Evangelio segn San Juan
Los fariseos interrogan al ciego sanado
Llevaron ante los fariseos al que haba sido ciego. Y era da de reposo cuando
Jess haba hecho el lodo, y le haba abierto los ojos. Volvieron, pues, a 
preguntarle tambin los fariseos cmo haba recibido la vista. El les dijo: 
Me puso lodo sobre los ojos, y me lav, y veo. Entonces algunos de los 
fariseos decan: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el da de 
reposo. Otros decan: Cmo puede un hombre pecador hacer estas seales? Y 
haba disensin entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: Qu dices
t del que te abri los ojos? Y l dijo: Que es profeta. 
Pero los judos no crean que l haba sido ciego, y que haba recibido la 
vista, hasta que llamaron a los padres del que haba recibido la vista, y les
preguntaron, diciendo: Es ste vuestro hijo, el que vosotros decs que naci 
ciego? Cmo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos 
que ste es nuestro hijo, y que naci ciego; pero cmo vea ahora, no lo 
sabemos; o quin le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad 
tiene, preguntadle a l; l hablar por s mismo. Esto dijeron sus padres, 
porque tenan miedo de los judos, por cuanto los judos ya haban acordado 
que si alguno confesase que Jess era el Mesas, fuera expulsado de la 
sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a l. 
Entonces volvieron a llamar al hombre que haba sido ciego, y le dijeron: Da
gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces l 
respondi y dijo: Si es pecador, no lo s; una cosa s, que habiendo yo sido 
ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: Qu te hizo? Cmo te abri los ojos?
El les respondi: Ya os lo he dicho, y no habis querido oir; por qu lo 
queris or otra vez? Queris tambin vosotros haceros sus discpulos? Y le 
injuriaron, y dijeron: T eres su discpulo; pero nosotros, discpulos de 
Moiss somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moiss; pero respecto a 
se, no sabemos de dnde sea. Respondi el hombre, y les dijo: Pues esto es 
lo maravilloso, que vosotros no sepis de dnde sea, y a m me abri los ojos.
Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios,
y hace su voluntad, a se oye. Desde el principio no se ha odo decir que 
alguno abriese los ojos a uno que naci ciego. Si ste no viniera de Dios, 
nada podra hacer. Respondieron y le dijeron: T naciste del todo en pecado, 
y nos enseas a nosotros? Y le expulsaron. 
Ceguera espiritual
Oy Jess que le haban expulsado; y hallndole, le dijo: Crees t en el Hijo
de Dios? Respondi l y dijo: Quin es, Seor, para que crea en l? Le dijo 
Jess: Pues le has visto, y el que habla contigo, l es. Y l dijo: Creo, 
Seor; y le ador.  Dijo Jess: Para juicio he venido yo a este mundo; para 
que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los
fariseos que estaban con l, al or esto, le dijeron: Acaso nosotros somos
tambin ciegos? Jess les respondi: Si fuerais ciegos, no tendrais pecado; 
mas ahora, porque decs: Vemos, vuestro pecado permanece. 
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