Epstola de San Pablo a los efesios
La armadura de Dios
Por lo dems, hermanos mos, fortaleceos en el Seor, y en el poder de su
fuerza. Vestos de toda la armadura de Dios, para que podis estar firmes 
contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y
carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores 
de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las
regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podis
resistir en el da malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues,
firmes, ceidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de 
justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podis apagar todos los dardos
de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvacin, y la espada del
Espritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oracin
y splica en el Espritu, y velando en ello con toda perseverancia y splica
por todos los santos; y por m, a fin de que al abrir mi boca me sea dada
palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual
soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de l, como debo hablar. 
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