Epstola de San Pablo a los hebreos
Advertencia contra la apostasa
Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difcil de explicar, por cuanto os
habis hecho tardos para or. Porque debiendo ser ya maestros, despus de tanto
tiempo, tenis necesidad de que se os vuelva a ensear cules son los primeros 
rudimentos de las palabras de Dios; y habis llegado a ser tales que tenis
necesidad de leche, y no de alimento slido. Y todo aquel que participa de la
leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es nio; pero el alimento
slido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los
sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. 
Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante
a la perfeccin; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras
muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposicin de 
manos, de la resurreccin de los muertos y del juicio eterno.
Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite. Porque es imposible que los que
una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos
partcipes del Espritu Santo, 5 y asimismo gustaron de la buena palabra de
Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados
para arrepentimiento, crucificando de nuevo para s mismos al Hijo de Dios y
exponindole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces
cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada,
recibe bendicin de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada,
est prxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. 
Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores,
y que pertenecen a la salvacin, aunque hablamos as. Porque Dios no es injusto
para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habis mostrado hacia su
nombre, habiendo servido a los santos y sirvindoles an. Pero deseamos que cada
uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la
esperanza, a fin de que no os hagis perezosos, sino imitadores de aquellos
que por la fe y la paciencia heredan las promesas. 
Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor,
jur por s mismo, diciendo: De cierto te bendecir con abundancia y te
multiplicar grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanz la promesa.
Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el
fin de toda controversia es el juramento para confirmacin. Por lo cual,
queriendo Dios mostrar ms abundantemente a los herederos de la promesa la
inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas
inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortsimo
consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de
nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra
hasta dentro del velo, donde Jess entr por nosotros como precursor, hecho
sumo sacerdote para siempre segn el orden de Melquisedec. 
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