Epstola de San Pedro
Buenos administradores de la gracia de Dios
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros tambin armaos
del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, termin con el pecado,
para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de
los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para
haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias,
embriagueces, orgas, disipacin y abominables idolatras. A stos les parece
cosa extraa que vosotros no corris con ellos en el mismo desenfreno de
disolucin, y os ultrajan; 5 pero ellos darn cuenta al que est preparado para
juzgar a los vivos y a los muertos. Porque por esto tambin ha sido predicado el
evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne segn los hombres, pero
vivan en espritu segn Dios. 
Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oracin.
Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrir
multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.
Cada uno segn el don que ha recibido, minstrelo a los otros, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme
a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios
da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la
gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amn. 
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