Epstola de San Pedro
Vivid como siervos de Dios
Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengis de los
deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera
de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de
malhechores, glorifiquen a Dios en el da de la visitacin, al considerar
vuestras buenas obras. 
Por causa del Seor someteos a toda institucin humana, ya sea al rey, como a
superior, ya a los gobernadores, como por l enviados para castigo de los
malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios:
que haciendo bien, hagis callar la ignorancia de los hombres insensatos;
como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer
lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos.
Temed a Dios. Honrad al rey. 
Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los
buenos y afables, sino tambin a los difciles de soportar. Porque esto merece
aprobacin, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias
padeciendo injustamente. Pues qu gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo
soportis? Mas si haciendo lo bueno sufrs, y lo soportis, esto ciertamente es
aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque tambin
Cristo padeci por nosotros, dejndonos ejemplo, para que sigis sus pisadas;
el cual no hizo pecado, ni se hall engao en su boca; quien cuando le maldecan,
no responda con maldicin; cuando padeca, no amenazaba, sino encomendaba la
causa al que juzga justamente; quien llev l mismo nuestros pecados en su
cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados,
vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habis vuelto al
Pastor y Obispo de vuestras almas. 
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