|
|
5.1 El Estado en una Epoca de Transición: Economía y Política Durante el Gobierno de José López Portillo 1976–1982 |
El critico final de sexenio
El 5 de febrero de 1982, en la Quinta Reunión de la República celebrada en la ciudad de Guadalajara, López Portillo atribuía al "entorno internacional" el aumento de la deuda pública y el crecimiento incesante de la inflación; se basaba en los datos del desempleo creciente en los países industrializados, donde las importaciones bajaron casi a la mitad entre 1979 y 1981, y a la baja de los precios de las materias primas, incluido él petróleo, la más brusca en 25 años.
Al hablar de la política monetaria, destacó la necesidad de cuidar las divisas del país, y en virtud de la condición desfavorable del peso mexicano frente a la moneda estadounidense, invitaba a los mexicanos a evitar las importaciones de lujo.
Frente a una situación de crisis innegable, aseguraba el Presidente que la política económica seguida por su gobierno no había sido equivocada. Todo decía, había fallado por tres causas: la conciliación de la libertad de cambios con la solidaridad nacional; la concepción de la economía mexicanizada, como derecho de los mexicanos sin obligaciones correlativas; y el manejo de una banca concesionada, expresamente mexicanizada, sin solidaridad nacional y altamente especulativa.
Las más altas recriminaciones en aquel último informe de gobierno iban en contra de la banca privada, causante directa a los ojos de López Portillo de los grandes males internos que habían agravado la situación de crísis generada por factores externos. Consideraba que para salvar la estructura productiva del país y proporcionarles los recursos financieros necesarios para seguir adelante, se debía "detener la injusticia del proceso perverso de fuga de capitales-devaluación-inflación que daña a todos, especialmente al trabajador, al empleo y a las empresas que lo generan".
También anunció haber expedido dos decretos, uno que nacionaliza los bancos privados del país y otro que establece el control generalizado de cambios.
Los decretos de la nacionalización de la banca y el control de cambios produjeron diferentes reacciones, pero a pesar de la conmoción provocada por los decretos de la nacionalización bancaria y el control de cambios, y sobre todo por lo que éstos significaban para el bienestar económico de la nación, es interesante señalar que las reacciones dentro y fuera del país pueden considerarse moderadas, en comparación con las severa crisis de confianza y la incertidumbre manifiesta a través del rumor, que caracterizó los últimos momentos del régimen echeverrista.
El presidente López Portillo hizo intentos por establecer las bases y normas generales para el futuro de la banca nacionalizada, pero el inminente fin de su gobierno le restó fuerza frente a las expectativas de la sociedad y frente a la clase política que buscaba alinearse, o se había alineado ya, en torno al próximo presidente.
RAFAEL A. CARRILLO AGUILAR