Los "Protocolos de los Ancianos de Sion"
Los "Protocolos de los Ancianos
de Sion," el más notorio trabajo del moderno
antisemitismo, se basa en las nociones populares antisemitas que tienen su raíz
en la Europa Medieval desde el tiempo de las Cruzadas. Las difamaciones de que
los Judíos usaron sangre de niños cristianos para la
Festividad de Pascua, envenenaron los pozos y propagaron la plaga fueron
pretextos para la destrucción en masa de Comunidades Judías por toda Europa.
Cuentos fueron circulados entre las masas de conferencias secretas rabínicas
cuyo propósito era subyugar y exterminar a los cristianos, y temas como éste
son encontrados en temprana literatura antisemita.
La inspiración conceptual para los
Protocolos puede ser trazada hacia atrás hasta la Revolución Francesa al final
del siglo 18. En ese tiempo un Jesuita Francés llamado Abbe Barruel
que representaba elementos reaccionarios que se opusieron a la Revolución,
publicaron en 1917 un tratado culpando a la Revolución de una conspiración secreta
que operaba por medio de la Orden de los Francmasones. La idea de Barrel no tenía sentido, puesto que la nobleza Francesa en
esa época era grandemente Masona, pero él fue influenciado por un matemático
Escocés llamado Robinson quien estaba opuesto a los
Masones. En ese tratado Borrel no culpó a los Judíos,
quienes fueron emancipados a causa de la Revolución Francesa. Sin embargo, en
1806, Barrel circuló una carta falsificada,
probablemente enviada a él por miembros de la policía de estado que se oponía a
la política liberal de Napoleón Bonaparte hacia los Judíos, llamando la
atención a la alegada participación de los Judíos en
la conspiración que él anteriormente había atribuido a los Masones. Este mito
de una conspiración internacional Judía re-apareció después en la Europa del
siglo 19 en lugares tales como Alemania y Polonia.
El predecesor directo de los Protocolos puede ser encontrado en el
panfleto "Diálogo en el Infierno entre Machiavelli
y Montesquieu publicado por el escritor satírico no
Judío Maurice Joly en 1864.
En sus "Diálogos," cuales no hacen mención de los Judíos,
Joly atacó las ambiciones políticas del emperador
Napoleón III usando una imaginería de una conspiración diabólica en el
infierno. Los "Diálogos" fueron cogidos por las autoridades Francesa
tan pronto se publicaron y Joly fue juzgado y enviado
a prisión por este panfleto.
Los "Diálogos" de Joly, mientras que
fueron intencionados como una sátira política, pronto cayeron en las manos de
un anti-Semita Alemán llamado Hermann Goedsche que escribía bajo en nombre de Sir John Retcliffe. Goedsche era un empleado dependiente postal y espía para la
policía secreta Prusiana. El había sido forzado a dejar su trabajo postal
debida a su parte en falsificar evidencia en el proceso legal contra el líder
Democrático Benedict Waldeck
en 1849. Goedsche adaptó los "Diálogos" a
un cuento mítico de una conspiración Judía comno
parte de una serie de novelas tituladas "Biarritz,"
cuales aparecieron en 1868. En un capítulo llamado "El Cementerio Judío en
Praga y el Concejo de Representantes de las Doce Tribus de Israel," él
idea la fantasía de una conferencia centenaria rabínica que se reúne a la
medianoche y cuyo propósito es revisar los pasados cien años y hacer planes
para el próximo siglo.
Los "Diálogos" plagiados de Joly por
Goedsche pronto encontraron su camino hacia Rusia.
Fue traducido al Ruso en 1872 y una consolidación del "consejo de
representantes" bajo el nombre de "Oratoria del Rabí" apareció
en Rusia en 1891. Estos trabajos sin duda le ofrecieron a la policía secreta Rusa (Okhrana) con los medios por
los cuales reforzar su posición del débil Zar Nicolás II y desacreditar las
reformas de los liberales que simpatizaban con los Judíos. Durante el caso Deyfus de 1893-1895 agentes de la Okhrana
en París redactaron los trabajos anteriores de Joly y
Goedsche en una nueva edición que ellos llamaron
"Los Protocolos de los Ancianos de Sion."
El manuscrito de los Protocolos fue traído a Rusia en 1895 e impresos
privadamente en 1897.
Los Protocolos no fueron hechos públicos hasta 1905, cuando la derretía
de Rusia en la guerra Ruso-Japonesa fue seguida por la Revolución en el mismo
año, llevando a la promulgación de la constitución y la institución del Duma (Gosudarstvennaya Duma (“Asamblea del Estado”). A raíz de
estos eventos, ,la reaccionaria "Unión de la
Nación Rusa" o la Organización de los Cientos Negros (Chernosotentsy
Rusa, grupos reaccionarios, contra-revolucionarios y anti-Semitas formados en
Rusia durante y después de la Revolución Rusa en 1905), buscó incitar el
sentimiento popular contra los Judíos, a quienes ellos culparon por la
Revolución y la Constitución. Para este fin ellos usaron los Protocolos, cual
fue primero publicado en una edición pública por el cura místico Sergius Nilus en 1905. Los
Protocolos eran parte de una campaña de propaganda que acompañó a los pogromos
de 1905 inspirados por la Okhrana. Un texto variante
de los Protocolos fue publicado por George Butmi en 1906 y de nuevo en 1907. La edición del 1906 fue
encontrada entre la colección del Zar, aún cuando él había reconocido el
trabajo como una falsificación. En ediciones posteriores, Nilus
reclamó que los Protocolos habían sido leídos secretamente en el Primer
Congreso Sionista en Basilea, Suiza en 1897, mientras Butmi,
en su edición, escribió que él no tenía conexión con el nuevo movimiento
Sionista, sino más bien. Eran parte de la conspiración Masónica.
En la guerra civil que siguió a la Revolución Bolchevique de 1917, los
reaccionarios Ejércitos Blancos hicieron uso extenso de los Protocolos para
incitar asesinatos generalizados de los Judíos. Al mismo tiempo emigrantes Rusos trajeron los Protocolos a
Europa Occidental, donde la edición de Nilus sirvió
como la base para muchas traducciones, comenzando en 1920. Justo cuando apareció
en Londres en 1920, Lucien Wolf expuso los Protocolos
como un plagio del anterior trabajo de Joly y Goedsche, en un panfleto de la Junta Judía de Diputados. Al años siguiente, en 1921, la historia de las
falsificaciones fue publicada en una serie de artículos en el London Times por Philip
Grave, el corresponsal del periódico en Constantinopla. Un libro completo
documentando la falsificación también fue publicado el mismo año en América por
Herman Bernstein ("La verdad acerca de Los Protocolos de Sion",
Reimpreso con una introducción de Norman Cohn. NY Ktav Publishing House, 1971). No obstante, los Protocolos continuaron
circulando ampliamente. Ellos aun fueron patrocinados por Henry Ford en los Estados Unidos hasta 1927, y formaron una
importante parte de la justificación Nazi de genocidio de los Judíos en la Segunda Guerra Mundial.
Tomado de Jewish Virtual Library
Y Traducido por:
Diego Ascunce
Hora Mesiánica
www.geocities.com/horamesianinca