Epstola de San Pablo a los corintios
Aflicciones de Pablo
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Seor Jesucristo,
Padre de misericordias y Dios de toda consolacin, el cual nos consuela
en todas nuestras tribulaciones, para que podamos tambin nosotros consolar
a los que estn en cualquier tribulacin, por medio de la consolacin con que
nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en
nosotros las aflicciones de Cristo, as abunda tambin por el mismo Cristo
nuestra consolacin. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolacin
y salvacin; o si somos consolados, es para vuestra consolacin y salvacin,
la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros tambin
padecemos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos
que as como sois compaeros en las aflicciones, tambin lo sois en la
consolacin. 
Porque hermanos, no queremos que ignoris acerca de nuestra tribulacin que
nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera ms all de nuestras
fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida.
Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confisemos
en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos;
el cual nos libr, y nos libra, y en quien esperamos que an nos librar,
de tan gran muerte; cooperando tambin vosotros a favor nuestro con la oracin,
para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don
concedido a nosotros por medio de muchos. 
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