Lectura del Apocalipsis
La tierra es segada
Mir, y he aqu una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al 
Hijo del Hombre, que tena en la cabeza una corona de oro, y en la mano una
hoz aguda. Y del templo sali otro ngel, clamando a gran voz al que estaba
sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha 
llegado, pues la mies de la tierra est madura. Y el que estaba sentado 
sobre la nube meti su hoz en la tierra, y la tierra fue segada. 
Sali otro ngel del templo que est en el cielo, teniendo tambin una hoz 
aguda. Y sali del altar otro ngel, que tena poder sobre el fuego, y llam
a gran voz al que tena la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y 
vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas estn maduras. Y el ngel
arroj su hoz en la tierra, y vendimi la via de la tierra, y ech las uvas
en el gran lagar de la ira de Dios. 20 Y fue pisado el lagar fuera de la
ciudad, y del lagar sali sangre hasta los frenos de los caballos, por mil 
seiscientos estadios. 
Los ngeles con las siete postreras plagas
Vi en el cielo otra seal, grande y admirable: siete ngeles que tenan las
siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios. 
Vi tambin como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que haban 
alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el nmero de
su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantan el
cntico de Moiss siervo de Dios, y el cntico del Cordero, diciendo: 
Grandes y maravillosas son tus obras, Seor Dios Todopoderoso; justos y 
verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. Quin no te temer, oh Seor,
y glorificar tu nombre? pues slo t eres santo; por lo cual todas las 
naciones vendrn y te adorarn, porque tus juicios se han manifestado. 
Despus de estas cosas mir, y he aqu fue abierto en el cielo el templo del
tabernculo del testimonio; y del templo salieron los siete ngeles que 
tenan las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y 
ceidos alrededor del pecho con cintos de oro. Y uno de los cuatro seres
vivientes dio a los siete ngeles siete copas de oro, llenas de la ira de 
Dios, que vive por los siglos de los siglos. Y el templo se llen de humo 
por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie poda entrar en el templo 
hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ngeles. 
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