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LOS CAMINOS DE IGNACIO Indice
EL CAMINO MISERICORDIOSO Indice
En la enfermedad tendemos a volvernos sobre nosotros mismos y a encerrarnos en la preocupación por nuestros males. El enfermo habla de sus síntomas; y los demás, cuando lo visitan y se interesan por su estado, inevitablemente, lo empujan más en esa dirección que si bien es comprensible, no es la que más ayuda espiritualmente al enfermo.
Dios ayudó a Ignacio a no encerrarse en sí mismo, dándole la sabiduría de reconocer que el sentido de su enfermedad era el bien de los demás. Ignacio se reconoce enfermo para los demás:
"Decía que por maravillosa y divinal providencia tenía él tan corta y tan quebradiza salud y estaba sujeto a enfermedades, para que por sus trabajos y dolores supiese estimar los trabajos y dolores de los otros y compadecerse de los flacos"
(Vida FN IV, p. 831 (V,8))Y en otro lugar dice el mismo Ribadeneyra lo siguiente:
"Algunas veces me dijo que había sido una admirable providencia de Dios el que él hubiese padecido tantas enfermedades para que así aprendiese a sufrir y compadecerse de las penas ajenas. Porque, decía, como yo siempre pensé reunir compañeros para seguir una vida rigidísima y asperísima, si hubiese sido muy robusto de salud y no hubiese aliviado algo aquella rigidez de espíritu y aquella vida tan austera, nadie me hubiese podido seguir; mas ahora, con el cuerpo enfermo y debilitado, Dios me enseña a enfermar con los enfermos y a conceder algo a la flaqueza humana" (Citado por Laburu: MI ser 4a, I. p. 368 (cita que no he podido localizar).
Y ciertamente fue así en la vida de Ignacio, porque sus dolores, lejos de encerrarlo en sí mismo, lo abrieron a la caridad con los demás, a la compasión y a las obras de misericordia con los enfermos.