BIBLIOGRAFIA COMENTADA DE LA MATERIA
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HISTORIA DE MEXICO II |
LYNCH JOHN
"Las Guerras de Independencia en América Latina", en: HISTORIA UNIVERSAL, MODERNA Y CONTEMPORANEA, Vol. 6 América Segunda Parte y Oceanía en la Era Colonial, Barcelona, Salvat, 1986, pp. 737-750
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OBJETIVOS EDUCATIVOS |
ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE |
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4.3 La crisis del colonialismo trasatlántico y los antecedentes de la Revolución de Independencia.
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Tarea: Discusión y análisis de los trabajos en clase para: |
Lectura recomendada para la Cuarta Unidad: Estado y Sociedad: De las Reformas Borbónicas a la Revolución de Independencia 1765-1821. Temática 4.3 La Crisis del Colonialismo Trasatlántico y los Antecedentes de la Revolución de Independencia.
La obra comentada está integrada en el Volumen 6 de una obra de 15, dedicada a la Historia Universal, Moderna y Contemporánea, dirigida por José M. Salrach, que incorpora las contribuciones de varios historiadores europeos sobre el tema. Editada en una magnifica presentación, ofrece un texto profusamente ilustrado en una fina impresión que se dirige al gran público y que por lo tanto es ideal para promover el aprendizaje del nivel de estudios. El presente volumen coordinado por Miquel Izard de la Universidad de Barcelona, contiene el presente trabajo de John Lynch del Institute of American Studies de Londres, quien analiza las transformaciones del sistema político americano entre 1808 y 1826, impulsado por la invasión napoleónica de España y Portugal, siendo la culminación de un largo proceso de alejamiento respecto de las metrópolis, como reflejo de un nacionalismo incipiente que se plasmó en autonomía política y libertad económica, en donde Portugal aceptó las peticiones con un traslado temporal al Brasil, mientras que España trató de aplastar los movimientos.
La independencia de la América española se extendió por el subcontinente mediante dos movimientos violentos: la revolución del sur avanzó desde Buenos Aires a las pampas, y el ejército de los Andes, conducido por San Martín, la llevó a Chile y otros territorios más lejanos; el movimiento del norte la condujo Bolívar de Venezuela a Nueva Granada y se extendió a Quito y Guayaquil. Ambos movimientos convergieron en Perú, en donde se libró la última batalla en 1824 en Ayacucho. En el extremo norte de las posesiones españolas, los mexicanos siguieron un camino independiente, primero con una revolución social que terminó en fracaso, a la que siguió una larga contrarrevolución, para terminar en una revolución conservadora conducida por Iturbide, quien se coronó emperador.
Para 1826 España había perdido un imperio, del que conservó Cuba y Puerto Rico, mientras que Portugal lo había perdido todo. En suma, la independencia fue un movimiento político, un cambio de autoridad y escasos cambios económicos y sociales.
En estos territorios los movimientos de emancipación se iniciaron como rebeliones de una minoría contra otra, los criollos contra los peninsulares, convirtiéndose en luchas civiles que tenían como objetivo el autogobierno para los criollos, pero no para los indios, negros y mestizos, que integraban el 80% de la población; no fueron revoluciones populares, pero tampoco burguesas. La versión española de la Ilustración, la había purgado de ideología y la convirtió en un programa de modernización dentro del orden establecido. En su aplicación en América consistió en convertir la economía en una fuente más fructífera de riqueza y poder y en mejorar los instrumentos de gobierno. Inspiró en sus discípulos criollos no tanto una filosofía de la liberación como una actitud independiente frente a las ideas e instituciones vigentes, la preferencia por la razón antes que la autoridad, por el experimento ante la tradición, por la ciencia frente a la especulación; todos ellos factores de reforma no de transformación.
La función que las elites coloniales desempeñaban como empresarios que invertían en la agricultura, minería y el comercio, los unía a criollos y peninsulares en un sólo grupo compacto; estos privilegiados preferían aliarse con la burocracia de la monarquía, que enfrentarse con ella: Las guerras de independencia fueron luchas civiles entre partidarios y enemigos de España, con criollos en ambos bandos. Sin embargo, la rivalidad entre criollos y peninsulares formaba parte de la tensión social de la época, en donde los primeros vigilaban, por un lado, a sus superiores sociales, y por otro, a sus inferiores; se daban cuenta de las presiones sociales y mantenían la distancia con las gentes de "color"; en algunos lugares se temía tanto la rebelión de esta gente, que no se tenía prisa por salirse del abrigo que proporcionaba la monarquía española. Las reformas de los Borbones ofrecieron mayor movilidad social, lo que alivió un poco las tensiones sociales de los niveles más bajos de la sociedad; sin embargo, estos cambios alarmaron a los blancos, reanimó sus sentimientos raciales y los decidió a salvaguardar la discriminación, que era la fuente de sus ingresos.
En otras regiones la tensión social estalló, como en el Perú con la rebelión de Túpac Amaru y en México con el movimiento de Hidalgo. Ante los acontecimientos europeos de 1808, la monarquía no garantizaba protección para los blancos en América, tanto criollos como peninsulares debían hacer algo para proteger sus intereses, adelantándose a la rebelión popular. La independencia absoluta sería producto de la oposición de la metrópoli a ceder la autonomía, y los criollos moderados se unieron a la revolución iniciada por los más radicales, para ellos los liberales españoles eran tan imperialistas como los absolutistas. En México que se aspiraba a una monarquía constitucional, su movimiento fue derrotado por los absolutistas en 1808 y en esas condiciones de división fueron sobrepasados por la revolución social que enfrentó una represión generalizada, ya que los blancos de todas las ideologías la preferían a la anarquía de la población de "color" en armas. Iturbide ofrecería la solución para una larga lucha, una independencia con ideología reformista, pero sin cambio social.
ELABORO: HUMBERTO DOMINGUEZ CHAVEZ