FUNDADORA, CENTENARÍA, BENEMÉRITA, NOBILÍSIMA, AUGUSTA, RESPETABLE   LOGIA MASÓNICA HONOR Y PROGRESO NRO. 5 FUNDADA EL 23 DE AGOSTO DEL 1868.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA AMISTAD Y MASONERÍA      

                                            David Gálvez Monge

 

En una reunión de HH:.MM:. una niñita pregunta a su padre el por qué los allí presentes se tratan como hermanos y si acaso lo son todos ¿cómo es que no le había dicho que tenía tantos hermanos?  El padre para salir del apuro le dice a la niña pregúntale a tu "tío" refiriéndose al que esto escribe que viéndose a su vez en apuros dio una respuesta ininteligible de la que hasta ahora reniega.  Pero ¿qué habría podido decir a una niña de manera que ella entienda?  Le habría dicho por ejemplo que somos parte de una raza especial de amigos, que tenemos una clase especial de trato afable, considerado, respetuoso, espontáneo y que todo ello se manifiesta sin esfuerzo y que además de ello estamos prontos a poner el brazo fuerte y la mano firme cuando de apoyar a otro hermano se trata.  ¿Habrá más que todo ello?

 

Se define la amistad como el "afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente recíproco que nace y se fortalece con el trato.  Merced, favor, deseo o gana de alguna cosa, afinidad, conexión, correspondencia"1

 

Desde el punto de vista existencial el yo, el individuo como tal en su aislamiento original es imperfecto, informe y para alcanzar su perfección necesita el otro, al cohombre, como necesita el autor, por ejemplo, al lector y viceversa, es decir el lector al autor, de lo contrario su obra y él mismo quedarían mudos.  Para hacerse persona el yo tiene que evadirse de la radical soledad, de la prisión del yo, lo cual se realiza por medio del amor, el vencedor de la suprema soledad.  Una persona aislada deja de serlo cuando encuentra el amor.  Quien a otro ama es que quiere eternizarse en él.2

 

La Biblia a su vez en su vocabulario proyecta la amistad a la esfera de lo inefable, según ella la "amistad” quiere decir encadenado en la misma cadena, vendido al mismo comprador, siervo del mismo señor, esclavo de idéntico dueño, discípulo del mismo maestro, sentidor del mismo sentimiento, célula del mismo organismo, hijo del mismo padre, hermano del mismo hermano, compañero de ruta, compañero de origen, el plano de la igualdad perfecta donde no se conocen grados ni jerarquías, aunque en lo nominal los haya, donde las diferencias son administrativas y funcionales y donde el elemento más humilde del grupo es elemento indispensable sin cuya función se trastornaría la armoniosidad del todo, porque la sociedad cristiana es una democracia en el sentido de la igualdad esencial de los socios que son en última instancia hermanos y más que hermanos compañeros, vale decir cointeresados en la misma empresa, donde las diferencias se pierden en el océano de la buena voluntad y de la confianza, un terreno semejante al que pisaban los señores de Castilla cuando se reunían para escoger rey de entre ellos mismos, para decirle al escogido: Cada3 uno de nosotros vale tanto como vos, y todos juntos valemos mas que vos.

 

En lenguaje masónico que no difiere en nada de lo arriba expuesto encontramos el trinomio Libertad‑Igualdad‑Fraternidad, que desde el punto de vista iniciático tiene un significado distinto de las interpretaciones político profanas, de donde la igualdad descansa sobre la identidad fundamental de todos los seres, por encima y detrás de todas las diferencias externas y que se realiza por medio de la escuadra y del nivel que por un lado nos proporciona una recta norma de conducta y de otro lado nos hace ocupar el lugar que nos pertenece en el edificio de la sociedad, siendo la igualdad la capacidad de sentirnos iguales en todas las circunstancias y condiciones externas y que es un sentimiento que debemos cultivar hacia los demás, independientemente de sus palabras o acciones para con nosotros.  A la par de ella encontramos el concepto de la tolerancia que no sólo es una condición de la actividad masónica de acuerdo a la cual las diferencias entre las ideas no impiden la realización de la solidaridad y el espíritu de la fraternidad y a la vez como un esfuerzo individual cuidando de no censurar a los demás porque él no les entiende o porque ellos no le entiendan, respetando las opiniones sinceras aunque no se convenga sobre lo mismo, respetando la libertad de pensamiento que se mide por la libertad que cada individuo sabe conceder a los demás, tratando de comprenderse e identificarse mutuamente, permitiendo que cada cual busque, se abra y encuentre su propio camino individual hacia la luz, sin pretender encontrar una absoluta uniformidad de opiniones.4

 

 

 

[1] Diccionario de la Lengua Española. Vigésima Edición. Tomo 1

2 Schürr, Friedrich. El amor problema existencial en la obra de Unamuno. Cuadernos del Idioma. Año1 N° 1

3 Rembas, Alberto. Mensaje Movimiento y Masa. Pág. 41. Librería La Aurora. Buenos Aires 1939

4 Lavagnini, Aldo. Manual del Aprendiz

 

 

 

 

 

 

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