Epstola de San Pablo a los corintios
La resurreccin de los muertos
Adems os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual tambin
recibisteis, en el cual tambin perseveris; por el cual asimismo, si retenis
la palabra que os he predicado, sois salvos, si no cresteis en vano. 
Porque primeramente os he enseado lo que asimismo recib: Que Cristo muri
por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que
resucit al tercer da, conforme a las Escrituras; y que apareci a Cefas, y
despus a los doce. Despus apareci a ms de quinientos hermanos a la vez, de
los cuales muchos viven an, y otros ya duermen. Despus apareci a Jacobo; 
despus a todos los apstoles; y al ltimo de todos, como a un abortivo, me
apareci a m. Porque yo soy el ms pequeo de los apstoles, que no soy digno
de ser llamado apstol, porque persegu a la iglesia de Dios.
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para
conmigo, antes he trabajado ms que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de
Dios conmigo. Porque o sea yo o sean ellos, as predicamos, y as habis credo. 
Pero si se predica de Cristo que resucit de los muertos, cmo dicen algunos 
entre vosotros que no hay resurreccin de muertos?
Porque si no hay resurreccin de muertos, tampoco Cristo resucit.
Y si Cristo no resucit, vana es entonces nuestra predicacin, vana es tambin
vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado
de Dios que l resucit a Cristo, al cual no resucit, si en verdad los
muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo 
resucit; y si Cristo no resucit, vuestra fe es vana; an estis en vuestros
pecados. Entonces tambin los que durmieron en Cristo perecieron. 
Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los ms dignos de 
conmiseracin de todos los hombres y somos los ms miserables. 
Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron
es hecho. Porque por cuanto la muerte entr por un hombre, tambin por un
hombre la resurreccin de los muertos. Porque as como en Adn todos mueren,
tambin en Cristo todos sern vivificados.
Pero cada uno en su debido orden:Cristo, las primicias; luego los que son de
Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre,
cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.
Porque preciso es que l reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos
debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que ser destruido es la muerte.
Porque todas las cosas las sujet debajo de sus pies. Y cuando dice que
todas las cosas han sido sujetadas a l, claramente se excepta aquel que
sujet a l todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estn sujetas,
entonces tambin el Hijo mismo se sujetar al que le sujet a l todas las
cosas, para que Dios sea todo en todos. 
De otro modo, qu harn los que se bautizan por los muertos, si en ninguna
manera los muertos resucitan? Por qu, pues, se bautizan por los muertos?
Y por qu nosotros peligramos a toda hora? Os aseguro, hermanos, por la
gloria que de vosotros tengo en nuestro Seor Jesucristo, que cada da muero.
Si como hombre batall en Efeso contra fieras, qu me aprovecha?
Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque maana moriremos.
No erris; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Velad debidamente, y no pequis; porque algunos no conocen a Dios;
para vergenza vuestra lo digo. 
Pero dir alguno: Cmo resucitarn los muertos? Con qu cuerpo vendrn?
Necio, lo que t siembras no se vivifica, si no muere antes. 
Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo,
ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como l quiso,
y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que
una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los
peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales;
pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.
Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las
estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. 
As tambin es la resurreccin de los muertos. Se siembra en corrupcin, 
resucitar en incorrupcin. Se siembra en deshonra, resucitar en gloria;
se siembra en debilidad, resucitar en poder. Se siembra cuerpo animal,
resucitar cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.
As tambin est escrito: Fue hecho el primer hombre Adn alma viviente;
el postrer Adn, espritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero,
sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra,
terrenal; el segundo hombre, que es el Seor, es del cielo.
Cual el terrenal, tales tambin los terrenales; y cual el celestial, tales
tambin los celestiales. Y as como hemos trado la imagen del terrenal,
traeremos tambin la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la
carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupcin hereda
la incorrupcin. 
He aqu, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos
transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final
trompeta; porque se tocar la trompeta, y los muertos sern resucitados 
incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que
esto corruptible se vista de incorrupcin, y esto mortal se vista de
inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupcin,
y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplir la
palabra que est escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
Dnde est, oh muerte, tu aguijn? Dnde, oh sepulcro, tu victoria? 
ya que el aguijn de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro 
Seor Jesucristo. 
As que, hermanos mos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la 
obra del Seor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Seor no es en vano.
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