Lectura del Apocalipsis
Las copas de ira
O una gran voz que deca desde el templo a los siete ngeles: Id y derramad
sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. 
Fue el primero, y derram su copa sobre la tierra, y vino una lcera maligna
y pestilente sobre los hombres que tenan la marca de la bestia, y que 
adoraban su imagen. 
El segundo ngel derram su copa sobre el mar, y ste se convirti en sangre
como de muerto; y muri todo ser vivo que haba en el mar. 
El tercer ngel derram su copa sobre los ros, y sobre las fuentes de las 
aguas, y se convirtieron en sangre. Y o al ngel de las aguas, que deca: 
Justo eres t, oh Seor, el que eres y que eras, el Santo, porque has 
juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los
profetas, tambin t les has dado a beber sangre; pues lo merecen. Tambin 
o a otro, que desde el altar deca: Ciertamente, Seor Dios Todopoderoso, 
tus juicios son verdaderos y justos. 
El cuarto ngel derram su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los 
hombres con fuego. 9 Y los hombres se quemaron con el gran calor, y 
blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se 
arrepintieron para darle gloria. 
El quinto ngel derram su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se 
cubri de tinieblas, y mordan de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el
Dios del cielo por sus dolores y por sus lceras, y no se arrepintieron de 
sus obras. 
El sexto ngel derram su copa sobre el gran ro Eufrates; y el agua de ste
se sec, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y 
vi salir de la boca del dragn, y de la boca de la bestia, y de la boca del 
falso profeta, tres espritus inmundos a manera de ranas; pues son espritus
de demonios, que hacen seales, y van a los reyes de la tierra en todo el 
mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran da del Dios Todopoderoso.
He aqu, yo vengo como ladrn. Bienaventurado el que vela, y guarda sus 
ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergenza. Y los reuni en el 
lugar que en hebreo se llama Armagedn. 
El sptimo ngel derram su copa por el aire; y sali una gran voz del 
templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho est. Entonces hubo relmpagos 
y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, 
cual no lo hubo jams desde que los hombres han estado sobre la tierra.
Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones
cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el
cliz del vino del ardor de su ira. Y toda isla huy, y los montes no fueron
hallados. Y cay del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del 
peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del 
granizo; porque su plaga fue sobremanera grande. 
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