Epstola de San Pablo a los tesalonicenses
La venida del Seor
Tampoco queremos, hermanos, que ignoris acerca de los que duermen, para que 
no os entristezcis como los otros que no tienen esperanza.
Porque si creemos que Jess muri y resucit, as tambin traer Dios con
Jess a los que durmieron en l. Por lo cual os decimos esto en palabra del
Seor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del
Seor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Seor mismo con voz de
mando, con voz de arcngel, y con trompeta de Dios, descender del cielo; y 
los muertos en Cristo resucitarn primero. Luego nosotros los que vivimos,
los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las
nubes para recibir al Seor en el aire, y as estaremos siempre con el Seor.
Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. 
Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenis necesidad, hermanos,
de que yo os escriba.Porque vosotros sabis perfectamente que el da del Seor
vendr as como ladrn en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad,
entonces vendr sobre ellos destruccin repentina, como los dolores a la mujer
encinta, y no escaparn. Mas vosotros, hermanos, no estis en tinieblas,
para que aquel da os sorprenda como ladrn. Porque todos vosotros sois hijos
de luz e hijos del da; no somos de la noche ni de las tinieblas.
Por tanto, no durmamos como los dems, sino velemos y seamos sobrios.
Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche
se embriagan. Pero nosotros, que somos del da, seamos sobrios, habindonos
vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvacin como
yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvacin por
medio de nuestro Seor Jesucristo, quien muri por nosotros para que ya sea
que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con l. Por lo cual, animaos 
unos a otros, y edificaos unos a otros, as como lo hacis. 
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