno de James Carter para detener la inmigración ilegal de trabajadores mexicanos hacia su país.
Así, de manera sorpresiva, México se convertía para el mercado mundial del petróleo en una fuente de abastecimiento más confiable que los países árabes.
La captación de divisas por concepto de venta de petróleo hizo posible que el gobierno mexicano pudiera liberarse antes de lo convenido del programa de estabilización impuesto al gobierno de Echeverría por el FMI, en 1976. Más aún, no sólo en Estados Unidos era México objeto de particular atención, sino que al convertirse en un importante productor de petróleo, de carácter independiente, varias potencias industriales entre ellas Francia y Japón, procuraban abastecerse con los hidrocarburos mexicanos
(Delgado de Cantú, Gloria M. Historia de México 2, Estado Moderno y Crisis en el México del Siglo XX, México, Addison Wesley Longman Alhambra Mexicana, 3ª. 1996, p. 391-394).En septiembre de 1979, ante la
Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de México planteó la adopción de un Plan Mundial de Energía que sugería llevar a la práctica mediante un grupo de trabajo integrado por representantes de los países productores de petróleo.RAFAEL A. CARRILLO AGUILAR