El Heraldo de la Tempestad
Parte 1



 
 
 

- Nave de carga ‘Halcón Lunar’ tiene autorización para atracar en el muelle orbital 7B, proceda por favor.
- Gracias, aquí capitán Jelnus, corto y cierro la comunicación.
Barbus (pues ese era su verdadero nombre) sonrió satisfecho al tiempo que se incorporaba del puesto de control para mirar a todos los hombres del puente. Los Imperiales se habían tragado su señuelo, y estaban dejando entrar a un lobo hambriento al corral. Todos sus camaradas (antiguos piratas como él) volvieron de inmediato a sus tareas de pilotaje y comenzaron a guiar la inmensa astronave hacía el muelle designado.

Los motores sublumínicos de la ‘Némesis’ (una fragata Imperial clase Tormenta de Fuego modificada) ronronearon suavemente mientras desplazaban la nave con gran suavidad por el espacio. El planeta Armiger Secundus se encontraba todavía a varias horas de vuelo, ya que la velocidad estaba limitada en el sistema debido a las miles de naves que se desplazaban por él en todo momento.

El sistema Armiger está situado en el borde más oriental del espacio Imperial, en el límite de la franja Este. Más allá de este sistema no se siente el Astronomicon, por lo que está considerado como la última frontera, un lugar donde los comerciantes y buscafortunas de toda clase intrépidos pueden encontrar gran riqueza con rapidez, al igual que la muerte en la mayoría de los casos. Esa zona de la galaxia es muy peligrosa por la gran cantidad de piratas, orkos, incursores Eldar y Tau, y planetas rebeldes que hay en el área. Además, por si todo eso no fuera poco, en los garitos y tabernas los contrabandistas y mercaderes cuentan historias de mundos reducidos a rocas vacías por unas extrañas criaturas insectoides. Sin ninguna duda esta zona de la galaxia está demasiado lejos de la protectora mano del Emperador, y salvo las ocasionales patrullas, solo el sistema Armiger rinde pleitesía al Imperio de la Tierra, y es el único faro en esta zona oscura.

El sistema Armiger consta de 7 planetas, de los cuales solo 4 son habitables.

Armiger Primus es una roca rojiza que está demasiado cerca de la estrella del sistema como para tener vida, pero en cambio es un planeta muy rico en minerales y diferentes clases de combustibles, por lo que fue convertido en un mundo factoría de los Adeptus Mechanicus. De él salen naves de carga con destino a otros sistemas Imperiales, así como pequeñas naves contrabandistas que consiguen robar algo de carga que venden en los mundos más allá de la franja Este. Esta actividad, aunque claramente ilegal no está muy perseguida, ya que las naves del sistema se encargan de patrullar y proteger al mismo de ataques externos y no tienen tiempo como para estar capturando delincuentes. Pero pocos son los que se atreven a hacer este tipo de actividades porque hay algunas mucho más lucrativas y menos peligrosas, y los que son capturados por los Adeptus Mechanicus no tienen un futuro muy deseable.

Armiger Tercus, es el planeta que mejor está situado con relación a la estrella. Es un planeta pequeño con clima templado y apacible. Con una gran variedad de fauna y flora podría considerarse un pequeño paraíso. Comenzó siendo un planeta residencia y turístico para los habitantes del propio sistema y sistemas vecinos pero con el tiempo toda su superficie fue vendida a particulares y hoy es un planeta de ocio y corrupción. Grandes comerciantes, piratas, delincuentes y gente que se ha labrado una importante fortuna de una forma no muy legal pasa aquí su vida disfrutando de ella lejos de los agobios del gobierno Imperial. Todo el planeta está parcelado en fincas independientes, salvo una gran ciudad espaciopuerto en la que constantemente están entrando y saliendo naves con todo tipo de mercancías legales (alimentos, minerales, artículos de lujo,...) e ilegales (armas, drogas, esclavos,...).

El planeta Armiger Cuartus y Armiger Quintus son rocas vacías y flotantes en el espacio. Lo único destacable es que Armiger Quintus estaba completamente cubierto por océanos de sulfuros con unas pocas islas y se rumoreaba que en varias de ellas hay escondrijos piratas y de contrabandistas.

Armiger Sextus es temido en varios sistemas a la redonda. Es un mundo prisión del que nadie sale nunca. Todo aquel condenado que es trasladado aquí sabe que jamas saldrá del planeta con vida. El planeta en si es un inmenso erial rocoso con temperaturas medias cercanas a los 5 grados. Excepto una inmensa instalación penitenciaria y varias bases de vigilancia el planeta está desierto. La cárcel propiamente dicha alberga a más de 100 millones de presos y es del tamaño de una gran ciudad. Los presos excavan en busca de minerales, y a veces son llevados en pequeños grupos a excavar a otras zonas del planeta, allí donde se crea que hay menas de interés. Los Arbitres que vigilan las instalaciones tienen ordenes de disparar a matar al menor rastro de rebelión, y no son raras las ejecuciones.

Armiger Septimus, el último planeta del sistema, no es más que una roca helada que no tendría interés sino fuera porque es la base de la flota del sistema, y el lugar a donde de vez en cuando llegan las patrullas Imperiales. En su órbita están situados los muelles e instalaciones de la flota, aunque se rumorea que toda la superficie del mismo está cubierta de armamento pesado capaz de atacar a cualquier flota  invasora que venga desde dentro del Imperio.

Y finalmente Armiger Secundus la joya de la corona del sistema. Es en este mundo donde reside el Gobernador Imperial y desde el que gobierna todo el sistema. Toda la superficie del planeta está cubierta de oscuros mares de hidrocarburos a excepción de pequeñas islas. En la mayoría de estas islas hay factorías y fundiciones que se encargan de procesar los minerales obtenidos en Armiger Primus para el uso del sistema. En varias de ellas están situadas las ciudades del planeta. Hay 3 ciudades colmena y una gran ciudad industrial que es la verdadera capital de todo el sistema. En ella (también llamada Armiger Secundus, o Puerto Secundus) viven más de 250 millones de seres, y la ciudad entera está dedicada al comercio. Innumerables particulares, empresas y corporaciones tienen sede en esta ciudad, ya que desde aquí se gestiona todo el comercio Imperial de la franja Este, y más importante aún, es el puerto al que entran a diario miles de toneladas de mercancías de fuera del Imperio, mercancías que serán revendidas a precios astronómicos en los mundos Imperiales. Y es a esta ciudad a la que se dirige la ‘Némesis’.

El capitán Barbus acabó de comprobar el rumbo y los datos que le pasó el ingeniero jefe de la nave, y con todo el respeto que un pirata como él podía tener se giró para informar a la enorme figura que estaba detrás de él.
 

- Señor, todo va según lo planeado. Nos dirigimos al muelle de atraque en Armiger Secundus en el que nos estarán esperando según lo convenido.- dijo Barbus al tiempo que inclinaba la cabeza.
- Bien, cuando estemos llegando iré a avisar a nuestro Señor, para que se prepare para la operación. Buen trabajo capitán, buen trabajo - contestó la figura.


Si cualquiera de los tripulantes del puente de mando hubieran observado la escena no harían podido evitar una sonrisa. El capitán Barbus era alto para los estándares humanos, ya que media casi los 2 metros, pero comparado con su interlocutor parecía un enano. Y no porque Lord Sato, lugarteniente de Arak Phortus, Señor del Caos de la Legión Alfa y amo de la nave fuera excepcionalmente alto, de hecho era bajo para ser un marine, sino porque era más del doble de ancho, y sus brazos eran tan anchos como la pierna de cualquiera de los que estaban allí.

Sato se reclinó en el sillón del capitán mientras éste volvía a sus tareas. Todo estaba ocurriendo como se había previsto. De todas formas no se preocupaba demasiado por posibles contratiempos, ya que entre él y Arak habían pensado las contingencias necesarias para cualquier problema, así que aprovechando que no llevaba la pesada servoarmadura se relajó y empezó a recordar su niñez, como siempre hacía en esos momentos de paz, y como su padre le había enseñado a pescar, a cazar y a luchar en los bosques de Yoshino.
Y recordó el día en que su padre dirigió a sus hombres contra el siervo del Emperador, y como tras la rebelión su padre, su familia, su pueblo y todo lo que había amado y querido fue reducido a cenizas. Recordó el odio y la furia que creció en su interior. Recordó como al crecer, él mismo organizó otra rebelión contra el gobernador, contra el sirviente del Emperador, y como a pesar de todos sus planes y tácticas todos sus hombres fueron o masacrados o capturados al igual que él. Recordó la amarga derrota en la que él y sus hombres armados con espadas y armaduras cargaron contra las tropas del gobernador, contra los tanques de la guardia imperial. Claro que en esa época no tenía ni idea de lo que eran los tanques. Recordó las horas de torturas y de cómo se le impedía una muerte honorable.
Y también recordó el día en el que un guerrero enorme con armadura azul oscuro, con una hidra grabada en una hombrera y con la estrella de ocho puntas, el signo de los dioses, entro en su celda, y le dijo "Sato, soy Arak Phortus capitán de la 3ª compañía de la Legión Alfa, te ofrezco poder y 100 años de tiempo para que culmines tu venganza, y a cambio me servirás como mi mano derecha durante toda la eternidad". Muchos milenios habían pasado desde entonces, y ahora la hidra se disponía a devorar a otro de los hijos del Emperador.



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