Epstola de San Pablo a los hebreos
Advertencia al que peca deliberadamente
Porque si pecremos voluntariamente despus de haber recibido el conocimiento de
la verdad, ya no queda ms sacrificio por los pecados, sino una horrenda
expectacin de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
El que viola la ley de Moiss, por el testimonio de dos o de tres testigos muere
irremisiblemente. Cunto mayor castigo pensis que merecer el que pisoteare
al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue
santificado, e hiciere afrenta al Espritu de gracia? Pues conocemos al que dijo:
Ma es la venganza, yo dar el pago, dice el Seor. Y otra vez: El Seor juzgar
a su pueblo. Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Pero traed a la 
memoria los das pasados, en los cuales, despus de haber sido iluminados,
sostuvisteis gran combate de padecimientos; por una parte, ciertamente, con
vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectculo; y por otra, llegasteis
a ser compaeros de los que estaban en una situacin semejante.
Porque de los presos tambin os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes
sufristeis con gozo, sabiendo que tenis en vosotros una mejor y perdurable
herencia en los cielos. No perdis, pues, vuestra confianza, que tiene grande
galardn; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la 
voluntad de Dios, obtengis la promesa.  Porque an un poquito,  Y el que ha de
venir vendr, y no tardar. Mas el justo vivir por fe;  Y si retrocediere, no
agradar a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdicin,
sino de los que tienen fe para preservacin del alma.
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