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LOS CAMINOS DE IGNACIO Indice

EL CAMINO MISERICORDIOSO Indice

8.- LA RESISTENCIA EN EL DOLOR

Los que somos hijos del siglo de las anestesias, las aspirinas y los tranquilizantes, no imaginamos fácilmente lo que era la vida y el sufrimiento de los enfermos en una humanidad que estuvo desmunida ante el dolor hasta hace menos de un siglo.

San Ignacio, a quien le tocó vivir en la era pre-analgésica, nos dejó un ejemplo de fortaleza espiritual frente al dolor físico que asombraba aún a sus contemporáneos avezados a sufrir sin calmante alguno. Ignacio, como hemos visto, dejó espantado a su hermano mayor sufriendo sin anestesias una carnicería tras otra en su pierna. Pero no quedó ahí su impavidez, como dice Ribadeneyra:

"Muchas son las cosas de que podemos sacar la constancia, fortaleza y grandeza de ánimo que tuvo nuestro B. Padre. Siendo como era muy enfermo y de graves dolores atormentado, nunca se le oyó un gemido, ni se vio en él señal de ánimo descaecido, mas con alegre rostro y con palabras blandas decía que se le aplicasen los remedios necesarios. Tres días sufrió una vez un gravísimo dolor de muelas sin dar muestra de dolor. Otra vez, estando malo de la garganta, cosiendo un hermano una venda que le ponía para envolver el cuello, sin mirar lo que hacía, le pasó la oreja con la aguja de parte a parte; al cual dijo el padre, con gran paz y sosiego, solas estas palabras: - Mirad, hermano, lo que hacéis -. Pero ¿qué maravilla es que llevase con tanta paciencia la picadura de una aguja, siendo ya capitán de la milicia de Christo, el que, siendo soldado de la vanidad del mundo, con tanta fortaleza sufrió que le cortasen los huesos de la pierna?

[RIBADENEYRA, Pedro De, S.J., Vita Ignatii Loyolae-Vida del B.P. Ignacio de Loyola, Monumenta Historica Societatis Iesu Vol 93, Monumenta Ignatiana Series Quarta, Fontes Narrativi de Sancto Ignatio de Loyola, Vol. IV, Romae 1965; p. 833. (Abreviado: MHSI, MI Ser. IV, FN IV). En adelante citaré: Ribadeneyra, Vida p. 833, o simplemente FN IV p. 833. (V, 17 = Libro quinto, capítulo 17].

Del fuerte dolor de muelas aludido aquí por Ribadeneyra, cuenta más detalles Nadal. Después de haber sufrido tres días con increíble serenidad de ánimo, al tercer día le pidió al P. Nadal que llamase al práctico para que se la extrajese. Vino éste y como el molar tuviese raíces firmes no le fue fácil extraerlo, a pesar de lo cual - y recordemos que no había anestesias - no dio ningún signo de dolor. Y después de extraída la muela, como viese que Nadal quería disimuladamente guardarlo, le mandó que lo tirara, cosa que hizo tan bien, que no hubo forma de encontrarlo después. H. Nadal, Acta Quaedam S. Ignatii FN II, p. 121-122.

 A pesar de los avances de la ciencia en materia de analgésicos, el dolor físico sigue siendo un sufrimiento y una prueba espiritual para muchos pacientes, y para quienes impotentes los ven sufrir, con el consiguiente sufrimiento propio. La intercesión de San Ignacio es la de alguien que conoció los más terribles dolores y supo que Dios se los enviaba para darle una misión de misericordia con los enfermos. Quizás este hecho pueda inspirar confianza a quien, teniendo que padecer dolores físicos, quiera invocar su intercesión. Y es de esperar que quien se supo llamado a ser compasivo y tantas muestras de compasión con los enfermos dio en vida, le haga sentir a este tal el poder de su intercesión y su ayuda desde el cielo.

 

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