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Escríbenos !!!
| | El maestro sufí contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma. -Maestro (lo encaró uno de ellos una tarde), tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado... -Pido perdón por eso (se disculpó el maestro), permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno. -Gracias maestro (respondió halagado el discípulo) -Quisiera , para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites? -Sí, muchas gracias (dijo el alumno) -¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano el cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo? -Me encantaría...,pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro... -No es un abuso si yo te lo ofrezco. Sólo deseo complacerte... Permíteme que también te lo mastique antes de dártelo... -No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! (se quejó sorprendido el discípulo) El maestro hizo una pausa y dijo: -Si yo les explicara el sentido de cada cuento, sería como darles a comer una fruta masticada. 
De la sabiduría sufí.

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