Lectura del Apocalipsis
Los sellos
Vi cuando el Cordero abri uno de los sellos, y o a uno de los cuatro seres
vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.Y mir, y he aqu un 
caballo blanco; y el que lo montaba tena un arco; y le fue dada una corona,
y sali venciendo, y para vencer. 
Cuando abri el segundo sello, o al segundo ser viviente, que deca: Ven y
mira.Y sali otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de
quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una 
gran espada. 
Cuando abri el tercer sello, o al tercer ser viviente, que deca: Ven y 
mira. Y mir, y he aqu un caballo negro; y el que lo montaba tena una 
balanza en la mano.Y o una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, 
que deca: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por 
un denario; pero no daes el aceite ni el vino. 
Cuando abri el cuarto sello, o la voz del cuarto ser viviente, que deca: 
Ven y mira.Mir, y he aqu un caballo amarillo, y el que lo montaba tena 
por nombre Muerte, y el Hades le segua; y le fue dada potestad sobre la 
cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad,
y con las fieras de la tierra. 
Cuando abri el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que haban 
sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenan.
Y clamaban a gran voz, diciendo: Hasta cundo, Seor, santo y verdadero, no
juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?Y se les dieron
vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todava un poco de tiempo,
hasta que se completara el nmero de sus consiervos y sus hermanos, que 
tambin haban de ser muertos como ellos. 
Mir cuando abri el sexto sello, y he aqu hubo un gran terremoto; y el sol
se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvi toda como sangre;y 
las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer s
us higos cuando es sacudida por un fuerte viento.Y el cielo se desvaneci 
como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removi de su
lugar.Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los
poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre
las peas de los montes; y decan a los montes y a las peas: Caed sobre 
nosotros, y escondednos del rostro de aquel que est sentado sobre el trono,
y de la ira del Cordero; porque el gran da de su ira ha llegado; y quin
podr sostenerse en pie? 
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