Por el Rabino Moshéh Joseph Koniuchowsky
¡PARTE OCTAVA DE LA SERIE SOBRE LA CONTINUA RESTAURACION
DE NUESTRO PUEBLO ISRAEL!
En los últimos días de esta era, al acercarnos al atid lavoh o la era venidera (es
decir, el milenio) debemos asegurarnos que las órdenes de marcha son Escriturales y de que todos seamos de un mismo sentir en
cuanto a la metodología que Yahweh Todopoderoso ha
ordenado que se use para la restauración de nuestra nación. He aquí algunas
directrices bíblicas de Ezequiel 37 que todos deberíamos de usar a fin que las
actividades que hacemos para El, en estos últimos días de esta era sigan el
buen camino.
1) Debemos ofrecer siempre soluciones a ambas casas
de Israel, conforme a lo que dice en Ezequiel 37:17. Todo lo que hacemos
debemos realizarlo con pesas y medidas que sean iguales. Se le dijo al profeta
que él sería un ejemplo o un caso de estudio para el creyente, lleno del
Espíritu, en los últimos tiempos. Como israelitas mesiánicos que somos, debemos
estar dispuestos a quitar las anteojeras de nuestros hermanos, pertenecientes a
ambas casas, ofreciendo salvación a Judá y la
identidad de la Toráh a Israel. Podemos mostrar al mundo lo equilibrada y
efectiva que puede ser la visión de las dos varas. Dejemos de usar la
terminología del pasado, como pueda ser ministerio judío y gentil, que sólo
ocasiona división en los diferentes campos, dejemos de apoyar a los ministerios
que intentan reconciliar a la llamada "iglesia" y a los judíos. ¡Esa
clase de reconciliación es imposible, puesto que según las Escrituras existe
una sola asamblea y no dos! Permitamos más bien que nuestros corazones,
nuestras vidas y nuestras buenas obras latan a una con Ezequiel, al que se le
dijo que fuese una epístola viva para el pueblo de Israel, cuando se trataba de
un peso y una comisión divina en relación con las dos casas.
2) Según Ezequiel 37:21, Yahweh
traerá de regreso a nuestro pueblo, de todas las naciones y, por lo tanto,
debemos de ir a todas las naciones, llevando el mensaje del Evangelio. Una vez
que una persona responde al Evangelio, es una manifestación evidente de
herencia israelita por medio de cualquiera de las dos casas o cuando los que no
son israelitas son injertados, viniendo a formar parte de Israel y del olivo de
Israel. Este es, por lo tanto, un punto clave. Si hemos de enviar israelitas de
todas las naciones de vuelta a la tierra de nuestros padres, vamos a tener un
impacto sobre un discipulado a estos nuevos creyentes, inculcándoles el amor a Sión, así como un anhelo y una comprensión de su divino
llamamiento a regresar a su tierra. El Todopoderoso Yahweh
le está llamando a usted hoy, de modo que si oye usted Su voz asegúrese de
discipular a estos nuevos convertidos como israelitas en Sión
por medio de Sión y por amor a Sión.
¡El no considerará inocentes a aquellos que envían a las ovejas perdidas de
Israel a las iglesias, estilo romanas, para ser sincretizados
y enseñados por paganos (es decir la fusión de la verdad con el error)!
3) Según el versículo 2 de Ezequiel 37 nuestro
mensaje DEBE ser uno de sanidad y de reconciliación nacional. Nuestro mensaje
no debe sencillamente guiar a la persona a Yahweh por
la sangre preciosa de Yahshúa, sino que debe contener, además, sanidad para un
pueblo dividido, para que ambos clamen al mismo Padre de Israel, a fin de que
los transforme y los convierta de nuevo en una sola nación. Debemos de
compartir con los creyentes de todos los lugares que si bien somos un
sacerdocio santo y un pueblo especial como parte de la revelación divina,
también somos UNA NACION APARTADA, según Shimón Keifah (Primera de Pedro 2:9).
4) Nuestro llamamiento, en estos últimos días, debe
incluir un llamamiento a ambas casas a que abandonen de inmediato todas las
formas conocidas de idolatría y de prácticas paganas, que se han introducido en
la fe mesiánica, según Ezequiel 37:23. Esto va desde lo evidente a lo sublime.
El llamamiento de bien conocidos títulos paganos (HaShem,
Dios, SEÑOR) para que usemos los verdaderos nombres de nuestro Padre celestial
y Su Hijo celestial, es uno de esos aspectos evidentes. ¡El dar a los meses del
calendario judío los nombres de las deidades falsas babilonias es una
abominación menos evidente, pero igualmente repugnante a Yahweh
Todopoderoso! El dejar totalmente de lado el peso de los pecados paganos en
ambas casas (Heb. 12:1) como puedan ser las falsas
celebraciones, creadas por Jeroboam, y perpetuadas
por las fiestas, a modo de reemplazo, por parte del papismo, así como las
convocaciones al "Shabbat" del primer día de la semana, deben todas
ellas tocar a su fin en nuestra visión divina. Estamos siendo llamados con el
propósito de ir varios pasos mas allá de lo que están dispuestos a dar nuestros
hermanos mesiánicos judíos, renunciando a todas las prácticas religiosas que no
son bíblicas, por muy familiares y cómodas que puedan ser, a fin de que podamos
heredar la aprobación de nuestro Padre Yahweh.
Este aspecto, si bien es el más difícil y
posiblemente el que más controversias suscita, es el más necesario. El Padre ha
ordenado que cuando llegue la plenitud del tiempo para que las dos casas de
Israel se reúnan por fin en amor y aceptación, toda la idolatría, la
asquerosidad, las profanaciones y todos los repugnantes comportamientos
espirituales y carnales tendrán que ser abandonados al pie del Calvario para su
inmediata limpieza.
Si el mensaje de buscar y destruir todos los ídolos
paganos de ambas casas hace que pierda usted amistades y familia, ¿qué importa?
Es precisamente al llegar a este punto (Ezequiel 37:23) en el que la mayoría de
nosotros, si no nos andamos con cuidado, podemos acabar haciendo concesiones y,
de ese modo, resultar inefectivos en llevar y transmitir la antorcha
purificadora de Yahweh, como parte de la definitiva
visión de los últimos días para una nación totalmente arrepentida y limpia.
Cuando las dos casas busquen y pidan teshuvah por sus pasados comportamientos,
que fueron adoptados por las naciones durante nuestro galut
(Diáspora), El concederá la liberación. Recuerde que no podemos concentrarnos
en el paganismo de Efraín, sin hacerle lo mismo a Judá.
¡Por lo tanto, es necesario que usemos pesas y medidas iguales (Proverbios
20:10) en nuestro llamamiento o de lo contrario tendremos que rendir cuentas al
Padre de las Luces, por practicar la misma clase de abominación que El quiere
que abandonemos! El restaurará a nuestra nación por medio de vasijas
entregadas, dispuestas a llevar Su fuego purificador (Malaquías 3:2-4).
5) Nuestro llamamiento con el clarín lo hemos de usar
para proclamar a Yahshúa como Rey de los judíos y Mesías sobre todo Israel. Por
lo tanto, en nuestro llamamiento como instrumentos que participan en el
alumbramiento de nuestra nación de Israel restaurada, es preciso que
mantengamos todas las cosas enfocadas, elevando a Yahshúa o al "Gran
David" como Mesías y Maestro sobre toda Israel. Según el versículo 25 de
Ezequiel 37, ambas casas tendrán el mismo Rey. Esta afirmación se encuentra
también en Oseas 1:11, donde los hijos de ambas casas nombran proféticamente al
mismo Rey como Rey sobre las dos casas. No debemos de olvidar lo emocionante y
lo revolucionario que realmente es este concepto. No ha habido un rey que
gobernase sobre todas las 12 tribus desde los tiempos de Salomón, hace 2.900
años. Existe mucha evidencia de que incluso durante los días de Salomón y de David,
hubo periodos de falta de armonía, de discordia e incluso momentos en que,
durante el reinado de David, Efraín se retiraba a sus tiendas pensando que no
había esperanza de igualdad y de un tratamiento justo bajo el hijo de Isaí.
De manera que nuestro llamamiento es completamente
diferente y, por lo tanto, totalmente radical. Estamos desafiando al Israel no
judío, a que se una alrededor del Hijo de David, Yahshúa el Mesías, y que le
declare Pastor y Maestro sobre nuestra vidas. No cabe
duda de que nos hemos buscado una labor difícil. En términos generales Judá sigue aún negándose a coronar a Yahshúa como el Buen
Pastor de Israel, que murió y dio Su vida por las ovejas, mientras que la Casa
de Israel le adora mirando a través de un cristal oscuro. Le consideran un
extraño, que vino a salvar a los creyentes de Judá,
en lugar de reunirlos con él. El Padre celestial está dependiendo de nosotros
para resolver un problema de 2.900 años de duración, concediéndonos el poder
para obedecer Sus órdenes de marcha en Ezequiel 37:24. Enseñemos, instruyamos e
incluso mandemos a ambas casas a nombrar al Yahshúa bíblico y Su reino en Sión, rechazando al mismo tiempo a J-e-s-ú-s y su reino por
vía de la descendencia, con levadura, del Consejo de Nicea.
6) La Toráh es el manual de instrucciones para el
pueblo redimido de Israel y, como tal, en el versículo 24 de Ezequiel 37, Yahweh nos enseña que el Israel restaurado y arrepentido se
caracterizará por una unidad y obediencia basadas en la Toráh, que será el
instrumento clave usado por Yahweh para conservar esa
unidad para siempre, cuando toda Israel haga teshuvah y se vuelva firme en su
recién descubierta determinación de caminar conforme a los justos decretos de
la Toráh, mientras presta especial atención a guardar Sus mandamientos.
Finalmente, nuestra actitud de arrepentimiento, en cuanto a la transgresión de la Toráh y anarquía, decidirá la rapidez
con que se pueda desarrollar la restauración de las dos casas en estos últimos
días. El Padre ha determinado hacer que Efraín piense en la Toráh como vida y
no como algo extraño. Efraín está destinado a considerar la Toráh como sus
documentos de ciudadanía en el reino y no como una bola y una cadena y además
el Padre ha decidido que Judá habrá de abandonar
todas las tradiciones que no son Escriturales, en
relación con la Toráh oral, que empaña y diluye la verdadera y eterna Toráh
escrita. De ahí que la rapidez de esta restauración dependa absolutamente de
que ambas casas sientan un nuevo amor por la Toráh a fin de actuar conforme a
ella en Espíritu y en Verdad. Sin la Toráh, que nos sirva de manual de
instrucciones definitivo, acerca de exactamente cómo debemos de andar y
permanecer en el Ruaj, nuestro movimiento está destinado al fracaso. Entonces
correríamos el peligro de ser dejados de lado por sus precursores escogidos,
esperando a la próxima generación mientras nos morimos en medio de un desierto
espiritual. No debe ser de ese modo, puesto que el propio Yahweh
ha decretado Su deseo de que todos los israelitas del Nuevo Pacto de los
últimos días, beban de nuevo del maravilloso y protector cuidado de la Toráh.
Es en este aspecto del amor hacia la Toráh, que la batalla, que le ha sido
colectivamente confiada a esta generación, se ganará o se perderá. Una de las
casas ha estado estudiando la Toráh oral, ideada por el hombre, durante 2000
años, mientras que la otra ha estado diluyéndola y corrompiéndola. ¡Qué esos
días acaben pronto, ojalá que durante nuestra vida misma!
7) Al ponernos de parte de la Toráh y del Ruaj,
debemos de llamar a todo Israel al pacto de paz eterno, concedido a todo Israel
por medio de nuestro Mesías. El debe de hallarse en el centro mismo de todo
cuanto decimos y hacemos. Fue él quien sangró y sufrió por nuestros pecados y
no la Toráh. Según el versículo 26 de Ezequiel 37, no debemos de ser
negligentes en rendirle tributo y jurar fidelidad a Aquel que nos compró por
precio y que LUEGO nos hizo sentir amor por la Toráh. Si tenemos a Yahshúa como
el punto central de todo lo que hacemos y decimos, entonces estaremos usando la
Toráh como es debido y no de manera ilegal (Primera Timoteo 1:8). Éramos Judíos y Efraimitas, desde el
punto de vista biológico, mucho antes de que Yahshúa entrase en nuestros
corazones, ¡pero no fuimos aceptables al Creador hasta que no vino Yahshúa! Un
pueblo unido, que vive en armonía y unión, no debe olvidar nunca a Aquel que
realmente compró sus templos y deben jurarle fidelidad a El y sólo a El y a Su
glorioso y eterno pacto de paz. ¡Selah!
Traducción Kadosh Israelita Mesiánica© de las Escrituras al
Español por Diego Ascunce en CD ROM o impresa
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