EL SOMBRERO SELECCIONADOR
Oh, podrás pensar que no soy lindo
Pero no juzgues por lo que ves
Me comeré a mi mismo si puedes encontrar
Un sombrero mas inteligente que yo
Puedes tener bombines negros
Galeras altas y elegantes
Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts
Y puedo superar a todos
No hay nada escondido en tu cabeza
Que el sombrero Seleccionador no pueda ver
Así que pruébame y te diré
Dónde debes estar
Puedes pertenecer a Gryffindor,
Donde habitan los valientes de espíritu
Su osadía, temple y caballerosidad
Colocan aparte a los de Gryffindor.
Puedes pertenecer a Hufflepuff,
Donde son justos y leales
Esos perseverantes Hufflepuff
de verdad no temen al trabajo pesado.
O tal vez en la antigua sabiduría de Ravenclaw,
Si tienes mente dispuesta
Porque aquellos de inteligencia y erudición
Siempre encontraran a sus semejantes.
O tal vez en Slytherin,
Harás tus verdaderos amigos,
Esa gente astuta utiliza cualquier medio para lograr sus fines
¡Así que pruébame! ¿No tengas miedo!
¡Y no recibirás una bofetada!
Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga)
Porque yo soy el Sombrero Pensante.
"Si no entendiste lo que dije, entonces fíjate en la canción siguiente que cantare"
Hace tal ves mil años
que me cortaron, ahormaron y cosieron.
Había entonces cuatro magos de fama
de los que la memoria los nombres los guarda:
El valeroso Gryffindor venia del páramo;
el bello Ravenclaw, de la cañada;
del ancho valle procedía Hufflepuff el suave;
y el astuto Slytherin, de los pantanos.
Compartían un deseo, una esperanza, un sueño:
idearon de común acuerdo un atrevido plan de estudios
para educar jóvenes brujos.
Así nació Hogwarts, este colegio.
Luego, cada uno de aquellos cuatro fundadores
fundó una casa diferente
para los diferentes caracteres
de su alumnado:
Para Gryffindor,
el valor era lo mejor,
para Ravenclaw,
la inteligencia,
y para Hufflepuff, el mayor mérito de todos
era romperse los codos.
El ambicioso Slytherin
ambicionaba alumnos ambiciosos.
Estando aún con vida
se repartieron a cuantos venían,
pero, ¿cómo seguir escogiendo
cuando estuvieran muertos y en el hoyo?
Fue Gryffindor el que halló el modo:
me levantó de su cabeza,
y los cuatro en mí metieron algo de su sesera
para que pudieran elegirlos a mi manera.
Ahora ponme sobre las orejas.
No me equivoco nunca:
echaré un vistazo a tu mente
¡y te diré de qué casa eres!
Pruébate el sombrero y el te dirá a que casa pertenecerás (clic acá).