BIBLIOGRAFIA COMENTADA DE LA MATERIA

HISTORIA DE MEXICO II

CASTILLO FARRERAS VICTOR

"Los Mexicas y su Sociedad", en: HISTORIA DE MEXICO VOL. 3, México, Salvat, 1974, pp. 247-260

Hrs

TEMATICA

OBJETIVOS EDUCATIVOS

ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE

3

2.1 Los Mexicas hacia fines del siglo XV.

El Estado y sus instituciones

Sociedad, religión, cultura y vida cotidiana.

Economía y expansión territorial.

El alumno:

  • Describirá la situación del Estado, la sociedad y la economía Mexica a fines del siglo XV.
  • Tarea:

  • Elaborar un mapa de México en el que se ubique la expansión de la cultura Mexica en Mesoamérica.
  • Integrar un cuadro sinóptico destacando las características culturales del pueblo Mexica.
  • Discusión y análisis de los trabajos en clase para:

  • Concluir la distribución geográfica, temporalidad y características culturales del pueblo Mexica.
  • Lectura recomendada para la Segunda Unidad: Estado y Sociedad Mesoamérica y España Desde Fines del Siglo XV Hasta 1600 2.1 Los Mexicas Hacia Fines del Siglo XV.

    La obra que comentamos se integra en el Volumen 3, de una magnífica obra compuesta de diez finamente editada con profusión de imágenes, mapas, cuadros sinópticos y dirigida al gran público, por lo que resulta ser ideal para abordar la Historia de México en este nivel de estudios. Cada uno de los volúmenes se conforma con contribuciones de lo más granado en la investigación histórica y arqueológica de su tiempo, hace ya más de 20 años, sin que haya perdido actualidad y profundidad en su análisis. Los artículos que comprenden la obra, revisan y exploran un período especial de tiempo y atienden y explican una particularidad de contenidos de una época especial. El coordinador del volumen fue Miguel León Portilla, que estudia La Grandeza de las Ultimas Culturas. La primera edición de la obra apareció en España y México en 1974. En su momento de edición en nuestro país, apareció en entregas semanarias, fragmentando cada volumen en fascículos coleccionables que se vendían en los puestos de periódicos, lo mismo que las pastas para poder integrarlos, la intención fue que toda la población pudiera comprarlos y crear una biblioteca completa. Debemos reconocer dentro de la multitud de autores de gran relevancia, a Miguel León Portilla, coordinador general de la obra; como colaboradores científicos del volumen 3 a Ignacio Bernal, Victor Castillo Farreras, Carlos Herrero, Carlos Martínez Marín, Carlos Navarrete y Evelia Trejo.

    El autor señala que los pobladores del centro de México diferenciaban a los integrantes de su sociedad; por ejemplo, en el castigo dado a quienes se embriagaban, si sólo era macehualti era apaleado hasta morir, pero si era tlaxopilli en secreto lo ahorcan. Si se trataba de las ofrendas a Xiuhtecuhtli dios del fuego, la gente rica y los mercaderes hacían ofrendas de papel cortado, ricas plumas, jades y codornices; pero los que eran macehualtin, los pobres, sólo copalxalli (arena de copal) echaban en el fogón. Al morir colocaban una piedra en la boca del difunto, en el caso de los señores y nobles les ponían un chalchíhuitl (esmeralda o jade), pero en los difuntos macehualtin únicamente un texoxoctli (una piedra azul) o de obsidiana.

    En la aplicación de la justicia también existieron diferencias sociales entre los comunes o macehualtin y los tlaxipilli o pilli, los nobles. Ambas categorías sociales, que se ampliaban al contexto económico y político, constituyeron las principales formas de diferenciación en el México Central para el siglo XV. Los pipiltin ocuparon los principales puestos de la organización social, en la administración civil, en el ejército y en el sacerdocio, integraron el grupo con posibilidad para acceder a la propiedad privada de la tierra y de artículos especiales, estando exentos del pago de tributos y del trabajo agrícola como rutina obligada, pudiendo llegar a ser tributados y disfrutar del servicio de la gente común.

    Los macehualtin desde el punto de vista religioso son los que reconocen su origen en Dios, son los que hacen penitencia, por lo que integran al total de la población. Desde el punto de vista social y económico, integran el grupo mayoritario que no es pipiltin, existiendo excepciones como el caso de los pochtecas o comerciantes y los artesanos o toltecas, quienes podían tener un origen étnico diferente.

    Esta división entre macehualtin y pipiltin se marcó desde Acamapichtli, surgiendo los pipiltin por parentesco con su descendencia, integrando todos ellos al grupo Mexica. Un macehualtin podía ascender en la escala social igualándose a los cuacuauhtin o nobles guerreros águila, disfrutando de la gloria de los señores de la guerra; lograba acortar la distancia social, pero nunca eliminarla; la diferencia se daba por linaje, que podía perderse si se transgredía alguna obligación como el de la guerra. La diferencia la resume López Austin: un pilli podía alcanzar la posición de tributado, un macehualtin aspiraba a lograr dejar de ser tributario. Ambos tenían obligaciones, unos de mandar y dirigir la guerra, otros de producir e ir a la guerra.

    Otro grupo lo integraban los tlameme, que suplían la ausencia de bestias de carga, dedicándose a estas faenas como cargadores, sobre todo para el pueblo que tributaban, entendiéndose esta acción como tributo que apoyaba las operaciones militares y del tráfico a larga distancia, ambas estrechamente unidas y relacionadas. En las ciudades existían estos cargadores en los mercados, donde prestaban sus servicios, compartiendo sus tareas con las agrícolas.

    Los antiguos macehualtin de Azcapotzalco, Tepeyácac, Coyohuacan, etc., perdieron sus tierras con la expansión Mexica sobre las riberas del lago, integrando un grupo de mayeque o braceros, gente étnicamente diferente a los Mexicas, que ahora trabajaban las mismas tierras que habían perdido y cuyos beneficios eran ahora para los pillis y una parte para ellos, prestando además servicio doméstico al noble poseedor de sus antiguas tierras, y obligarse en caso de guerra o necesidad al tlatoani de México. Eran libres, pero sólo en oferta de trabajo, se empleaban como braceros o dependían de un noble.

    Al final de la escala social se encontraban los tlacohtli a los cuales se refieren algunos como esclavos, caían en esta categoría en forma transitoria los macehualtin por diversas razones y causas, dentro de las que sobresalía el contrato, mediante el cual se obligaba en servidumbre, manteniendo sus propiedades y todos los derechos del macehual, salvo que durante el tiempo del contrato era posesión de otra persona por coacción del derecho, por voluntad propia o familiar, y las causas eran el robo, deudas, homicidio y el juego.

    Los mamaltin al final de la escala social, eran los cautivos de guerra, sin significado económico ya que su fin era siempre el sacrificio ritual, y su utilidad radicaba en poder agradar a los dioses, la obtención de prestigio para los guerreros que los capturaban, que casi siempre pertenecían a los grupos sociales elevados, si no era así, y el guerrero era un macehualtin, ello significaba el ascenso social.

     

    ELABORO: HUMBERTO DOMINGUEZ CHAVEZ

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