Evangelio segn San Juan
La preexistencia de Cristo
Respondieron entonces los judos, y le dijeron: No decimos bien nosotros, 
que t eres samaritano, y que tienes demonio? Respondi Jess: Yo no tengo 
demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonris. Pero yo no busco 
mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que 
el que guarda mi palabra, nunca ver muerte. Entonces los judos le dijeron: 
Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham muri, y los profetas; y t dices:
El que guarda mi palabra, nunca sufrir muerte. Eres t acaso mayor que 
nuestro padre Abraham, el cual muri? Y los profetas murieron! Quin te 
haces a ti mismo? Respondi Jess: Si yo me glorifico a m mismo, mi gloria
nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decs que es vuestro
Dios. Pero vosotros no le conocis; mas yo le conozco, y si dijere que no le
conozco, sera mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra.
Abraham vuestro padre se goz de que haba de ver mi da; y lo vio, y se goz.
Entonces le dijeron los judos: An no tienes cincuenta aos, y has visto a 
Abraham? Jess les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese
 yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojrselas; pero Jess se escondi y
sali del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. 
Jess sana a un ciego de nacimiento
Al pasar Jess, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus 
discpulos, diciendo: Rab, quin pec, ste o sus padres, para que haya 
nacido ciego? Respondi Jess: No es que pec ste, ni sus padres, sino para
que las obras de Dios se manifiesten en l. Me es necesario hacer las obras 
del que me envi, entre tanto que el da dura; la noche viene, cuando nadie 
puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho 
esto, escupi en tierra, e hizo lodo con la saliva, y unt con el lodo los 
ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Silo (que traducido
es, Enviado). Fue entonces, y se lav, y regres viendo. Entonces los vecinos,
y los que antes le haban visto que era ciego, decan: No es ste el que se 
sentaba y mendigaba? Unos decan: El es; y otros: A l se parece. El deca:
Yo soy. Y le dijeron: Cmo te fueron abiertos los ojos? Respondi l y dijo:
Aquel hombre que se llama Jess hizo lodo, me unt los ojos, y me dijo: Ve al
Silo, y lvate; y fui, y me lav, y recib la vista. Entonces le dijeron: 
Dnde est l? El dijo: No s. 
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