Epstola de San Pablo a los efesios
Salvos por gracia
Y l os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y 
pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de
este mundo, conforme al prncipe de la potestad del aire, el espritu que 
ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales tambin todos
nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la
voluntad de la carne y de los pensamientos, y ramos por naturaleza hijos de
ira, lo mismo que los dems. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su
gran amor con que nos am, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio
vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con l nos
resucit, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo
Jess, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su
gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jess. Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por
obras, para que nadie se glore. Porque somos hechura suya, creados en Cristo 
Jess para buenas obras, las cuales Dios prepar de antemano para que 
anduvisemos en ellas. 
Reconciliacin por medio de la cruz
Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto
a la carne, erais llamados incircuncisin por la llamada circuncisin hecha
con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la
ciudadana de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin
Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jess, vosotros que en otro tiempo
estabais lejos, habis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 
Porque l es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared
intermedia de separacin, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de
los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en s mismo de los dos
un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con
Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.
Y vino y anunci las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y
a los que estaban cerca; porque por medio de l los unos y los otros tenemos
entrada por un mismo Espritu al Padre. As que ya no sois extranjeros ni
advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de 
Dios, edificados sobre el fundamento de los apstoles y profetas, siendo la
principal piedra del ngulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien
coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Seor; en quien 
vosotros tambin sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espritu. 
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