Epstola de Santiago
Contra los ricos opresores
Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrn.
Vuestras riquezas estn podridas, y vuestras ropas estn comidas de polilla.
Vuestro oro y plata estn enmohecidos; y su moho testificar contra vosotros,
y devorar del todo vuestras carnes como fuego. Habis acumulado tesoros para
los das postreros. He aqu, clama el jornal de los obreros que han cosechado
vuestras tierras, el cual por engao no les ha sido pagado por vosotros; y los
clamores de los que haban segado han entrado en los odos del Seor de los
ejrcitos. Habis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habis
engordado vuestros corazones como en da de matanza. Habis condenado y dado
muerte al justo, y l no os hace resistencia. 
Sed pacientes y orad
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Seor. Mirad cmo el
labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta
que reciba la lluvia temprana y la tarda. Tened tambin vosotros paciencia, y
afirmad vuestros corazones; porque la venida del Seor se acerca.
Hermanos, no os quejis unos contra otros, para que no seis condenados; he
aqu, el juez est delante de la puerta. Hermanos mos, tomad como ejemplo de
afliccin y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Seor.
He aqu, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habis odo de la
paciencia de Job, y habis visto el fin del Seor, que el Seor es muy
misericordioso y compasivo. 
Pero sobre todo, hermanos mos, no juris, ni por el cielo, ni por la tierra,
ni por ningn otro juramento; sino que vuestro s sea s, y vuestro no sea no,
para que no caigis en condenacin. 
Est alguno entre vosotros afligido? Haga oracin. Est alguno alegre?
Cante alabanzas. Est alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de 
la iglesia, y oren por l, ungindole con aceite en el nombre del Seor.
Y la oracin de fe salvar al enfermo, y el Seor lo levantar; y si hubiere
cometido pecados, le sern perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros,
y orad unos por otros, para que seis sanados. La oracin eficaz del justo puede
mucho. Elas era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y or
fervientemente para que no lloviese, y no llovi sobre la tierra por tres aos
y seis meses. Y otra vez or, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. 
Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno
le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino,
salvar de muerte un alma, y cubrir multitud de pecados. 
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