Un estudio reveló que hombres seropositivos, incluso
aquellos que están bajo tratamiento, tienen más vih en
las secreciones de sus rectos que las vistas en muestras
de semen o sangre; algo que perturba el sexo homo.
Los resultados de esta investigación predecir en cierta
forma que, contrariamente a lo que se pensaba antes, los
‘hombres activos’ involucrados sin protección en
encuentros sexuales podrían estar más expuestos a
contraer el virus que causa la enfermedad del sida.
El estudio, de 64 hombres gays en Seattle, EE.UU. y
Lima, Perú, puso al descubierto que la carga viral en
los hisopos con muestras tomadas del recto de un 58 por
ciento de los hombres que no estaban bajo tratamiento
anti-vih fue 25 veces más alta que la registrada en el
semen; y en hasta 4 veces más alta en el 37 por ciento
de seropositivos bajo tratamiento con carga viral
detectable.
Las
cargas virales promedio en la zona rectal fueron entre
316.000 y 4.000
respectivamente.
De la misma forma, hubo una pobre relación entre las
acciones del tratamiento y la reducción de la carga
viral en las muestras extraídas de esta parte del
cuerpo, comparadas a las de sangre y semen.
Estudios anteriores sólo habían puesto atención a las
muestras tomadas del ano o a biopsias réctales, en lugar
de hacerlo con las secreciones.
Así, los hombres ‘activos’ no-circuncidados podrían
estar en alto riesgo, ya que es conocido el hecho de que
el tejido de piel por debajo de los prepucios es
altamente receptivo, y de forma extraordinaria, al vih;
un detalle que representa un riesgo entre 8 y 10 veces
mayor para este grupo de hombres.
Mientras tanto otro estudio, esta vez en Holanda, expuso
que el 83 por ciento de las infecciones con vih en
hombres homosexuales ocurrieron durante lapsos entre
relaciones a largo plazo.
Más de un tercio – 35 por ciento – de las infecciones
entre parejas ocasionales ocurrieron cuando uno de los
hombres (el seropositivo o portador) entraba en su
quinto mes de infección; momento en el que la carga
viral es más alta y además existe una mayor
predisposición a que se transmita por vías poco comunes,
como por ejemplo lo es el sexo oral.
Sin embargo, a pesar que en el estudio la mayor
proporción de encuentros sexuales fueron de hecho entre
parejas fijas; sólo un 17 por ciento de las infecciones
fueron consecuencia del sexo casual.