Epstola de San Pablo a los corintios
La revelacin por el Espritu de Dios
Sin embargo, hablamos sabidura entre los que han alcanzado madurez; y 
sabidura, no de este siglo, ni de los prncipes de este siglo, que perecen.
Mas hablamos sabidura de Dios en misterio, la sabidura oculta, la cual Dios
predestin antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los
prncipes de este siglo conoci; porque si la hubieran conocido, nunca habran
crucificado al Seor de gloria. Antes bien, como est escrito:  Cosas que ojo
no vio, ni odo oy,  Ni han subido en corazn de hombre,  Son las que Dios ha
preparado para los que le aman. Pero Dios nos las revel a nosotros por el
Espritu; porque el Espritu todo lo escudria, aun lo profundo de Dios.
Porque quin de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espritu del
hombre que est en l? As tampoco nadie conoci las cosas de Dios, sino el
Espritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espritu del mundo, sino el
Espritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
lo cual tambin hablamos, no con palabras enseadas por sabidura humana, sino
con las que ensea el Espritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espritu de Dios,
porque para l son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero l no
es juzgado de nadie. Porque quin conoci la mente del Seor? Quin le
instruir? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.  
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