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INDICADORES DE GESTIÓN PARA LAS UNIVERSIDADES VENEZOLANAS:
UN PROYECTO DE ALCANCE NACIONAL *
 

Hernando Salcedo Galvis
Profesor Titular Jubilado, UCV
[email protected]
 

RESUMEN

El propósito de este artículo es presentar una síntesis de la primera fase del Proyecto Interinstitucional Indicadores de Gestión para las Universidades Venezolanas, desarollada en el lapso de septiembre de 1998 a mayo de 2000, en el cual participan la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad de los Andes. El objetivo básico de la investigación fue ofrecer un conjunto de indicadores de gestión que puedan suministrar información relevante en relación con procesos evaluativos a diferentes niveles organizacionales y faciliten el proceso de toma de decisiones que contribuya a una mayor eficiencia de la institución. En el marco teórico del estudio se consideran algunas premisas relacionadas con el uso de indicadores de gestión, así como definiciones básicas relacionadas con la gestión universitaria, el concepto de indicadores y su utilidad, y la definición de las funciones de docencia, investigación, extensión y gestión; luego, se describe el desarrollo de una metodología para la selección, generación, validación e implantación de un sistema de indicadores de gestión, y, finalmente, se presenta como anexo, la lista de indicadores elaborados por las tres universidades participantes en el estudio.

Palabras claves: Indicadores de gestión, indicadores de desempeño, evaluación institucional, auto-regulación, presentación de cuentas, calidad.
 
 

ABSTRACT

The purpose of this article is to present a synthesis (?) of the first step of the Project Management Indicators for Venezuelan Universities, carried out during the  period of September, 1998 through May, 2000, in which the Universidad Central de Venezuela, the Universidad Simón Bolívar and the Universidad de los Andes were involved. The basic objective of the research was to offer a set of management indicators which may provide relevant information concerning evaluation processes at different organizational levels and enable the decision making process that contribute to a higher efficiency of the institution. In the theoretical framework of the study some premises concerning the use of management indicators are considered, as well as basic definitions related to university management, the concept of indicators and their utility, and the definition of the teaching, research, public service and management functions; then, the development of a methodology for the selection, generation  validation, and implementation of a system of management indicators is described, and finally, an appendix is presented which contains the list of indicators worked out by the three universities which participated in the study.

Key words: 
Management indicators, performance indicators, institutional evaluation, self-regulation, accountability, quality. 

 Introducción

 El objetivo central de esta investigación fue ofrecer un conjunto de indicadores de gestión que proporcionen información relevante en relación con procesos evaluativos a diferentes niveles organizacionales y faciliten  el proceso de toma de decisiones por parte de las autoridades universitarias, a fin de lograr una mayor eficiencia de la institución.

 El estudio tiene su justificación en la necesidad de buscar alternativas a los modelos, procedimientos y prácticas administrativas y gerenciales actuales, las cuales permitan, por una parte, superar la ineficiencias de índole diversa que caracterizan a las universidades venezolanas y, por otra, contribuir a entronizar en estas instituciones lo que durante la última década  se ha denominado una “cultura de la evaluación”.   Este intento, obviamente, enfrenta serias dificultades, asociadas a la resistencia al cambio manifestada de maneras múltiples, entre las cuales destaca el diferimiento constante de la toma de decisiones y la falta de un compromiso efectivo de sus autoridades máximas, factores indispensables para hacer más racionales y eficientes los procesos de planificación, presentación de cuentas y evaluación de las funciones que realiza la institución. Tal resistencia al cambio con frecuencia encuentra su justificación aparente en la vinculación de cualquier intento renovador con procesos y conceptos tales como globalización, autonomía universitaria, control de las universidades por el Estado, y otros, que analizados y adjetivados desde ciertas perspectivas ideológicas o políticas, contribuyen de manera efectiva al estancamiento y la ineficiencia universitarias. 

 En consonancia con el propósito expresado en la generación, validación e implantación de un sistema de indicadores de gestión que permita evaluar aspectos  esenciales de ciertas variables de interés en relación con determinados programas, en el estudio se insiste en la necesidad inaplazable de disponer de información válida, confiable, oportuna y permanentemente actualizada, como condición esencial de dicho sistema. En efecto, como se evidenció en la primera etapa de esta investigación, así como en estudios previos (ver, por ejemplo, Salcedo, Ruzza y Zerpa, 1998), la carencia de información sistemática, actualizada y confiable, organizada según ciertos criterios, constituye uno de los mayores obstáculos de la investigación en Venezuela, particularmente en el campo de la educación superior.

Fundamentación Teórica del Estudio

 En la fundamentación teórica de este estudio se han considerado los aspectos siguientes: (a) premisas relacionadas con el uso de indicadores de gestión; (b) definiciones básicas relacionadas con aspectos centrales de la gestión universitaria; (c) el concepto de indicadores y su utilidad, y (d) la definición de las funciones de docencia, investigación, extensión y gestión. 

Algunas Premisas

El estudio se sustenta en tres premisas fundamentales: la primera se refiere a la necesidad de que los estudios e investigaciones que se realicen con el propósito de modernización o transformación de las universidades, tengan como punto central de referencia la nueva misión que debe caracterizar a estas organizaciones, concebida tal misión en sintonía con los cambios que tienen lugar en los ámbitos económico, social, científico, tecnológico, cultural y, especialmente, en concordancia con los cambios que se operan actualmente en el campo de las tecnologías de la información y la comunicación en escala mundial, que inciden en forma dramática en los procesos de generación y difusión de los conocimientos.

En esta perspectiva de cambio, en la Universidad Central de Venezuela, se inició en 1997 un Plan de Transformación y Desarrollo de la Institución (1997), y la Asociación para el Progreso de la Investigación Universitaria (APIU)  ha asumido el liderazgo de lo que se ha denominado Plan de Transformación Académico-administrativa de la UCV, el cual, según Lander (1999), se fundamenta en ciertas ideas consideradas básicas: En primer lugar, se destaca la especificidad de la universidad como institución, es decir, los procesos de creación y transmisión del saber y sus aplicaciones, así como la necesidad de actualizar los conocimientos y paradigmas que hasta ahora los han sustentado y ponerlos a tono con las exigencias de la sociedad actual, lo cual supone revisar en sus raíces las  concepciones teóricas y sistemas de valores que han servido de apoyo a tales conocimientos, así como la separación y fraccionamiento del saber, que impiden potenciar su aplicación. En segundo lugar, se enfatiza la pertinencia social de los conocimientos que se generan, su adecuación a la realidad nacional, sus necesidades específicas, vistas desde una perspectiva comprometida con la equidad social y el beneficio de las mayorías. En tercer lugar, se destaca la gestión universitaria, en términos de la necesidad de “una transformación en la estructura y funciones de la dirección y gestión” (p. 6), la cual implique una capacidad mayor de conducción que el sistema actual. Y, en cuarto lugar, se subraya la necesidad de un proceso de presentación de cuentas que satisfaga las expectativas de la sociedad venezolana respecto de la utilización, por parte de la universidad, de los recursos financieros suministrados por el gobierno.

Este proceso de cambios es visto por el plan de transformación propuesto en la UCV, como estrechamente vinculado a un “régimen de evaluación institucional” que sirva como instrumento para diagnosticar e identificar problemas que afectan a la institución y proponer las soluciones que conduzcan a su transformación. Sin embargo, durante el primer semestre del presente año 2000 el ambiente institucional ha estado conmocionado por el proceso de elecciones de autoridades rectorales, realizado entre el 31 de marzo y el 7 de abril. Este clima ha sido muy poco propicio para la toma de decisiones respecto de las acciones inmediatas y a mediano plazo que se requieren para la implantación y desarrollo del sistema de indicadores propuesto. Dichas acciones exigen la definición de las instancias u organismos que han de asumir la responsabilidad del funcionamiento del sistema, su actualización permanente y su consolidación. 

 En este sentido, el Sistema de Actualización Docente del Profesorado (SADPRO-UCV) aceptó con entusiasmo la invitación formulada por la Universidad Simón Bolívar a participar en el Proyecto Interinstitucional Indicadores de Gestión para las Universidades Venezolanas, en el mes de noviembre de 1997, en el cual participa además la Universidad de los Andes. Así, SADPRO se  constituyó en sede del proyecto institucional de la UCV,  y asumió decididamente su realización, con el apoyo de los Vice-Rectorados Académico y Administrativo y, posteriormente, de la Secretaría de la Universidad, a través de su Coordinador.  Sin embargo, una vez concluida esta primera fase, las nuevas autoridades rectorales tendrán que hacer un diagnóstico de la situación actual de organismos tales como la Dirección de Planificación y la Dirección de Informática de esta institución, y decidir los roles que éstos han de cumplir respecto del sistema que se pretende implantar a corto plazo.

En cuanto a la Universidad Simón Bolívar, en esta institución se adelanta actualmente un proceso de re-ingeniería, iniciado en 1999, cuyo propósito central es la reorganización de la Universidad de acuerdo a un plan maestro para diez años, basado en los principios de la planificación estratégica, el cual responda a la nueva misión de la Universidad. El plan destaca la necesidad de actualizar los sistemas de información existente y modernizar los procesos gerenciales en general, incluyendo las diversas funciones que cumple la institución, para lo cual se requiere disponer de indicadores generados a partir de las necesidades presentes y la experiencia organizacional de la institución durante tres décadas.

En el caso de la Universidad de los Andes, ésta dispone de la Dirección General de Planificación y Desarrollo (PLANDES), a través de la cual se adelantan los procesos de diagnóstico de los sistemas de información, así como el diseño, formulación, validación e implantación del sistema de indicadores que contribuirá a mejorar la gestión universitaria. 

Como puede observarse, este estudio cuenta con un marco de referencia tanto en el plano teórico conceptual como en el de la práctica, representado este último por los proyectos de transformación, cambios y reformas intentados con anterioridad, así como por las experiencias que actualmente se realizan en cada una de las universidades participantes en esta primera fase de la investigación.

Volviendo a las premisas enunciadas al comienzo de este capítulo, ante el cuadro de expectativas esbozado en relación con la primera de ellas, es pertinente formular las preguntas siguientes:

¿Puede un sistema de indicadores contribuir al análisis y reformulación de la misión de la universidad y, por consiguiente, a su transformación? 

¿De qué manera puede tal sistema propiciar cambios que afecten positivamente la estructura, funcionamiento, eficiencia y calidad de la institución?

Estas preguntas, así como las preguntas subsiguientes, exigen definir qué se entiende por indicador y por sistema de indicadores, lo cual se intenta a continuación. 

En el contexto de este estudio, un indicador se define, en términos generales, como una manifestación observable de un rasgo o característica de una o más variables de interés, susceptible de evaluación, la cual proporciona información cuantitativa y/o cualitativa acerca de dicha característica. Un indicador, así concebido, permite estimar la magnitud o intensidad de una variación y en consecuencia actuar de manera presuntiva o correctiva.

A partir de esta definición, un sistema de indicadores puede ser definido como el conjunto coherente de indicadores combinados o no, de acuerdo a un sistema de variables y categorías que representan la gestión o funcionamiento de una unidad de análisis, respecto de una función determinada, por ejemplo, docencia, investigación, extensión o servicio institucional.

En cuanto a las preguntas formuladas anteriormente, la primera se refiere a la filosofía educativa que orienta a la institución, es decir, su razón de ser, la cual se expresa en sus fines y objetivos, los que se han de lograr a través de las funciones que le son inherentes. En términos de Goodstein, Nolan y Pfeiffer (1998), la declaración de la misión “...especifica el rol funcional que [la organización] va a desempeñar en su entorno.”         (p. 198) el cual, en el caso de la universidad, se expresa a través de sus funciones tradicionales, es decir, docencia, investigación, extensión y servicio. Al respecto, un sistema de indicadores como el propuesto en esta investigación puede contribuir a poner en evidencia, en forma sistemática y rigurosa, las debilidades que caracterizan a las universidades venezolanas en términos del cumplimiento de sus funciones y, por consiguiente, proponer alternativas para mejorar los sistemas y procedimientos de gestión y como consecuencia, la calidad de los procesos y productos que generan estas instituciones.

En relación con la segunda pregunta, existen diversas maneras mediante las cuales un sistema de indicadores puede propiciar cambios que afecten positivamente el funcionamiento y calidad institucionales. En efecto, el sistema de indicadores propuesto  asume un carácter sistémico y adopta ciertos principios de la planificación estratégica, en tanto que se orienta hacia un proceso de toma de decisiones coherente, proactivo y dinámico que abarca todas las funciones básicas que tradicionalmente han caracterizado a la universidad como sistema, pero al mismo tiempo toma en consideración objetivos cambiantes y a largo plazo, planes de acción y asignación de recursos (Goodstein et al., 1998). Así, los indicadores generados para cada una de las funciones consideradas adquieren su sentido en la medida en que sean concebidos y utilizados no como instrumentos estáticos e inflexibles con el único propósito de suministrar una visión transversal de la situación que intentan reflejar, sino como medios susceptibles de ser actualizados y modificados en forma permanente de acuerdo con los cambios que se considere pertinente incorporar a la misión y visión de la universidad, así como a los ajustes que sea necesario introducir en el proceso de gestión, en respuesta a las fortalezas y debilidades internas, así como a las oportunidades y amenazas externas.

La segunda premisa se refiere a la necesidad de contextualizar los cambios que han de realizarse en el seno de la universidad, pero sin perder de vista los nuevos procesos de globalización e integración que exigen de la institución atender a dimensiones o atributos ignorados o no considerados en el modelo tradicional de universidad. Respecto de esta premisa, cabe formular los interrogantes siguientes: 

¿Es posible llevar a efecto procesos orientados a hacer más eficiente la gestión institucional, al margen de los cambios que tienen lugar tanto en el plano nacional como global?

¿Tiene sentido aplicar experiencias y métodos de gestión y evaluación que han probado ser efectivos en otras instituciones o en otros contextos, o es necesario contrastar y complementar los procesos generados en el seno mismo de la universidad con experiencias externas?

La respuesta a la primera pregunta es obviamente negativa, por cuanto la universidad, como sistema abierto, no puede encerrarse dentro de sí misma y proceder en forma autárquica, ignorando lo que ocurre al su alrededor. Además, el denominado sistema de educación superior del país está sujeto ciertas normas y regulaciones las cuales, si bien hasta ahora han sido aplicadas en forma muy flexible y con escasa rigurosidad, la situación actual exige la implantación de criterios de eficiencia, presentación de cuentas y productividad los cuales requieren ciertos indicadores que permitan juzgar, dentro de ciertos límites y en atención a las particularidades de cada institución, la forma en que son utilizados los recursos asignados a las universidades, así como la calidad de estas instituciones.

En cuanto a la segunda pregunta, ésta sugiere un compromiso de la universidad estrechamente vinculado a su misión o razón de ser, como es la capacidad de generar nuevos conocimientos, en este caso destinados a servir a su propio desarrollo como institución. En efecto, la universidad venezolana está en capacidad de producir sus propios mecanismos de auto-regulación y evaluación en concordancia con sus antecedentes, características, necesidades y expectativas, así como de generar las metodologías adecuadas a la misión y funciones que cumple. El presente estudio es una prueba de ello, en tanto que entre sus resultados, además del sistema de indicadores que ha sido generado, se describe una metodología que puede ser objeto de revisión, validación y desarrollo, la cual, no obstante sus limitaciones, ha sido derivada a partir de la realidad de las tres instituciones participantes en la primera fase del estudio, y puede, con los ajustes pertinentes, ser tomada como punto de referencia por las restantes universidades que conforman el sistema universitario venezolano. Así, la respuesta más adecuada apunta en la dirección de complementar los intereses y capacidades de cada institución, con las experiencias de otras instituciones.

En el caso de la Universidad Central de Venezuela, el proyecto cuya primera fase se sintetiza en el presente Informe, se apoya en el interés de las autoridades que han ejercido sus funciones durante el período de 1996-2000, de llevar a efecto un plan de transformación y desarrollo de la institución (1997), así como de otros organismos e instancias universitarias interesadas en dicho proceso (APIU, 1997). De importancia especial ha sido el proyecto iniciado y avanzado por el Vice-Rectorado Administrativo a través de la Dirección de Presupuesto, el cual se concretó en la publicación del Manual de datos e indicadores de gestión, en cuya presentación el Vice-Rector Julio Corredor (1999) expresa lo siguiente:

El Manual de datos e indicadores que me honro en presentar, ofrece la posibilidad de enterarse, con una visión sistémica acerca de la complejidad de todas las acciones que realiza la Universidad Central de Venezuela, en beneficio de la nación venezolana. Es además, uno de los primeros pasos para ofrecer a la comunidad un sistema de información que coadyuve en el proceso de toma de decisiones, su evaluación y control e indique a la sociedad el conjunto de actividades que realiza la Universidad en su beneficio y siguiendo un modelo que no puede clasificarse como populista ni privatizador, [ya que] se trata de construir una nueva universidad.

La tercera premisa se sustenta en la idea según la cual el concepto de indicadores de gestión adquiere sentido en la medida en que abarca a la universidad en su totalidad, al tiempo que reflejan las particularidades de la institución, es decir, en la medida en que aun siendo reflejo de un cierto grado de eficiencia, pertinencia, eficacia o calidad de una o de varias de sus funciones, su interpretación se realiza en atención a esa integralidad, ya que dichas funciones corresponden a un sistema y, en consecuencia, se comportan en forma complementaria, por lo cual los atributos de calidad de una de ellas se reflejan en las otras funciones. Así, no es posible concebir una docencia de calidad si no es desde la perspectiva de la simbiosis docencia-investigación, y una extensión de calidad lo será en el grado en que constituye una síntesis de las funciones llevadas a la práctica. En este contexto, son pertinentes cuestiones como las siguientes: 

¿En qué grado puede ser útil un sistema de indicadores en los procesos de auto-regulación de la gestión universitaria? 

¿Qué previsiones deben tomarse respecto de las limitaciones de un sistema de indicadores utilizado como instrumento de auto-regulación o de evaluación? 

¿Cómo atenuar los riesgos de que los indicadores sean utilizados como medios para condicionar la asignación de recursos presupuestarios por parte de los organismos oficiales?

Respecto de la primera pregunta, relativa a la utilidad de un sistema de indicadores, es de suma importancia reconocer que el uso de indicadores, como otras alternativas, no constituye en sí mismo una suerte de panacea capaz de resolver en forma definitiva los problemas de una institución tan compleja como la universidad. Sin embargo, utilizados racionalmente como instrumentos que pueden proporcionar información útil, pertinente y confiable, representan un medio adecuado para estimar el funcionamiento y desempeño de la organización en su totalidad o de uno o varios componentes de ésta, con el propósito de evidenciar la necesidad de análisis más rigurosos que contribuyan al proceso de auto-regulación y evaluación institucional (Kells, 1992).

La segunda pregunta se relaciona estrechamente con la primera, y alude a las previsiones a tomar frente a las limitaciones de los indicadores como instrumentos potencialmente útiles en los procesos de auto-regulación, presentación de cuentas y evaluación. Al respecto, puede afirmarse que el uso de indicadores exige un alto grado de prudencia académica, en el sentido de evitar concebirlos como la solución o respuesta definitiva a problemas relacionados con la eficiencia o la productividad de la universidad. En efecto, frente a un conjunto de resultados numéricos derivados de un estudio de indicadores de gestión, el analista que interpreta tales resultados puede verse tentado a formular conclusiones o generalizaciones no sustentables en la información obtenida. Este tipo de conclusiones es aun más riesgosa cuando se pretende comparar el grado de eficiencia, productividad o calidad de varias instituciones, situación en la cual la validez de dichas comparaciones puede ser cuestionable debido a factores contextuales que pueden ser responsables de los logros o deficiencias detectados, si se entiende por validez el grado de pertinencia o congruencia entre las conclusiones o inferencias que se formulen y el marco de referencia teórico conceptual e institucional que sirve de sustentación al estudio. En este caso, las comparaciones que se realicen, antes que contribuir a un clima favorable al cambio y transformación de las instituciones involucradas, puede por el contrario generar  desconcierto, aprensiones o actitudes que es necesario evitar.

Finalmente, respecto de la tercera pregunta, ésta es un corolario obvio de las dos primeras, en tanto que se refiere a los riesgos reales de que un sistema de indicadores de gestión se conviertan en un pretexto o punto de sustentación para decisiones relacionadas con la asignación de recursos financieros. En el contexto venezolano, este riesgo parece ser inevitable, y en consecuencia tendrá que ser objeto de una discusión amplia y honesta por parte de las universidades, los organismos públicos que tiene la responsabilidad de la asignación y distribución de recursos, y los organismos gremiales correspondientes. En principio, se trataría de conciliar de la manera más realista, ética y sustentable, el proceso de presentación de cuentas inherente al proceso de regulación por parte del Estado, y la realidad actual de las universidades venezolanas. De no hacerlo, se correría el riesgo evidente de enfrentamientos y conflictos entre los sectores involucrados, situación que debe ser evitada o atenuada si se espera que el intento de transformación de las universidades se convierta en una expectativa viable y sobre todo provechosa para el sistema de educación superior del país.

Definiciones Conceptuales Básicas

El marco teórico teórico que sirve de sustentación al presente estudio tiene como referencia fundamental los conceptos de gestión universitaria, regulación, auto-regulación, evaluación, auto-evaluación, presentación de cuentas, toma de decisiones, evaluación institucional y validación, ubicados en el contexto de las universidades venezolanas. Estos conceptos están estrechamente vinculados a la utilización de indicadores de gestión, por cuanto constituyen marcos de referencia para un uso adecuado y válido de tales instrumentos. 

Aunque son numerosos y variados los puntos de vista y opiniones respecto del grado de eficiencia (o ineficiencia) de las universidades, e implícitamente, del mayor o menor grado de calidad que las caracteriza, en este proyecto se aborda el problema de la pertinencia y utilidad de un sistema de indicadores que contribuya a transformar los procesos de gestión que se realizan en estas instituciones y, en consecuencia, a elevar su nivel de calidad, es decir, su funcionamiento integral en atención a su misión y funciones de docencia, investigación, extensión y gestión. Desde una perspectiva amplia, el tema de la pertinencia forma parte de la agenda de transformación de las universidades latinoamericanas, objeto de estudio por destacados investigadores, entre éstos Brunner, (1997), Crespo (1997), García Guadilla (1997), González y Ayarza, Kent Serna y De Vries (1997), Marquis (1997), Spagnolo (1994). 

Regulación 

Este concepto implica, fundamentalmente, el examen o diagnóstico del desempeño o funcionamiento de una institución de educación superior y las acciones o mecanismos que se proponen para mantener o cambiar tal nivel de desempeño. En efecto, este concepto tiene un alcance mayor que los conceptos de control o control de calidad, y aunque incluye el proceso de evaluación y la presencia de estándares de desempeño relativo respecto de ciertas expectativas o normativas, éste opera en un contexto más amplio que el concepto convencional de  evaluación. Por consiguiente, regular el desempeño de una universidad o programa supone evaluar el desempeño a la luz de los propósitos o estándares de dicho programa, decidir acerca de los cambios requeridos y su ejecución. En síntesis, el proceso de regulación requiere poder, liderazgo, la búsqueda del mejoramiento del sistema y una disposición a la negociación. Kells (1992) define la regulación como “el proceso periódico, basado en información pertinente, mediante el cual un sistema, institución programa o procedimiento es afinado en el tiempo según expectativas (intenciones, estándares o normas) a través de decisiones y acciones consideradas necesarias por quienes regulan, como consecuencia  de una evaluación formativa o sumativa” (p. 17) 

Según esta perspectiva, el concepto de calidad es “inherente” al proceso de regulación en tanto que dicho proceso juzga la calidad relativa del programa o institución de que se trate, es decir, su grado de desempeño respecto de estándares normativos de comportamiento institucional. En este sentido, es de importancia crucial determinar claramente por parte de los organismos o agencias responsables del proceso de regulación, bajo qué acepción o acepciones se utilizará el concepto de calidad: si se trata de proporcionar al público interesado seguridad acerca de ciertos niveles de calidad alcanzados por la institución (garantía o seguridad de calidad institucional); si el propósito central es mejorar la calidad de la institución (evaluación de la calidad, control o gestión), o si el propósito es categorizar a las instituciones según rangos diferenciales, es decir, juzgarlas comparativamente. Las decisiones respecto de los propósitos y usos que se harán del concepto de calidad, determinarán enfoques, los métodos y procedimientos a utilizar en el proceso de regulación. En este contexto, el uso de indicadores puede ser relevante en cualquier de los enfoques más conocidos: logro de objetivos, ambiente institucional y procesos, y cumplimiento o satisfacción de estándares.

Auto-regulación 

El concepto de auto-regulación está estrechamente asociado al de auto-evaluación, en tanto que supone juzgar, según ciertos criterios y estándares, el propio desempeño o progreso de un programa o institución respecto de determinadas metas u objetivos, con el propósito de mejorar dicho desempeño. En un proceso de auto-regulación, la institución organiza y ejecuta diagnósticos, estudios o revisiones de sus programas por sí misma, e informa acerca de los resultados a una instancia o agencia externa. Este ciclo está integrado a sus procesos presupuestarios y de planeamiento, utiliza la colaboración de otras organizaciones, e incluye la revisión por pares y la auto-evaluación (Kells, 1992).

Evaluación Institucional

La evaluación institucional puede ser definida como el proceso sistemático de diagnóstico y solución de los problemas que presenta la institución tanto en sus diversos componentes como en su totalidad, cuyo propósito es dar respuestas a dichos problemas en concordancia con el contexto sociocultural y político nacional y contribuir a su mejoramiento continuo y transformación gradual (Salcedo G, 1998, p. 37). 

Como expresa el Advanced Education Council of British Columbia (1991), la evaluación institucional se caracteriza por ser un  proceso continuo, motivado internamente, de auto-examen crítico, cuyo propósito fundamental es el mejoramiento y renovación dentro de los recursos disponibles en la institución. 

Auto-evaluación 

La auto-evaluación es un proceso cuyo propósito central es revisar y actualizar los objetivos, programas, políticas, procedimientos, servicios y el ambiente organizacional y académico de la institución, así como su desempeño general, con miras a su mejoramiento, estimulando el compromiso de poner en práctica los procedimientos recomendados para introducir los cambios requeridos.

Como puede observarse, pareciera que los conceptos de evaluación institucional y auto-evaluación son sinónimos, sin embargo, no es así, por cuanto la evaluación institucional puede ser realizada por agentes u organismos tanto internos como externos (por ejemplo, la revisión por pares o “peer review”), en tanto que la auto-evaluación es eminentemente un proceso de auto-estudio, basado en la reflexión, análisis y diagnóstico efectuados por los propios actores dentro de la institución: profesores, estudiantes, personal administrativo y otros agentes relevantes.

Continuación                          

 

  
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