
TINTA ROJA
En 1847 nace en Dubl�n Bram Stoker y cincuenta a�os m�s tarde, en mayo de 1897, la editorial inglesa Contable Press le edita una novela cuya trascendencia superar� todos los sue�os del autor. Stoker hab�a publicado ya otras obras de tipo fant�stico, pero la edici�n de Dr�cula marcar� un momento histo�rico para la literatura fant�stica y de terror. De hecho eclipsar� toda la obra anterior y posterior de este irland�s y grabar� a fuego en el gusto de las genraciones por venir el deseo de contar historias de estas criaturas de la noche, de los no muertos, cimentando con su personaje un icono que ese arte industrial llamado cine adoptar� sin recelo y del que la literatura se seguir� alimentando hasta nuestros d�as.
Pero vayamos paso a paso, y un posible comienzo podr�a ser indagar en el origen mismo de estas criaturas. Para eso debemos remontarnos a las tradicions pobladas de demonios como Lilith, de origen asirio babilonio, cuya figura desnuda y de largos cabellos revueltos que a veces terminan en forma de serpiente. Libidinosa con los hombres, suele arrancar los reci�n nacidos a las madres para beber su sangre, comer su carne y absorber la m�dula de sus huesos. En la mitolog�a griega encontramos a las estriges, las lamias y las empusas. En China, el horrible Ch�ng shuh reanimaba cad�veres y com�a carne humana y en la India, el baital, un cad�ver reanimado, pod�a asumir la forma de un murci�lago. Pero poco tienen que ver todas estas zoolog�as infernales con el vampiro que ha llegado hasta nuestros d�as.
"Todo lo que tenemos que hacer es seguir las tradiciones y las supersticiones...porque estas dos cosas - la tradici�n y la superstici�n- lo son todo."
Estas sabias palabras pertenecen al m�s grande cazador de vampiros que haya existido: Abraham Van Helsing. Y no le faltaba raz�n porque reci�n en el siglo XVIII el vampiro aparece en la escena europea y esto es gracias a la superstici�n, aunque a�n no es una figura propiamente literaria ni mucho menos rom�ntica o �pica. El vampiro representaba entonces la met�fora de la epidemia de la peste.
Imaginemos el siguiente cuadro: Europa Oriental, Los Balcanes, la peste haciendo estragos, diezmando la poblaci�n, adornando los campos con los cuerpos de adultos y ni�os fallecidos, cuerpos que desprenden los f�tidos aromas de la muerte (un siglo despu�s, Edgar Allan Poe tomar� revancha contra las elites aristrocr�ticas en "La M�scara de la Muerte Roja"). Como pueden ver, una pintura que no tiene nada de rom�ntica.
De estas poblaciones rurales saldr�n los primeros informes sobre vampiros, muertos que se levantan de sus tumbas e infectan a otros, y beben su sangre!. Las principales capitales de Europa deciden echar un vistazo y as� surgen informes pseudo cient�ficos sobre estos seres, y los intelectuales discuten sobre la veracidad de los casos expuestos, a caballos siempre entre la superstici�n m�s pura y la necesidad de mantener la sumisi�n popular a los agentes de dios omnipotente.
POLIDORI: El primero
"De la tumba yo me he levantado / a buscar mi prometido bien / para hallar al hombre por mi amado / y beber la sangre de su sien. / Cuando ocurra as� / yo me ir� de aqu� / a buscar otros hombres tambi�n ..." ("La novia de Corinto", J.W. Goethe)
Un nuevo escenario se abre en el siglo XIX. Los peligros de nuevos brotes de superstici�n han quedado relegados a los confines rurales y en las ciudades el vampiro s�lo visitar� a los poetas y a los novelistas. Los rom�nticos se entregar�n a una b�squeda exacerbada por lo extra�o (que muchas veces los conducir� -como en el caso de Poe o Maupassant- a la autodestrucci�n) e, indagando las m�s oscuras regiones del alma humana, surgir�n pesadillas voluptuosas y macabras. Lo horripilante es ahora la nueva categor�a del gusto, la nueva fuente de placer.
Con estas ideas en la cabeza, mucho talento y fascinados por lo maligno, esta generaci�n de escritores volcar� sobre el papel historias sobrecogedoras, abordando temas relacionados con fantasmas, vampiros y con todo aquello s�dico y morboso que puedan producir el m�ximo horror. Milton, con el "Para�so Perdido" marcar� el arquetipo de belleza sat�nica, �ngeles ca�dos disfrutando de las delicias de un Ed�n donde se dan cita todas las pasiones humans, y un poeta, Lord Byron, ser� quien encarne, gracias a su fuerte personalidad, el modelo de la transgresi�n llevada al paroximso. Falubert dir� de �l: "...No cre�a en nada sino en todos los vicios, y en un Dios vivo que existe solamente para hacer posible el placer del mal..." Bajo estas premisas tan cercanas al vampirismo no resulta raro que Byron inspirara el primer cuento de vampiros.
"El vampiro. Un cuento", se publica en 1819. Su autor, John Polidori, era el secretario y m�dico personal de Byron, relaci�n penosa para ambos pero sobr e todo para Polidori que era el blanco de todos los sarcasmos y desprecios del poeta. Polidori morir� a los venitseis a�os de sobredosis. En su relato introduce al p�rfido Lord Rutheven que ser� el prototipo de vampiro de la literatura inglesa: el distinguido y canalla arist�crata, fr�o y calculador, enigm�ticamente perverso y terriblemente fascinador con las mujeres, precisamente lo contrario de su autor.
Los vampiros est�n de moda, pero habr� un libro catalizador de este onirismo reinante: "Varney, el vampiro o La Fiesta de la Sangre", de James M. Rymer, donde el vampiro Francis Varney protagoniza una incansable repetici�n de historias h�medas y sangrientas con todos los excesos kitsch de la novela g�tica: noches fr�as de viento ululante, gritos exasperados, pu�aladas, disparos y un sinf�n de exclamaciones de sangre y muerte... Motivos que, con el tiempo, se har�n cl�sicos y dejar�n una huella notable en el "Dr�cula" de Stoker.
EL CONDE QUE VINO DE LEJOS
Inspir�ndose en el pr�ncipe valaco Vlad Tepes, conocido tambi�n como Vlad el Empalador, cuya vida agitada transucurri� en pleno siglo XV, Stoker hilvan� una novela inquietante, cuyos mayores m�ritos radican en su estructura narrativa que se va construyendo a trav�s de distintos puntos de vista, haciendo avanzar la historia de manera fragmentada, ya que la suma de lo diarios, cartas y art�culos de cada personaje conforman el todo del relato.
Otros aspecto notables es, pese a las diferentes versiones f�lmicas y posteriores juegos literarios con el personaje, la ausencia protag�nica del conde. La novela, al trabajar sobre los dichos de los otros personajes, siempre que se menciona a Dr�cula es por la narraci�n de un tercero: Jonathan Harker al principio en Transilvania; Mina, al traspasar las notas del encuentro del grupo de perseguidores del Conde, en una de sus casas de Londres, etc. Esta limitaci�n resulta un acierto, porque aunque las apariciones de Dr�cula de manera f�sica son pocas su presencia es sobradamente fuerte a trav�s de los temores y crueldades que les inflige a nuestros h�roes.
"Dr�cula" combina suspenso y aventuras con elementos extra�os y fantasiosos, muchos de ellos surgidos de los mitos sobre vampiros. Por ejemplo, la tierra de la que proviene el conde, Transilvania, fue un siglo antes presa de la peste. Otra curiosidad sobre la novela que se aleja de sus revisiones posteriores es que en el libro de terror hay fuertes v�nculos entre los protagonistas (amistad, matrimonio, lealtad, que, por ejemplo los impulsar� a vengar la muerte de la desdichada Lucy). No faltan tampoco las situaciones s�dicas y sensuales que despiertan tanto odio como horror, ni ninguno de los t�picos cl�sicos: hay estacas, colmillos, mujeres en ropa de cama sugerentes como bellas, lobos, niebla, persecuciones, tumbas, cementerios...sangre.
SENSUALIDAD Y COLMILLOS
Si en la primera mitad del siglo XIX el amante fatal es un hombre, en la segunda, la mujer tiene mayor presencia. De belleza salvaje y ex�tica o angelical, de l�neas voluptuosas y siempre lujuriosas, estas damas contaminadas por la presencia inequ�voca de la muerte encontrar�n en la pluma de otro irland�s, Joseph Sheridan Le Fanu, su obra cumbre, considerada por muchos el mejor relato de vampiros.
"Carmilla" (1872) centra su historia en una m�rbida pasi�n lesbiana que insin�a mucho m�s de lo expresado y logra descubrir con hondura lo venenoso que puede resultar una pasi�n establecida sobre las intensidades m�s suaves de la languidez. La vampira Carmilla har� de las suyas acosando a su joven v�ctima que le ha dado alojamiento en su castillo, y a medida que esta no muerta va extasi�ndose con la vida que ha decidido tomar, para la v�ctima se desata un juego de seducci�n peligroso y lleno de extra�as y tumultuosas sensaciones.
Goethe con "La Novia de Corinto" (1797) y Baudelaire con "La metamorfosis del Vampiro" (1857), explorar�n la sensualidad misma del alma femenina vamp�rica, tan seductora e irresistible, tan letal y voraz, a trav�s de la poes�a.
El tema vamp�rico desarrollado en el siglo XIX encierra infinidad de variaciones. Aparte de las l�neas trabajadas con el arquetipo del lord sat�nico y la mujer fatal, encontramos en el vampiro del folklore relatos sobre leyendas populares y rurales que recrean un terror primitivo, enriquecidos con las descripciones regionales, ya sea en una aldea rusa ("La Familia del Vurdalak" de A. Tolstoi) o en Calabria, como la obra de Marion Crawford "Pues la Sangre es Vida", que se destaca por su sencillez y su fuerza pl�stica. Otros buenos ejemplos pueden ser "La tumba de Sara" de Loring, "El Viji" de Gogol, "La Guzla" de Merim�e o "El Misterio de Ken" de Julian Hawthorne, que sit�a su historia en Irlanda.
Por �ltimo, est� la fuerza invisible, el vampirismo ps�quico como en "El Par�sito" de Arthur Conan Doyle, "El Horla" de Maupassant o "Transferencia" de A. Blackwood. Colmillos invisibles que penetran en lo m�s profundo del alma humana, contaminando y llevando a su v�ctima a una paranoia morbosa y descontrolada. La descendencia de las criaturas surgidas en el siglo XIX ha llegado hasta nuestros d�as...
VAMPIROS SIGLO XX
El personaje de James Woods en "John Carpenter�s Vampires" ("Vampiros" 1998) suelta a boca de jarro que los vampiros "no son esos seres refinados y amanerados que pintan las novelas".
Seguramente Richard Matheson habr�a estado de acuerdo. Sin embargo, este escritor estadounidense de prosa dura y concisa escribi� una de las mejores y m�s originales noelas de vampiros en lo que va de este siglo: "Soy Leyenda" (1954). El libro parte de la premisa de una sociedad invertida, donde los vampiros son cazados por el �ltimo sobreviviente de una raza extinguida: los seres humanos. La obra de Matheson es desafiante y cruda.
Pero as� como se producen puntos de contactos inevitables, se disparan diferencias notables, ya que un tema frecuente en la literatura vamp�rica que se escribir� en el siglo XX, es el de indagar en el orgien mismo del vampiro. Explicar su historia es una constante y parece ser, salvo excepciones, una regla de oro al momento de escribir una novela de vampiros. Narrar sus dotes y su metamorfosis nos puede llevar desde un ser cuyo centro es una especie de molusco Lovecraftiano a seres de belleza infernal pose�dos por un ente maligno hace mucho tiempo atr�s.
Perdida la inocencia y el aura rom�ntica, la riqueza de la literatura de este siglo radica en la b�squeda de la alternativas del tema vamp�rico o, partiendo del modelo y la historia cl�sica, minarlo con c�digos actuales, violencia, belleza, sexualidad, lesbianismo y homosexualidad, sangre y m�s sangre, siempre buscando innovar, aunque el arquetipo impuesto por el lord sat�nico y la mujer fatal siguen siendo los m�s usados.
La literatura de historia alternativa propone un encuentro con una historia cl�sica pero fracturada y vuelta a ordenar de acuerdo a nuevos par�metros, introduciendo nuevos personajes o utilizando otros famosos.
Pero la palma a lo alternativo se lo lleva otro escritor y cr�tico de cine ing�s, Kim Newman, que all� por 1922 se pregunt� lo que hubiera ocurrido si Van Helsing y Jonathan Harker hubieran fracasado y el plan de conquista de Dr�cula hubiera sido un �xito. "El a�o de Dr�cula" se sit�a en 1888, Van Helsing y Harker est�n empalados en las puertas del Palacio de Buckingham, Dr�cula se ha convertido en pr�ncipe consorte de la reina Victoria y Gran Breta�a es una isla plagada de vampiros mutantes, donde se tejen intrigas y se persiguen asesinos seriales de vampiros. Utilizando los personajes de Stoker (los que han sobrevivido, claro, porque Mina y Arthur han sido convertidos en vampiros), los mezcla con otros personajes famosos de la literatura y del cine. Newman nos muestra a Madame Stoker como anfitriona de fiestas mientras su marido (el escritor Dom Bram) cumple junto a Sherlock Holmes penitencia en un campo de concentraci�n; o al Bar�n Orlok, que no es otro que el Nosferatu de Murnau, que es carcelero en la Torre de Londres, lugar que se ha convertido en una prisi�n donde la tortura est� a la orden del d�a. El Dr. Jeckill trabaja codo a codo con el Dr. Mureau (la creaci�n de Wells) y una descendiente de Carmilla ayuda a un agente brit�nico en una intriga contra el r�gimen impuesto por el Empalador.
"El a�o de Dr�cula" tendr� una secuela ubicada en plena primera guerra mundial: "El Sanguinario Bar�n Rojo" que narra como Alemania y el Imperio austroh�ngaro se levantan contra el resto de Europa. Tan original como la primera, mezcla pol�tica y ciencia ficci�n con una s�tira de la guerra. Como bonus aparece Edgar A. Poe, quien es contratado para escribir la historia de un comando muy particular liderado por otro famoso, el Bar�n Rojo.
Otro caso de historia alternativa cone l pr�ncipe valaco de por medio, es la obra de Brian Stablefore "El Imperio del Miedo", donde Dragulya se enfrentar� a otro personaje c�lebre ahora devenido en vampiro: nada m�s ni nada menos que Ricardo Coraz�n de Le�n.
KING, RICE Y OTROS CHUPASANGRE MODERNOS
Salem�s Lot es un pueblo tranquilo donde nada espectacular ni extra�o sucede. Bueno...nada suced�a. Cierto d�a dos hechos tornar�n esa tranquilidad en una pesadilla: celebre escritor (no pod�a ser de otra manera) decide asentarse en el pueblo para escribir una novela sobre una casa y sus misterios. Esa casa, m�s bien una mansi�n(ubicada en una colina por supuesto), es comprada por unos extra�os personajes. Imaginen el resto.
La pluma efectiva y profesional del se�or Stephen King convierte esa t�pica f�rmula pueblo chico / infierno grande a la que ya nos tiene acostumbrados, en una novela escalofriante, donde el horror de la violencia y la muerte se van apoderando lentamente de los habitantes de Salem�s Lot...y del lector. Un pueblo infectado por vampirismo, una prosa directa y personajes queribles que se perder�n en el abrazo del vampiro, eso es "La Hora del Vampiro" (Salem�s Lot"), cuyo comienzo est� entre lo mejor que se ha escrito, porque aquello que se insin�a resulta m�s certero que lo que se muestra.
La imaginaci�n exuberante y violenta de Brian Lumley a lo largo de sus "Cr�nicas Necrom�nticas", cinco vol�menes hasta la fecha, dan vida a un universo donde necroscopios y nigromantes, esp�as, muertos que se levantan de sus tumbas, conviven con vampiros cuyo n�cleo existencial son una criaturas amorfas y hediondas a la manera del m�s puro Lovecraft. Grupos de esp�as paranormales rusos e ingleses y Wamphyris (vampiros) se enfrentan a lo largo de la saga, siendo sin duda el primero de los libros - "El que habla con los muertos" - una obra rebosante de ingenio y horror. All� conoceremos la historia de Harry keogh, un j�ven necroscopio (que puede comunicarse con los muertos y estos lo adoran).
Si "Carmilla" de Le Fanu es una exaltaci�n a la belleza y las pasiones voraces jugando con el lesbianismo, la literatura contempor�nea se ha encargado de embellecer a�n m�s a esos demonios chupasangre que habitan la noche eterna. Siguiendo este modelo y llevando las pasiones a la insinuaci�n homosexual (y el horror m�s atroz est� justificado pro las atormentadas almas de sus protagonistas), "Las Cr�nicas Vamp�ricas" de Anne Rice se van transformando de a poco en una saga �pica, como si de una gran familia se tratara.
"Entrevista con el Vampiro" abrir� la saga en 1976. All� se presentan los dos pilares de las historias por venir, Louis y Lestat, siendo este �ltimo, a partir del segundo volumen, "Lestat El Vampiro", el verdadero protagonista de las cr�nicas. El m�rito principal de la obra de Rice es haber encontrado un equilibrio entre la novela de terror y elementos rom�nticos g�ticos y ahondar en las atribuladas mentes de sus protagonistas, especies de semi dioses sangrientos a los que no les falta belleza ni problemas.
La historia va de a poco introduciendo otros personajes, algunos vampiros, otros en v�a de serlo, y el delirio vamp�rico alcanza su punto m�ximo en "La Reina de los Condenados", hasta desembocar en el apocal�ptico "Memnoch el Demonio", donde Lestat se las ver� negras al conocer y enfrentar ni m�s ni menos que a Dios y al Diablo. Sin ocultar sus toques melodram�ticos, Rice ha logrado construir alrededor de la figura cl�sica del vampiro seductor una historia con ra�ces en el tiempo, dotando de un fondo hist�rico a cada personaje y llegando a la esencia misma del vampiro, su origen: un demonio que posee a dos j�venes se�oritas en la �poca de los faraones.
Con la reciente edici�n de "La Vampiro Pandora", Rice inicia una nueva serie de historias de vampiros unidas todas por David Talbot, un investigador de fen�menos paranormales, ahora convertido en vampiro por Lestat en "El cuento del Ladr�n de Cuerpos", que se ha propuesto ser el historiador de sus compa�eros de fortuna.
La lista es larga poblada. La literatura vamp�rica se alza a trav�s de los siglos vigorosa en creatividad y cantidad. la sensualidad que despierta en la mente humana la sangre, la inmortalidad de la carne, la sofisticaci�n de lo maligno o simplemente el horror de los antiguos mitos, siguen seduciendo a los fat�dicos e incansables humanos que caminan sus d�as buscando en los rincones de sus inimaginables sue�os c�nicos y reprimidos historias tr�gicas y tenebrosas.
Voluptuosas historias que navegan por los siglos sedientas de ser contadas desde que el hombre habit� la tierra, y degust� el sabor de la carne y el placer de la sangre, y un redentor os� decir que no debe mezclarse la sangre con la carne poque eso es pecado. Y el pecado ha sido y es infinitamente m�s interesante.