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Documento leído en la clausura del Primer Encuentro Internacional de Estudiantes

Nos acusan de ser violentos, pero el jueves pasado cuando venimos a nuestra Universidad a inaugurar el I Encuentro Internacional de Estudiantes, nuestra Universidad se encontraba "resguardada". ¿Resguardada de quién? ¿Por quién? ¿Para quién?. La inauguración la tuvimos que hacer en la Avenida de Los Insurgentes, a un costado de la Rectoría, ya que no pudimos entrar, pues elementos de la Policía Federal Preventiva se encontraban "resguardándola".

Y como consecuencia de la presencia de los militares vestidos de gris, el I Encuentro se tuvo realizarse en la Escuela Normal Rural del Mexe.

El día de hoy, cuando los militares supuestamente se habían retirado, regresamos a nuestra Universidad para clausurar el Encuentro.

Los medios de comunicación pregonaron que la Policía Federal Preventiva ya se había retirado, pero la realidad nos mostró que todavía está adentro de la Universidad: ya no son soldados disfrazados de gris sino puertas soldadas, grandes planchas de acero, las que pretenden detener la búsqueda de caminos diferentes.

La inauguración la hicimos "afuerita" pues la UNAM estaba ocupada por la PFP y la clausura también es "afuerita", pues las autoridades se niegan a reconocer que nunca el gris podrá diluir a los colores, ni inhibir a la imaginación y ni controlar la rebeldía popular justificada.

Nos hemos reunido estudiantes y pueblo de 16 países, estudiantes y pueblo de 20 entidades de la República. Estudiantes y pueblo, que no estamos de acuerdo con la violencia institucional que disfraza su violencia con llamados al diálogo.

Aquí estamos, al aire libre porque la autonomía universitaria ha sido violada una vez más, por nuestras autoridades. Porque la PFP ahora disfrazada de candados nos obliga a clausurar el I Encuentro Estudiantil en la explanada de la Rectoría.

Nuevamente los que nos acusan de intolerantes, tratan de callarnos con métodos intolerantes. Los que nos acusan de vándalos, utilizan el vandalismo para tratar de obligarnos a dejar de soñar.

Pero lejos de silenciarnos nuestras voces se agigantan, se reproducen con la energía de hermanos y hermanas que están dispuestos a llevar nuestro grito de justicia a otras latitudes.

Estamos clausurando el I Encuentro Internacional de Estudiantes. Nuestros hermanos y hermanas de 16 países regresan a casa, pero llevan en su conciencia y en su corazón las vivencias de haber compartido con el CGH, el pan que nos da energía para luchar. Llevan en sus vivencias el accionar colectivo de estudiantes, que sin fronteras nos hemos organizado para luchar por un mundo mejor, por una educación digna, gratuita, donde el factor humano nos acompañe en la labor académica.

Hermanos y hermanas de otras latitudes, hermanos y hermanas del interior de la República nos vamos a nuestros lugares de origen, pero un hilo de bondad y rebeldía nos ata. Tenemos acuerdos conjuntos que nos permitirán seguirnos hermanando y les decimos hasta pronto, conscientes que estamos seguros que en este camino siempre encontraremos al amigo, a la compañera, que nos ayudarán a escribir con acciones concretas la palabra solidaridad.

Nos vemos en Quebec.

Viva El Encuentro Internacional de Estudiantes

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