BIBLIOGRAFIA COMENTADA DE LA MATERIA
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HISTORIA DE MEXICO II |
FLORESCANO ENRIQUE E ISABEL GIL SANCHEZ
"La Epoca de las Reformas Borbónicas y el Crecimiento Económico: 1750-1808", en: HISTORIA GENERAL DE MEXICO VOL. II, México, El Colegio de México, 1974, pp. 185-301
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TEMATICA |
OBJETIVOS EDUCATIVOS |
ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE |
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4.1 Gobierno y poder político en el México borbónico, 1765-1810.
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El alumno: |
Tarea: Discusión y análisis de los trabajos en clase para: |
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4.2 Sociedad y cultura en el México borbónico
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El alumno: |
Tarea: Discusión y análisis de los trabajos en clase para: |
Lectura recomendada para la Cuarta Unidad: Estado y Sociedad: De las Reformas Borbónicas a la Revolución de Independencia 1765-1821. Temática 4.1 Gobierno y Poder Político en el México Borbónico, 1765-1810 y 4.2 Sociedad y Cultura en el México Borbónico.
En esta obra que comentamos, los autores integran una visión de la Nueva España del siglo XVIII y principios del XIX, señalando que es entonces cuando se dan las reformas políticas y administrativas más radicales de España, después de que entre 1640 y 1750 sucede una depresión económica. Forma parte este trabajo de una magna obra dedicada a la Historia de México que, producida por el COLMEX, ha contribuido a formar a múltiples estudiosos de nuestra historia. Es un trabajo excelente para el nivel de estudios y ofrece una panorámica muy completa para cualquier estudiante de la historia nacional.
El autor inicia su relato, señalando que la crisis económica de mediados del siglo XVII y la primera mitad del XVIII, se aprecia en el nacimiento de la hacienda y el peonaje, la crisis del comercio, la naturalización de la compra de cargos públicos producto de una concepción patrimonialista de la administración, se establece la potencia económica y política de las corporaciones: iglesia, comerciantes, hacendados, obrajes, y se arraiga el criollismo. El factor más influyente es el externo, la relación con una metrópoli distante, que concebía a sus colonias como proveedoras inagotables de recursos.
La crisis económica tuvo varias causas: la disminución de la población indígena durante los siglos XVI y XVII, la reducción de la demanda y los mercados obligaron al aislamiento y la autosuficiencia de las haciendas y latifundios, el descenso de la producción de metales preciosos (de 35.5 millones en 1591-1595 a 3.3 entre 1656-1660); Nueva España aportó de 1616 a 1620 el 36% de los ingresos (11 millones de pesos), de 1626 a 1630 se redujo al 21% (5 millones 205 mil pesos) y de 1631 a 1635 bajó al 12% (3 millones 740 miles de pesos). El comercio trasatlántico de 1616 a 1635 se redujo en un 20%, con un cambio en sus exportaciones: 65% plata, 35% de grana, cueros, índigo y plantas medicinales.
El descenso se debió a que parte de las aportaciones novohispanas se dedicaron a defensas y administración y el financiamiento de otras colonias: Filipinas, Cuba y otras posesiones en el Caribe; otro factor fue el racionamiento del mercurio que se envió al Perú y un monto significativo lo representó los gastos suntuarios e inversiones en Nueva España. La minería de Guanajuato, Zacatecas, Real del Monte y Pachuca generaron presidios y luego centros de población, que necesitaron de centros de producción y abasto, con lo que surgió una estructura económica y social distinta en el norte.
Se multiplicó el sistema colonial metropolitano en el interior de Nueva España con un Consulado de Comerciantes, que compraban materias primas baratas por artículos manufacturados vendidos a precios altos, que dio lugar a economías y mercados locales. Los mineros afortunados trocaron sus ganancias en tierras formando haciendas, para alimentar a una creciente población que hizo crecer a los obrajes, que recibían impulso por los altos precios de las telas de importación. El Bajío sufrió esta transformación que impulsó el pastoreo de ovejas y la minería requirió de fuertes inversiones, por lo que se acudió a los "mercaderes de la plata", los comerciantes de la Ciudad de México y en la propia Iglesia. Así, la minería, el comercio, la ganadería y la agricultura dejaron de satisfacer las necesidades de la metrópoli.
El cambio agrícola se dio por el despoblamiento indígena, apareciendo cada vez más los españoles como rancheros con el desarrollo de la contratación libre, apareciendo los peones acasillados por endeudamiento y los grandes latifundios que fueron autárquicos ya que se adaptó la hacienda a los mercados locales para lograr rentas estables y seguras. Al mismo tiempo la población blanca pasó de 63,000 individuos en 1570 a 125,000 en 1646.
Los comerciantes de México fueron el sector clave económico, que indica un cambio de una economía señorial a una capitalista, al contar con un mercado cautivo, controlar el crédito sobre las actividades agropecuarias e incursionar en la minería y los bienes raíces. La Iglesia perdió el fervor misionero en el siglo XVII, cerrando el paso al Renacimiento y recibió de la Corona el cobro del diezmo, dedicándose al acaparamiento de bienes raíces, que sumó a su poder educativo, ideológico, creditício y administrativo. Así, los comerciantes, mineros, hacendados y la Iglesia controlaban a la Nueva España, superponiéndose a la administración virreinal.
Los Borbones buscaron reorganizar sus colonias, recuperar el poder y limitar el poder corporativo en lo administrativo, la política y la economía, para lo cual se adoptó el control de las provincias con Intendentes y Gobernadores; se buscó recuperar el control de la economía para que sirviera a la metrópoli y eliminar el poder de las corporaciones. La reforma quedó en manos del Visitador de Nueva España y luego Ministro de Indias de 1776 a 1787, José de Gálves.
La reforma recuperó para la Corona las atribuciones cedidas a corporaciones y gremios; la Iglesia se vio restringida en 1717, al prohibirse nuevos conventos y de novicios de 1734 a 1744, al mismo tiempo que se prohibía que intervinieran en la redacción de testamentos en 1754, y en 1767 se expulsó de los territorios españoles a la Compañía de Jesús.
La más seria amenaza fue la Real Cédula sobre Enajenación de Bienes Raíces y Cobro de Capitales a Capellanías y Obras Pías para la Consolidación de Vales Reales en 1804, como acción desamortizadora, al recoger como préstamo, el capital que se sacara de la venta de bienes raíces de la Iglesia, así como el capital circulante que ésta poseía o administraba en las colonias. Se aplicó del 6 de septiembre de 1805 al 14 de enero de 1809, produciendo 12 millones de pesos.
Las Leyes sobre Libertad de Comercio y la creación de consulados en Veracruz, Guadalajara y Puebla entre 1795 a 1821, afectó el poder monopólico del Consulado de México, a lo que se sumó la retirada de la concesión de alcabalas y la desaparición de los Alcaldes Mayores.
La minería se liberó del yugo financiero de la Iglesia y los comerciantes con la creación de un tribunal especial en 1776, un banco minero en 1784 y una escuela en 1792. Se crearon las milicias regulares que crecieron de 5,000 a 30,000 en 1803 y se establecieron los Intendentes con poder de justicia, guerra, hacienda, fomento y obras públicas, con lo que se minó el poder virreinal. La Real Audiencia cambió su constitución con cinco oidores españoles y cuatro criollos y se constituyeron los Alcaldes del Crimen con cinco peninsulares y ningún criollo. Se estableció la regla de un tercio en la integración de los criollos en los cargos públicos y la Junta Real de la Hacienda Pública quitó el control de los impuestos a la Audiencia en 1786, además de que Galves nombraba a los tesoreros de 24 grandes poblaciones, en la forma de un Superintendente subdelegado de la Real Hacienda.
La jurisdicción civil y criminal en los pueblos de indios, en manos de Alcaldes Mayores y Corregidores desapareció, poniéndose en su lugar a subdelegados subordinados a los Intendentes, fijándoseles un salario y prohibiéndoles dedicarse al comercio, para terminar aboliendo el cargo con la Real Ordenanza de Intendentes de 1786, con lo que se liberó a los indios en sus tratos mercantíles.
En lo económico existió preocupación especial por las rentas públicas y los desfalcos, por lo que se establecieron procedimientos de fiscalización y reorganización del Tribunal de Cuentas, ya que la recaudación estaba sujeta a concurso y remate público, con lo que quedaba en manos de comerciantes; entre 1752 y 1754 esto se centralizó y a su vez entró el control de las alcabalas que estaban concesionadas a los comerciantes, nombrándose recaudadores. Se generaron nuevos impuestos a las pulperías y el comercio al menudeo en 1780, y se crearon estancos o monopolios del Estado.
Se terminó con los llamados "asientos", el derecho a otras naciones a traficar, como los esclavos por los ingleses, se trató de eliminar el contrabando, los prestanombres al servicio de extranjeros, acabar con el monopolio andaluz, fomentar la extracción de materias primas en todas las colonias y fomentar el desarrollo agrícola e industrial, para evitar la competencia de otras naciones. Se autorizó el comercio libre con España y entre las propias colonias, con la autorización de las llamadas "naves sueltas" con lo que se rompió el control de Cádiz y de Veracruz.
Las Intendencias de México, Puebla, Oaxaca, Yucatán, Guadalajara y Michoacán sumaban cinco millones de personas (5/6 de la población total); las ferias de Taos en Nuevo México y Saltillo en Coahuila, eran los contactos económicos del norte. Humboldt calculó la población blanca en 70,000; los criollos sumaban un millón de personas, los mestizos 1,338,706 y los indios 3,676,280 (el 60%).
La minería de plata integró el principal artículo de exportación (para 1800 significaba el 66% de la producción mundial); entre 1784 y 1805 se acuñaron 477 millones de pesos en la Casa de Moneda: correspondiendo 342,174,051 a envíos y contrabando, 30.5 millones para el Rey y fundaciones piadosas, 25 al comercio y 79 a los habitantes del virreinato. En cuanto a la industria, la refinación y producción de azúcar se frenó para favorecer a Cuba, Puerto Rico y otras posesiones. Lo mismo pasó con los textiles de lana y algodón.
ELABORO: HUMBERTO DOMINGUEZ CHAVEZ