Entrevista por
"La Revista" (diario La Nación)
Esta nota es muy
completa, no solo trae la entrevista, sino que tambien da detalles muy buenos.
Un “Excelente” para la periodista Loreley Gaffoglio a la que le salió
barbara.
LONDRES.- Para el que no se enteró, hay dos tipos de
personas: nosotros y... ellos.
Ellos visten sombreros puntiagudos, asisten o han pasado por
el respetadísimo Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, estudiando fórmulas de
pociones, hechizos, y los secretos para la Defensa contra las artes oscuras;
montan en escobas voladoras de última generación como la Nimbus 2000, reciben
su correo por medio de lechuzas, cuidan de mascotas de tres cabezas, usan polvo
flu para trasladarse y viajar donde les plazca y, por supuesto, juegan quidditch,
una especie de fútbol aéreo con cuatro balones y seis arcos que se juega
montando sobre escobas; si es con la nueva versión de la Nimbus, la 2001, mucho
mejor.
Se trata de personas bastante "comunes" que luego
podrán desempeñarse en la actividad privada, como comerciantes en el
laberíntico Diagon Alley, donde se exponen los más estrafalarios enseres y
productos para magos y brujas; como contadores, velando los intereses de
Gringotts, el único banco de la comunidad mágica, dirigido por gnomos; o como
simple empleados públicos en algún ministerio. El de Magia, por ejemplo.
Pero casi ninguno de ellos, independientemente de su
ocupación o aptitudes, nombrará por temor a invocarlo a
el-que-no-puede-ser-nombrado. Es decir, Lord Voldermort, el brujo más atroz que
haya engendrado jamás la comunidad mágica.
Su particularidad más singular, sin embargo, es que están
condenados a compartir su existencia con nosotros, los muggles.
Muggles somos todos aquellos que no pertenecemos a la
comunidad mágica y desconocemos su existencia, que no vemos en la figura del
director de Hogwarts, Albus Dumbledore, a la gran eminencia que es en materia
de hechicería y que tampoco reconocemos en Harry Potter, los méritos de haber
sido el único ser capaz de haber salido indemne a los conjuros de las fuerzas del mal, encabezadas
por Lord..., mejor dicho, por el-que-no puede-ser-nombrado.
Ácido de la prolífica e hipercreativa inventiva de la inglesa
Joanne Kathleen. Rowling, el aprendiz de mago Harry Potter se ha transformado
en el personaje de ficción de culto por antonomasia y en el fenómeno editorial
más rutilante en la historia de la literatura infantil de todos los tiempos.
La historia, que acumula un sinnúmero de prestigiosos premios
literarios, se enmarca en Inglaterra, en un tiempo que bien podrían ser los
setenta, donde la comunidad mágica--de allí su gran mérito--, no se presenta
remota a la realidad y vicisitudes del mundo cotidiano.
Harry es un niño huérfano, enjuto, ojos como enormes
esmeraldas, cabellera negra arremolinada y anteojos rotos pegados con cinta
adhesiva, que soporta los vejámenes de sus tíos, Vernon y Petunia Dursley y los
de su insoportable primo Dudley, hasta que el día de cumpleaños número 11
descubre que heredó poderes mágicos de sus padres. Y que no fue otro que Lord
Voldermort el responsable por la muerte de éstos.
Inundada de humor, aventura, y suspenso, la historia, si bien
satisface holgadamente la curiosidad por ese inquietante mundo mágico
sutilmente emparentado con la realidad, no estrena fórmulas nuevas: El bien y
el mal se hacen presentes como valores no ajenos a ambos mundos. Sólo que éste
último, rehúsa los eufemismos, amparándose en la libertad de la autora, que
arremete sin concesiones a la hora de representarlo por momentos, de la manera
más cruda.
Los tres primeros libros editados de Harry Potter que
conforman una serie de siete volúmenes—uno por cada uno de los siete años que
Harry permanecerá en el milenario castillo de Howgarts, un internado inspirado
satíricamente en los flemáticos boarding schools británicos, como Eton College
en Windsor—vendieron en el mercado global la impresionante suma de 30 millones
de ejemplares, han sido traducidos a 35 lenguas en más de 200 países, y
encabezan, desde su aparición, la lista de best sellers de The New York Times,
con un récord de permanencia ininterrumpida para el primero, Harry Potter y la
piedra filosofal, de más de 72 semanas; de 47 para el segundo, Harry Potter y
la Cámara secreta, y de 33 para el tercero, Harry Potter y el prisionero de
Azkabán, recientemente editado en el país por Emecé.
Con un éxito tan instantáneo como poco perecedero, la
polémica mediática no tardó en llegar. Encolumnada en una sola fuerza—a
excepción de la casa Scholastic que se hizo de los derechos para los EEUU -- la
poderosa industria editorial americana objetó, que títulos infantiles
integraran la tradicional lista de best sellers de adultos. Y más aún cuando
tres de éstos, cumplido un tiempo más que prudencial, bien podrían ceder los
espacios a nuevos títulos.
Pero el fenómeno de la pottermanía acredita méritos aún más
importantes e insondables: la historia del niño huérfano, con distintiva
cicatriz en forma de rayo en la frente, recuerdo de su enfrentamiento con Lord
Voldermort, ha incentivado el hábito de la lectura en niños y adolescentes
siempre imantados al tubo catódico, los juegos de la PC e Internet. Y en el
mundo anglosajón donde la nostalgia por la infancia perdida parece estar a la
orden del día, son también los adultos los que han quedado prendados por la
historia de Rowling. Tanto, que muchas de las páginas de fans en Internet
pertenecen a lectores adultos, y hasta se han editado ejemplares de lujo para
ellos; algunos con sobria y discreta portada para no exponer a la vista de
todos lo que para algunos sería la evidencia del costado más pueril de los
adultos.
Las aristas del fenómeno se multiplican como el número de
hechizos y el nacimiento de nuevos y coloridos personajes en cada uno de los
libros: desde boicots contra la historia por parte de sectores cristianos ultra
conservadores, que aducen que la Biblia condena a brujos y magos como la
representación del mal, una demanda de plagio en New York por la invención del
término "muggle" - enfáticamente desmentida por Rowling -, hasta
inusitadas estrategias de venta de las librerías americanas que promueven un
midnight madness: los negocios permanecerán abiertos en la madrugada anterior a
la salida del flamante cuarto libro (Harry Potter and the Doomspell Tournament,
previsto conjuntamente en Inglaterra y EE.UU para el 8 de julio) para que los
más fanáticos se aseguren una copia antes de encontrarse con ejemplares
agotados.
No obstante, el más benévolo y redituable de los impactos, es
el que se describe en la prensa norteamericana como el "síndrome de
abstinencia de Harry Potter": mientras la aparición del siguiente libro se
hace esperar, los padres, con buen timing, le acercan a los niños otros títulos
de temática similar para capitalizar el entusiasmo y apuntar a cimentar un
verdadero hábito de lectura.
Semejante boom no pasó desapercibido en la industria
cinematográfica. La Warner Brothers, que adquirió por una cifra de siete
dígitos los derechos de los dos primeros libros, prepara la adaptación para
junio del 2001, con una artillería de efectos especiales capaces de competir con
la fantástica e inagotable inventiva Rowling. El reemplazante de Steven
Spielberg, que por problemas de agenda debió desistir del proyecto, será el
director de Home Alone y Mrs Doubtfire, Christopher Columbus, que la rodará en
distintos escenarios londinenses. Un capítulo aparte, se reserva para la
industria del merchandising, cuyos derechos también se hizo la Warner , aunque
ya en las calles del gran país del Norte se vislumbran pequeños Harry, con el
infaltable tatoo del rayo en la frente, mundos con varitas, escobas y calderos.
Del otro lado del Atlántico, el fervor es más discreto en las
formas, pero no hay librería londinense que no despliegue en su vidriera, los
tres tomos con la historia de Harry Potter como emblema literario, junto con
inmensos carteles que invitan a reservar una copia del cuarto libro, para
cuando salga en julio.
Mientras que Alemania, el resto los países europeos, y Japón
se adhieren al boom de la pottermanía, detrás de Estados Unidos y Gran Bretaña,
el recibimiento masivo de Harry en la Argentina ha sido tibio, con ventas que
no superan los 40.000 ejemplares para ambos títulos. Aunque el primero va por
la sexta edición; una cifra nada desdeñable para el mercado local. Algunos
pocos colegios ingleses hasta lo han implementado como lectura no obligatoria.
¿Qué lo hace a Harry Potter tan especial como para que chicos
que nunca leyeron un libro se embarquen en la lectura de novelas de 250 y 350
páginas?, es la pregunta recurrente. Y las hipótesis se multiplican de acuerdo
a la cantidad de interpretaciones subjetivas sobre los libros. Algunos
sostienen que el mérito de Rowling se debe a su falta de autocensura, en un
género siempre sujeto a todo tipo de restricciones por partes de las
editoriales sobre lo que es o no políticamente correcto para una chico de 10
años.
Otros apuntan a la capacidad de la autora de poner en juego
emociones fuertes. Y no falta quien señala que el hecho de no subestimar a los
chicos a la hora de contar una historia que salta sin inhibiciones del thriller
al humor, es uno de los mayores méritos de Rowling, junto con su habilidad de
situar a la historia en un Londres real y concreto: El Hogwarts Express, el
tren que conduce a los estudiantes hasta el internado, parte de la estación
londinense King Cross, aunque de la imaginaria plataforma nueve y trescuartos.
La casa de los Dursley aparece en un suburbio de clase media a las afueras de
Londres. Y Diagon Alley, el pasaje comercial donde Harry compra sus libros y
túnicas escolares, en el centro mismo de Londres.
"Lo importante del fenómeno no soy yo, sino la historia
que es lo que ha impactado en la gente", dice Rowling, de 35 años, en una
conferencia de prensa con 50 medios extranjeros - a la cual fue invitada
especialmente la Revista - en el auditorio de la célebre British Library, en
Londres, donde con cortesía inglesa, se anuncia que la autora no responderá
sobre aspectos de su vida privada.
Sencilla, enfundada íntegramente en negro, que resalta sus
ojos claros, melena dorada y tez nívea como buena inglesa, Rowling, que hace
tiempo reside en Edimburgo y rara vez atiende a los medios, se ha convertido
gracias a su inventiva en la mujer más rica de Escocia, con una fortuna
calculada en cien millones de dólares.
-"El hecho de que el primer manuscrito, después de haber
sido rechazado tres veces, finalmente se publicara fue de lo más sorprendente
para mí - dice, celosamente custodiada por su agente literario, Chris Little. Y
todo lo que me ha pasado desde entonces, me sigue manteniendo en un perpetuo
estado de shock. Pienso que en 10 años, al mirar a atrás, voy a aburrir a la
gente contando lo que me pasó. Y hasta a muchos les resultará un poco
inverosímil la historia".
Hasta antes de Harry Potter, la vida de Rowling no había sido
un lecho de rosas. Graduada en Exeter University, con una especialización en
literatura clásica y francesa, que la hizo pasar un año por la Sorbona, Rowling
trabajó en la sede londinense de Amnesty Internacional, investigando abusos de
los derechos humanos en África.
La imagen y argumento de Harry la sorprendió en un
interminable viaje en tren desde Manchester a Londres. Sin papel ni lápiz, le
dio una y otra vez vueltas a la idea tratando de no olvidar la fisonomía y
circunstancias de ese personaje que "por primera vez se me presentaba totalmente
formado, y sin que yo estuviera preparada para retenerlo".
En los años siguientes, planeó la trama de cada uno de los
siete libros que conformarían la gran novela de Harry Potter y escribió el
último capítulo del séptimo libro, para no perder el rumbo. "Sé
exactamente donde me dirijo en esta historia, la conozco tan bien, conozco
tantos detalles sobre los personajes a medida que van creciendo año tras año,
lo que viven y vivirán, que nunca se me ocurriría no serle fiel a la
historia", dice.
Luego de un matrimonio fallido y fugaz, y una breve
residencia en Oporto, Portugal donde enseñaba inglés a adolescentes, Rowling se
instaló con su hija Jessica de tres meses(bautizada así en honor a su heroína,
la escritora Jessica Mitford) en Edimburgo, donde vivía su hermana Di. Su madre
con quien mantenía una estrechísima relación había fallecido tras una larga
agonía; su padre, empleado en la Rolls Royce se había vuelto a casar. Sin
trabajo ni dinero, se encontró luchando por sobrevivir en un departamento de un
ambiente, sin calefacción, cobrando un subsidio de desempleo del gobierno.
"No me gusta dramatizar, pero hubo días en que si bien
Jessica comía, yo no - admite, reacia a profundizar mucho más en el tema.
Estaba muy deprimida, y tener una beba recién nacida tornaba las cosas aún más
difíciles. Sencillamente, no me sentía como una persona. El hecho de recibir el
subsidio me hacía perder toda mi autoestima. Si bien sabía que en el largo
plazo las perspectivas eran buenas, tenía un título, aptitudes, fue realmente el
escribir compulsivamente, lo que me previno de perder mi salud mental".
Empezó a darle vida al personaje, escribiendo a mano en las
mesitas del café escocés Nicholson - el único lugar donde le permitían escribir
por largas horas ordenando sólo un expreso -, rogando que su hija no se
despertara. El recinto hoy se ha convertido en lugar de peregrinación para los
fanáticos y no falta la chapa que sentencia: "Aquí se escribió Harry
Potter".
Pese a los embates, terminó el primer manuscrito y como no
tenía dinero para fotocopias ni computadora debió mecanografiarlo dos veces en
una antigua máquina de escribir. "Lamentablemente, es una novela demasiado
larga y literaria para niños", sentenciaron tres casas editoras. Hasta que
Bloomsbury publicó el primer libro en junio de 1997, y los sucesivos, uno por
año.
-"Toda mi vida quise ser escritora - dice a modo de
introducción -. Empecé a leer desde muy chica. Mi madre era una gran lectora.
No hubo ningún libro en mi casa que me estuviera prohibido así que he leído de
todo. Jane Austen, C. S. Lewis, Elizabeth Goudge, Clement Freud, Roddy Doyle,
Paul Gallico, Ian Fleming...A los seis años escribí mi primer cuento, sobre un
conejo que se llamaba Conejo...De más grande, otras novelas que nunca se me
ocurrió tratar de publicar...La historia de Harry no la escribí pensando en los
posibles lectores, la escribí por una necesidad interior y placer personal.
Escribir para mí es un gran regocijo. No soy del tipo de escritores que
disfrutan de haber escrito algo. Yo disfruto inmensamente el momento en que
estoy escribiendo, que después de todo ha sido por la razón por la que siempre
quise ser escritora".
-¿A qué le atribuye que esta historia,
presumiblemente para niños, interese tanto a los adultos?
-Me resulta muy difícil responder a esa cuestión; habría que
preguntárselo a los adultos.
En Alemania, por ejemplo, hubo una fenomenal cantidad de
adultos que me pedían que les dedicara el libro... no a sus hijos sino a...
¡ellos!. Un aspecto, por ejemplo, que podría mencionar es que el humor en los
libros es producto de lo que a mí también me resulta gracioso. No de lo que
intuyo que los chicos encuentran gracioso, que es muy diferente. Ergo, puedo
asumir que para otros adultos también lo es... La idea de pérdida, con la
muerte de los padres de Harry, es otro punto con el que se pueden identificar
más los adultos que los chicos.
-¿La nostalgia por su niñez es lo que la
llevó a escribir esta historia?
-No, no hay una tendencia a sentimentalizar la niñez que yo
no tengo. A la mía la recuerdo, a veces, viviendo momentos de una intensísima
felicidad, que jamás se llegan a sentir en la adultez... . Pero admito que todo
lo que escribo proviene de mis vívidos recuerdo de cuando era chica. Recuerdo
exactamente cómo se sentía ser chico y todo lo que hacía. Y a pesar de haber
tenido mucho más contacto con chicos cuando enseñaba, no puedo decir que he
sacado de la observación de otros niños nada que haya usado en mis libros. La
clave para mí es que yo no veo a los chicos como una extraña banda de criaturas,
a las que tengo que investigar, para conocerlos realmente.
-¿Qué es lo que más la enorgullece de
Harry Potter?
-No soy la más calificada para decirlo, pero si es realmente
verdad que con Harry muchos chicos se han acercado a la lectura, sin duda es de
lo que más orgullosa me puedo sentir. Escuchar que hay chicos que gritan por un
libro, sea mío o de cualquier otro autor, es algo fantástico. Muchas madres me
han dicho que ha sido el primer libro que muchos niños varones han leído por
ellos mismos. Es algo fantástico, aunque de ninguna manera planeado. No me
senté y me dije: "Voy a escribir el libro que va cimentar el hábito de
lectura en los niños, y entonces voy a incluir esto y aquello". Tampoco me
propuse enseñar un tipo de moral, aunque la moral se desprende naturalmente en
esta historia. Pero siempre la historia está primero... Por ejemplo, en el
cuarto libro, el más largo de todos, que tiene 700 páginas, y que trata sobre
el Mundial de Quidditch - Harry va como espectador; la final es entre Bulgaria
e Irlanda. Inglaterra queda descalificada frente a Transilvania, con una
performance patética, de 310 goles contra tres; Uganda le gana a Escocia - ya
he dicho que habrá muertes... Y recuerdo muy bien las palabras exactas de una
madre que en una audición de radio me dijo: "Quiero que mis hijos
encuentren en sus libros un lugar seguro, en un mundo peligroso". Lo
entiendo, pero como autora debo contar la historia que quiero contar. Sentiría
que estoy traicionando a los personajes, a mí misma, al argumento si accedo por
presión a no hacer ciertas cosas. Las muertes están ahí por una razón, y cuando
termine el séptimo libro podré discutir libremente con quien quiera el por qué
de mi razonamiento y cuál ha sido mi justificación. Pero todavía no puedo
hablar con la libertad que desearía, para no arruinar la historia.
-¿Qué piensa escribir una vez concluido
HP?
-Tengo algunas ideas muy vagas que escribo y luego guardo. Y
es muy probable que un día, cuando termine de escribir el séptimo libro, las
agarre, me dé cuenta que son basura y quiera hacer otra cosa totalmente
distinta. Me preguntan mucho cuando voy a escribir libros para adultos, como si
uno no fuese un escritor serio hasta tanto lo haga. Si soy reconocida como una
escritora de literatura infantil hasta el último de mis días, nunca voy a
sentir que pertenezco a una segunda categoría. Pero Harry es un proyecto tan
enorme - una gran novela que partí en siete pedazos—y me consume tanto tiempo,
que no puedo parar a jugar con otras cosas. Lo que más quiero es terminar de
contar esta historia.
Por otro lado, soy consciente que nunca voy a poder escribir
algo tan popular como esto de nuevo. Pero me conformo con que tampoco nunca fue
mi intención hacerlo. Tendré que inventarme un seudónimo, y mandar los
manuscritos de manera anónima.
-¿Cómo maneja la presión de tener que
escribir sabiendo que hay tanta expectativa con el siguiente libro?
-Soy muy afortunada porque planee los siete libros antes de
escribir el primero. Entonces sé lo que pasará en cada uno de los libros. Eso
me quita un montón de presión. Y es la única manera en que puedo trabajar.
¿Cómo me sentiría si tuviera que ir inventando mientras escribo? No creo que
podría hacerlo, particularmente ahora, cuando hay tanta gente esperando los
siguientes libros. Además, al escribir, me encierro y no sé muy bien qué es lo
que pasa afuera. La presión siempre viene de mi hija de seis años, a quién ya
le leí el primero y segundo libro. Cuando estoy escribiendo continuamente me
pregunta: "¿Ya terminaste?"
-¿Qué significa para usted la magia?
-Los chicos me preguntan si creo en la
magia en el sentido en que aparece en los libros y la respuesta es no. Sí en
otro tipo de magia. No quiero parecer cursi, pero cuando uno lee y recrea en su
imaginación lo que el autor se propuso con la suya, ese mundo plenamente
reconstruido en tu cabeza, eso sí que es un proceso mágico... ¿Y por qué
escribo sobre un mundo mágico? No lo sé, pero lo extraño es que sabía un montón
sobre el tema, incluso antes de que se me ocurriera escribir HP, y no sé por
qué sabía. En realidad, ese folklore siempre me fascinó. No porque crea en la
brujería. Si no que me resulta muy interesante ver como en el pasado la gente
solía creer que la magia realmente funcionaba. Entonces, cuando tuve la idea de
escribir HP, fue como si inconscientemente hubiera estado investigando para
ello. Sin embargo, tres cuartas partes de la magia en los libros, es totalmente
inventada.
-Si eventualmente, HP llegara a los
niños desamparados, que viven una infancia aciaga, ¿qué mensaje les daría a
estos niños?
-Una de mis teorías de por qué la magia es tan fascinante
para los niños, es que ¡tienen tan poco poder para cambiar la realidad! Incluso
los niños ricos no lo tienen. No sería ese el mensaje para niños en esa
situación. Porque la cruel realidad es que esos niños probablemente necesiten
algo más, antes que libros. Y no lo digo de una manera liviana. Porque pienso
que los libros son algo verdaderamente muy importante.
-¿Cómo la afecta a usted y a su
escritura el saber que con cada libro, es como si tuviera una máquina de hacer
dinero?
-Si fuera mi intención imprimir dinero, no hubiese escrito un
libro para chicos. Es por todos conocido que no es la mejor manera de hacerse
rico, y perdón por quién lo dice... Es más, mi agente, me lo dijo en la cara:
"Nunca vas a hacer una fortuna"... Y si esa fuera mi intención, ahora
planearía 24 libros de HP. Y no pienso cambiar nada, aunque a veces, con la
infinidad de propuestas, relacionadas con el tema, la presión para que lo haga
se hace muy grande... Soy una madre sola, y no importa cuánto dinero tenga,
todavía no he escuchado que el dinero pueda clonarme, como para que una madre
se quede en casa y cuide de su hija y la otra escriba, y salga a promocionar el
libro. Entonces, la prioridad para mí primero es mi hija, y la segunda estar
conforme con los libros que escribo, no con el dinero.
-¿No se cansa de HP después de 10 años
de convivir con él?
-No me canso, para nada. Me encanta Harry, realmente. Una de
las razones por las que no me canso es que siempre hay nuevos personajes, y
otros que se van. Además los argumentos van cambiando, y los personajes
evolucionan. No es lo mismo Harry a los 10 años que en la adolescencia, donde
descubre tímidamente al sexo opuesto. En el cuarto libro, por ejemplo, todos se
enamoran de la persona equivocada. Fue muy divertido escribirlo.
-¿Cuál piensa que ha sido su
contribución al mundo literario? ¿Y piensa que la historia de HP trascenderá
como uno de los grandes clásicos en 50 años a la fecha, por ejemplo?
-No soy yo la indicada para contestar esa pregunta. La
respondo con mi opinión de los libros en general: Si algo merece perdurar,
probablemente lo hará, sino, no. No creo que ninguno sepamos si ese será el
caso de Harry. Y respecto de mi contribución al mundo literario: simplemente,
no lo sé.
Los personajes según Rowling:
Me gustaría saber de dónde salió Harry, y por qué es como es.
Pero sencillamente no tengo respuestas, aunque desearía tenerlas. Hermione es
la caricatura mía de cuando tenía 11 años, de lo que no estoy muy orgullosa
pero yo no era ni tan inteligente, ni tan insoportable. Me fui relajado mucho
más a medida que fui creciendo, y Hermione también lo hará. Y Ron está
vagamente inspirado en un viejo amigo, un chico con el que fui al colegio, y
que ahora es un hombre que se llama Sean, a quién le dediqué el segundo libro.
Ron no es una descripción fiel de Sean, pero después de meses de escribir sobre
él me di cuenta de que sin duda Sean influenció a Ron.
El apellido Potter lo tomé de una familia vecina, que vivía
al lado de nuestra casa en Winterbourne, cerca de Bristol, y siempre me gustó
muchísimo ese nombre.
Los Dursley son caricaturas en un sentido, pero representan
una cierta mentalidad, intolerante y reaccionaria, que todavía es muy fuerte en
Gran Bretaña. Están extraordinariamente orgullosos de representar lo que ellos
perciben como la familia de clase media modelo. Seguramente votan por los
conservadores (los Tory). Lo veo al Tío Vernon eternamente lamentándose que la
señora Thatcher no siga gobernando.
Opinen sobre Harry:
"Leí el primer libro hace bastante, cuando salió. Me
gustó toda esa la cosa mágica, abordada con humor, naturalidad, y frescura. Con
un estilo ágil, fluido, sin grandes rebusque. Y al no tener la intencionalidad
del logro literario, entonces, termina estando muy bien. Me gustó, además, que
hubiera personajes buenos y malos. ¡Estoy tan harto de la psicología y los
complejos de Freud! Desearía que este tipo de libros predominaran sobre la
literatura estilo Paulo Coehlo y la del tipo de las ‘armaduras oxidadas’.En
fin, me gustó mucho ese librito”. Eduardo
Gudiño Kieffer.
"En Harry Potter está el ejemplo claro de lo que es un
escritor absolutamente visceral en la capacidad de poner en juego emociones
fundamentales. Emociones, no sentimientos.
Ella toma una cuestión primordial, que es el acoso constante
que el sentido o sin sentido de la vida le hace al sujeto. Y eso me parece que
es saludable porque en última instancia, eso somos: seres acosados por el
sentido o sinsentido...Esa prosa tan representativa de ese estilo anglosajón,
seco, contundente, donde se cuela el humor refinado, no deja de ser eficaz en
la transmisión de emociones profundas.” Santiago
Kovadloff.
"Harry Potter es un cuento de hadas con toda la
fascinación que ese género siempre ha ejercido. Me hizo acordar a C.S. Lewis,
con Las crónicas de Narnia, y a El señor de los anillos de Tolkien. También a
Roald Dahl, con esa visión terrible de los adultos. Rowling incorpora todos los
temas tabú. Pero lo que realmente me pareció excelente fue el relato. Cada
capítulo es una estructura clara, que además cierra con cierto suspenso. Y es
tanto el horror presente que termina fundiéndose en humor bien inglés. El libro
está bien escrito. Y si suscita algún rechazo, lo vinculo con que lo que tiene
éxito y genera dinero siempre resulta sospechoso. Especialmente cuando se
relaciona con la literatura infantil". Graciela Casal.
Guía para muggles sobre el mundo mágico :
Hogwarts: milenario castillo con infinidad de torres y
torrecillas, en la cumbre de una alta montaña, a los pies de un lago negro, es
el más respetado colegio para magos. Alberga también a infinidad de criaturas:
el Sauce boxeador: viejo árbol mañoso que al acercársele, pega y Nick casi sin
cabeza: fantasma mal decapitado, y por eso la cabeza le cuelga de un hilo, son
apenas unos ejemplos.
Gringotts: Banco de la comunidad mágica, ubicado a
"cientos de kilómetros por debajo de Londres, aún más abajo que el
subterráneo", dirigido por gnomos y custodiado por infinidad de hechizos,
y encantamientos, y especialmente por dragones para las bóvedas de seguridad.
Diagon Alley: pasaje oscuro, empedrado y sinuoso, que alberga
infinidad de negocios con productos mágicos. Se accede a él a través del pub
Leaky Cualdron - del que es gran habitué Hagrid - con sólo golpear la pared
trasera en el ladrillo indicado.
Hogwarts Express: el tren que conduce a los alumnos al
internado; sale de la plataforma nueve y tres cuartos de la estación King
Cross.
Howler: mensajes o cartas enviadas por lechuzas que en vez de
leerse, hablan solas, con la misma voz y tono del que las envió, solo que 10
veces amplificada en sonido y si no las abres, estallan. Una vez concluido el
mensaje, se autodestruyen.
Ministerio de la Magia: Presidido por Cornelius Fudge, íntimo
de Dumbledore, su tarea es impedir que el mundo muggle sepa de la existencia de
magos y brujas, para no exigir luego, soluciones mágicas a todos sus problemas.
Quienes son ellos:
Los Personajes:
Harry: Es famoso en toda la comunidad en mágica, por haber
sobrevivido a Lord Voldermort, que mató a sus padres Lily y James Potter,
eximios hechiceros, cuando Harry tenía un año. Le legaron una fortuna en dinero
mágico (galleons de oro, sickles de plata y knuts de bronce). Su mascota
Hedwig, se encarga de su correo. Tiene predilección por las Grageas Bertie Bott
de todos los sabores, que van desde chocolate, pizza hasta hígado de
dinosaurio.
Los Dursley: los crueles tíos - Petunia y Vernon - de Harry,
que junto con su consentido primo Dudley rechazan y se horrorizan con cualquier
cosa vinculada a la magia. A Harry lo hacen comer sus sobras y dormir en una
alacena oscura, debajo de la escalera.
Albus Dumbledore: "Director de Howgarts. Considerado por
la mayoría como el más grande mago del tiempo presente, Dumbledore es
particularmente famoso por su derrota del mago tenebroso Grindelwald, en 1945;
por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón y su
trabajo en alquimia".
Ron Weasley: Alumno regular, es el mejor amigo de Harry.
Proviene de una familia numerosa de seis hermanos con estrechez económica. Su
padre trabaja en el Ministerio de Magia, en el Departamento de Uso indebido de
los objetos muggle. Se desvela para que los méritos de sus hermanos mayores, no
le impidan destacarse por sí mismo como mago. Su mascota adorada es Scabbers,
una rata gorda, pero aspira a tener algún día su propia lechuza.
Hermione Granger: Es el cerebro del trío que integra junto a
Ron y Harry. Vulneran de manera sistemática e intrépida el reglamento de
Howgarts, aunque con fines justificados. Su afán por saber y estudiar la
convierte, por momentos, en una chica tediosa. Tiene sangre íntegramente muggle.
Hagrid: Amante de las criaturas más exóticas como peligrosas,
es el amigo y protector de Harry, y el guardabosque de Hogwarts, incluso del
Bosque prohibido, donde abundan unicornios, hombres lobo y centauros además de
seres ominosos con los que él se lleva de maravillas. Su carrera de mago se vio
truncada cuando en su juventud fue expulsado de Howgarts.
Draco Malfoy: Envidioso, ponzoñoso, y fanfarrón de la fortuna
de su padre, es el archienemigo de Harry. Crabbe y Goyle, sus aláteres
incondicionales, lo acompañan en repetidos conciliábulos contra Harry.
Profesora McGonagall: Encargada de la casa Gryffindor, a la
que pertenecen Harry, Ron y Hermione, es sumamente estricta con su materia,
Transformaciones. Reconoció en Harry sus habilidades para el Quidditch e intercedió para que se le
permitiera integrar el team de Gryffindor en el puesto de buscador; además de
regalarle en secreto la Nimbus 2000.
Profesor Snape: profesor arbitrario de la materia Pociones,
un erudito sobre las Artes Oscuras, aspira a algún día poder dictar esa
materia. Odia a Harry y su alumno predilecto es Draco Malfoy.
Lord Voldermort: El que no puede ser nombrado, ex alumno de
Howgarts, perteneciente a la casa Slytherin, es la representación del mal, y el
asesino de los padres de Harry. Por alguna razón, sus poderes no pueden hacer
lo mismo con Harry.
Loreley Gaffoglio
14 de mayo del 2000