MARZO
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DÍA 1
LOS SANTOS DE HOY:
: Rosendo, Herculano, Albino, Suitberto, León, Donato, Nicéforo, Amancio,
Abundancio, Antonina, Hermetes, Adriano, Eudocia, Ciriaca, Exiquio, Casto,
Leoncia, Felix III, Siviardo, David de Gales
ROSENDO
Gallego para unos, asturiano para otros, todos sin embargo coinciden en
que era hijo de poderosos condes y que estudió en la escuela episcopal de
Mondoñedo, en Galicia (España). Su tiempo era el del siglo X, con una
España inmersa en la lucha contra los musulmanes. Muy joven entro en un
monasterio y era ya prior cuando, con tan sólo 28 años, lo hacen obispo,
primero de Dumio y después de Mondoñedo. Su sueño, sin embargo, era el de
un monasterio ideal, donde todos los hombres pudieran permanecer “día y
noche en las batallas del Señor”; como no encontraba ninguno a su gusto,
decidió construírselo él mismo. Y así fundó la abadía de San Salvador de
Celanova, no lejos de Orense (España). Tuvo incluso que hacerse cargo de
la diócesis de Santiago de Compostela, porque su obispo había sido
apresado. Pero lo que le gustaba a Rosendo era la tranquilidad de su
monasterio y volvía siempre allí. Terminó retirándose de sus cargos
episcopales y vivió como un monje más los últimos años de su vida, pero
como era muy válido, lo terminaron por hacer abad de su monasterio y monje
gobernador de su provincia. Como emblema de su vida había trazado una
cruz, con un compás y un espejo, uno en cada brazo, símbolos de la cruz
como guía y espejo de nuestras vidas. Murió santamente este primero de
marzo del año 977.
LOS SANTOS DE HOY:
Pedro de Zúñiga, Lucio, Ceada, Jovino, Basileo, Palo, Heraclio, Secundila,
Jenara, Absalón, Lorgio, Andrónico, Atanasia, Fridolino, Simplicio, beata
Ángela de la Cruz.
ÁNGELA DE LA CRUZ
Nuestra santa de hoy nació en Sevilla (España), a mediados del siglo
pasado en una familia pobre y honrada. Sus padres eran los cocineros del
convento que los Teatinos tenían en Sevilla. Su padre, sin embargo, se
murió muy pronto y su madre se quedó sola al cargo de sus 14 hijos. Como
en su casa se pasaba necesidad, Ángela no podía ni soñar con ir a estudiar
así que trabajó en un taller de zapatero. Su sueño era hacerse religiosa
pero tenía un problema: su débil constitución física, tan débil que las
Carmelitas Descalzas no la quisieron admitir por miedo a que no pudiera
observar la regla de la orden. Lo mismo le pasó con las Hermanas de la
Caridad. Pero ella no se vino abajo y tomó la resolución de ser monja en
el mundo. Entonces se le ocurrió fundar una congregación que se preocupara
de todos los marginados de la sociedad y así nació la Congregación de las
Hermanas de la Cruz. Angela tenía entonces tan sólo 29 años.
La nueva congregación llamaba la atención en todas partes por su
humildad, pobreza y austeridad. Nuestra santa, a pesar de su debilidad
vivió aún muchos años, muriendo a la respetable edad de 86 años, en 1932.
LOS SANTOS DE HOY:
Emeterio y Celedonio, Marino, Asterio, Cleónico, Eutropio, Basilisco,
Félix, Lucíolo, Fortunato, Marcia, Ticiano, Anselmo, Cunegunda.
Emeterio y Celedonio
Se celebra hoy la memoria de estos dos santos, mártires por Cristo a
finales del siglo III. Al parecer eran de Calahorra, en La Rioja (España),
aunque no es del todo seguro. Lo que sí es seguro es que fue allí donde
fueron martirizados. Estos dos mártires eran soldados de la Legión Séptima
Gémina y un día decidieron cambiar esta milicia por la de Cristo. Ocurrió
que el emperador Diocleciano decretó una persecución contra los cristianos
y como eran sus soldados los que tenía más a mano, empezó por ellos.
Emeterio y Celedonio no renegaron de su fe, sino que la confesaron
claramente delante de los jueces. Luego, lo de siempre: primero las
promesas de regalos, luego las amenazas y, por último, las cadenas y la
muerte que, como solía ser habitual en estos casos, fue por decapitación.
En ningún mometo estos valientes soldados de Cristo se echaron atrás ¡Ole,
los tíos valientes!.
LOS SANTOS DE HOY:
Casimiro, Lucio, Basilio, Eugenio, Agatodoro, Eterio, Capitón, Elpidio,
Efrén, Néstor, Arcadio, Cayo, Cirilo, Focio, Arquelao, Cuadrado, Acacio,
Quirino, Adrián obispo.
CASIMIRO
Patrono de Polonia y Lituania, nuestro santo de hoy nació en el seno de la
familia real polaca, siendo el tercero entre trece hermanos, cuando rodaba
el siglo XV. Desde muy joven, Casimiro se puso bajo la tutela de un santo
varón llamado Longinus, que le inculcó los deseos de vivir el Evangelio
radicalmente. Cuentan de Casimiro que gustaba de dormir en el suelo, hacer
frecuentes penitencias y pasar largas horas en oración. Sin embargo, la
principal preocupación de Casimiro eran los pobres. Para ellos, reunía
todo el dinero posible y les prestaba auxilio. Tan profundamente trataba
nuestro joven amigo de vivir el evangelio que prefirió rechazar una
corona, la de Hungría, antes que conseguirla por las armas. No se casó
nunca, porque había decidido vivir en castidad, y aunque su padre y amigos
le presionaban mucho en este sentido, el nunca dejó su empeño, porque su
dama era la Virgen María. Un día, la gente le echó en falta: Casimiro
estaba enfermo. Nada se pudo hacer y nuestro santo murió en plena
juventud, con tan solo 24 años.
LOS SANTOS DE HOY:
Focas, Eusebio, Adrián mártir, Gerásimo, Juan José de la Cruz, Eulampio,
Eulogio, Oliva, Gregorio, Teófilo, Virgilio, Ciarán de Saighir, Clemente.
FOCAS
En el santoral se pueden encontrar varios santos con este nombre y sus
historias parecen confundirse, aunque todos suelen ser originarios de la
Europa oriental. Sea como fuere, el más antiguo de estos personajes debió
de ser un hortelano de Sinope (hoy Sinop, Turquía). Este Focas vivía en
las afueras de la ciudad trabajando su huerto, y era acogedor, alegre y
hospitalario como pocos. Cuando se decreta una persecución contra los
cristianos, no se altera en lo más mínimo, no huye, sigue con su vida de
siempre, como si la cosa no fuera con él, porque uno de sus rasgos más
característicos es la serenidad. Llegan a su cabaña unos soldados que no
le conocen, y él, según su costumbre, les invita a entrar y les sirve de
comer; luego les pregunta qué les trae por allí, y le responden que buscan
a un tal Focas, hortelano, y que su misión es quitarle la vida por
hechicero y encantador. “¿No puede ayudarles su amable anfitrión a
prenderlo? De ser así, ellos se encargarán de que reciba una recompensa y
honores”. Focas, sin inmutarse, dijo conocer muy bien al hombre a quien
buscaban, y aseguró que lo pondría en sus manos, pero que ahora era mejor
que descansasen, que él se encargaría de todo. A continuación se fue a
cavar su sepultura y a disponer sus últimos preparativos, y a la mañana
siguiente se presentó de nuevo ante sus perseguidores diciendo que él era
a quien andaban buscando. Los soldados no sabían qué hacer, pero al fin
cumplieron las órdenes y le cortaron la cabeza. Según la tradición
oriental, san Focas curaba las mordeduras de serpientes venenosas
LOS SANTOS DE HOY:
Marciano, Olegario, Basilio, Agapio, Víctor, Victorino, Claudiano, Bassa,
Conón, Cirilo, Evagrio, Coleta, Rosa de Viterbo.
OLEGARIO
Era oriundo de Barcelona (España), y nació a mediados del siglo XI.
Educado en la escuela episcopal de su ciudad, se ordena sacerdote a los 34
años. Aunque gana una canongía en la catedral, renuncia a ella y se hace
agustino. Entra en el convento de San Adrián, donde pronto le nombran
prior. Deseoso de vivir una vida más sencilla, renuncia a su priorato y se
traslada al convento de San Rufo de Provenza, pero allí lo hacen abad.
Tenía ya 50 años. Por si fuera poco, también le nombran obispo de
Barcelona y, poco después, metropolitano de Tarragona, recientemente
reconquistada a los musulmanes. Los papas tuvieron a Olegario en gran
estima y le nombraron legado papal para la península ibérica. Además,
cumple con gran fidelidad diversas misiones que le confían los papas en
Francia, Italia y la misma España. Presidió diversos concilios y sínodos,
pone paz entre los reyes, predica por doquier y lo mismo atiende a nobles
y ricos que a plebeyos y pobres. A él, le parecía que no merecía todas
estas cosas, pero las llevaba siempre a cabo. Es decir, precisamente lo
contrario de la falta de disponibilidad que hoy padecemos.
LOS SANTOS DE HOY:
Perpetua y Felicidad, Sátiro, Revocato, Saturnino, Secúndulo, Julián,
Eubulo, Teofilacto, Glaudioso, Pablo, Pablo el simple, Teresa Margarita
del Sagrado Corazón.
PERPETUA Y FELICIDAD
Muertas a principios del siglo III, bajo la persecución de Septimio
Severo, estas dos mujeres, junto a sus compañeros de martirio, nos han
dejado un testimonio admirable de entrega al Evangelio. Ambas mujeres eran
jóvenes madres, Perpetua de un niño que aún lo era de pecho, Felicidad lo
tuvo peor, pues dio a luz en la misma cárcel donde esperaban su martirio
estos santos. En todo momento, estas dos mujeres no se dejaron intimidar
por su estado de madres y siguieron adelante con su fe cristiana. Llegó el
día del martirio y las llevaron al anfiteatro: eran la atracción principal
de los festejos organizados con motivo del cumpleaños del emperador. Uno
de sus compañeros es entregado como juguete a un leopardo, otros dos a un
oso y nuestras santas son atadas y puestas como blanco de un toro salvaje.
Después de esta tortura, son rematadas por un gladiador, que de dos tajos
corta el hilo de la vida de estas santas admirables.
LOS SANTOS DE HOY:
Juan de Dios, Quintilio, Cirilo, Julián, Félix, Filemón, Apolonio, Teótico,
Urbano, Rogato, Silvano, Veremundo, Poncio, Liberio, Arnoldo, Antonio
ermitaño.
JUAN DE DIOS
Curiosamente, nuestro santo de hoy, nace y muere un 8 de marzo. En medio,
55 años de una vida de lo más caótica. Nació Juan en un pueblo de
Portugal, Montemayor el Nuevo o Montemor o Novo, y sus apellidos eran
Ciudad Duarte, porque lo de Dios vendrá después. Con tan solo 8 añitos, se
marcha de su casa y pasa a España, a la toledana población de Oropesa
donde entra al servicio en una casa. Con el tiempo, lo quieren casar con
la hija de los dueños, pero a él no le gusta la idea y se vuelve a los
caminos. Se alista en uno de los Tercios de Carlos I y asiste a la batalla
de Fuenterrabía. Escapa por poco de la horca, a la que lo condenaron por
no defender un depósito militar. Vuelve a Oropesa y al poco se alista de
nuevo, esta vez para ir a luchar contra los turcos. Después vendrán La
Coruña, Santiago de Compostela, su pueblo natal, Sevilla, Ceuta,
Gibraltar, Algeciras y, finalmente, Granada, donde llega con 42 años y
cansado de recorrer mundo. Allí parece ser que monta una librería. Su
vida, sin embargo, estaba a punto de cambiar: oye predicar a san Juan de
Ávila y aquello le removió totalmente por dentro. Tan impactante fue su
cambio que recorre las calles de Granada descalzo y confesando sus pecados
a grandes voces. Lo toman por loco y lo encierran en un manicomio, pero
una conversación con san Juan de Ávila, lo serena, y empieza a dirigir
todo su fervor a la atención a los más marginados. Empieza a recoger a los
más pobres, a los más enfermos, y recorre toda Granada pidiendo limosna
para ellos. La muerte le llegó como sólo le puede llegar a este tipo de
santos: al pie del cañón, haciendo el bien, trabajando en su obra. Tan
solo 6 años después de su muerte, el grupo de amigos que se había reunido
a su lado se institucionaliza, dando lugar a la Orden Hospitalaria de San
Juan de Dios.
LOS SANTOS DE HOY:
Francisca Romana, Paciano, Benito, Gregorio Niseno, Catalina de Bolonia,
Domingo Savio, Quirino, Cándido, Cirión, Vidal, Urpasiano.
Paciano
Santo muerto en el siglo IV, era Paciano obispo de Barcelona y su recuerdo
nos llega de la mano de nada más y nada menos que San Jerónimo quien, un
año después de la muerte de Paciano, decía: “Paciano, en las estribaciones
del Pirineo, obispo de Barcelona,
de pura elocuencia, y tan esclarecido por su vida como por sus
expresiones, escribió varios tratados...”. Era de familia distinguida, y
se sabe que estaba casado y que tuvo un hijo. Sus escritos acreditan una
buena formación literaria, aunque se han perdido algunos de ellos, citados
por San Jerónimo. Pero en los breves escritos que conservamos, podemos ver
a nuestro santo como solícito pastor de sus ovejas, mostrándoles los
buenos caminos, conduciéndolas a pastos seguros, y avisándoles de los
peligros que entrañan las falsas doctrinas. Murió en la siendo muy pero
que muy anciano, se había desvivido en alimentar a su rebaño y en
defenderlo de los falsos pastores, ya podía acudir tranquilo a la cita con
el Pastor Supremo, Jesucristo.
LOS SANTOS DE HOY:
Los Cuarenta Mártires de Sebaste, Cayo, Alejandro, Víctor, Cuadrado,
Cándido, Dionisio, Pablo, Cipriano, Crescente, Anecto, Macario, Silvestre,
Atalo, Emiliano, Droctoveo, Maria Eugenia Milleret de Brou.
Los Mártires de Sebaste
Nuestro santoral de hoy no se dirige a un solo santo sino, nada más y nada
menos que, a 40 de ellos, los llamados mártires de Sebaste. La ciudad de
Sebaste se encontraba en la provincia romana de Armenia y se corresponde
con la actual Sivas (Turquía). En esa ciudad estaba destacada la legión
XII, a la que pertenecían nuestros 40 mártires. Fue el emperador Licinio
el que ordenó la persecución y Lisias, general en jefe de esa legión, el
encargado de limpiar de
cristianos su legión. Ordenándose a los soldados que sacrificasen a los
dioses romanos, nuestros 40 santos se negaron y proclamaron su condición
de cristianos. Queriendo hacer con estos soldados un escarmiento para
todos los cristianos, no se les ocurrió otra cosa a sus jueces que, para
prologarles la agonía, la forma de morir sería de la siguiente manera:
primero, se les despojó de sus ropas, después, se los colocó encima de un
lago helado (el frío en aquellas regiones era terrible) y por último, para
mayor martirio, les pusieron a poca distancia unos baños con agua
caliente, para que así cualquiera que estuviese dispuesto a renegar de su
fe pudiera calentarse. Aunque no es fácil hacerse una idea del dolor que
tuvieron que pasar estos pobres hombres, todos aguantaron el martirio,
bueno todos menos uno, que corrió hacia los baños calientes pero que, del
mismo contraste de temperaturas, murió y su puesto lo ocupó otro soldado
que se había convertido al ver el ejemplo de los demás mártires. Después
de su muerte, sus cuerpos fueron incinerados y sus cenizas arrojadas al
río, para evitar que los demás cristianos venerasen sus cuerpos, cosa que
de todos modos hicieron.
LOS SANTOS DE HOY:
Eutimio, Eulogio, Vindiciano, Dofronio, Benito, Fermín, Heraclio, Zósimo,
Cándido, Piperión, Trófimo, Talo, Gorgonio, Firmo, Constantino, Aurea u
Oria.
AUREA U ORIA
Nuestra santa de hoy vivió en el siglo XI y había nació en Villavelayo, en
La Rioja (España). Sus padres se llamaban García Nuño y Amunia. Siendo aun
muy joven, nuestra amiga se acercó al importante monasterio de San Millán
de la Cogolla, cercano a su pueblo, y pidió ser admitida entre el grupo de
mujeres que, a la sombra del monasterio, quería vivir el Evangelio. Como
era firme en sus decisiones, la chica fue admitida y, desde entonces,
vivió para siempre en el monasterio. Pegada su celda al muro del convento,
frente al altar mayor, leía los Evangelios y las vidas de los santos,
recitaba los salmos y se aplicaba a hilar y coser para la comunidad. Nunca
mayor clausura pudo vivirse con mejor esmero. El final de su vida fue una
larga y penosa enfermedad. El abad de su monasterio, Nuño o Muño, nos
contó su vida en latín y Gonzalo de Berceo nos la puso en román paladino.
Ella fue enterrada en San Millán y la casa donde nació se convirtió en
ermita, que todavía sigue allí, para recuerdo inmemorial de esta santa
riojana
LOS SANTOS DE HOY:
Bernardo, Egduno, Maximiliano, Pedro, Mamilano, Zono, Alejandro, Duno,
Orión, Teófanes, Nicodemo, Paulo Aureliano, Geraldo.
Teófanes
Todavía de muy corta edad pierde a su padre, gobernador del archipiélago
Egeo. El emperador mismo, Constantino Coprónimo, se encarga de su
formación. Se le confían cargos civiles en Constantinopla y en la Misia
inferior (noroeste de la actual Turquía), entre Bitinia y Troya. Pero,
tanto él como su esposa, han preferido desde la juventud el camino de la
perfecta castidad. Y ella marcha al monasterio de la isla del Príncipe, no
lejos de Constantinopla. Mientras él se hace religioso en el monasterio de
Policronio, en la Misia. Transformado en monasterio su patrimonio familiar
de la isla de Calónimo, reside allí seis años. Rige una nueva fundación
suya junto a Sigriana de Misia. Frente a los iconoclastas presenta en
Nicea el año 787 la teología profunda del culto de las sagradas imágenes.
También se hace famoso su resumen de historia civil y religiosa desde el
año 284 al 813. Este año, y por su firmeza frente a los herejes recibe del
emperador León el Armenio, amenazas de cárcel. No le arredran y padece
prisión en Constantinopla; y destierro el año 817 a la isla de Samotracia,
donde muere pronto de penalidades. Teófanes en griego significa
"transparencia de Dios "..
LOS SANTOS DE HOY:
Nicéforo, Ansovino, Rodrigo y Salomón, Eufrasia, Cristina, Macedonio,
Patricia, Modesta, Teusetas, Horres, Teodora, Ninfodora, Marco, Arabia,
Sabino, Máximo, Marcial, Silvano, Basilio, Felicidad, Lorenza.
RODRIGO Y SALOMÓN
Se encuentran en la cárcel de Córdoba (España) durante la persecución del
emir Mohamed I, hijo de Abderramán II. San Rodrigo había nacido junto a la
ciudad de Egabro, llamada posteriormente Cabra, y en Egabro cursa los
estudios eclesiásticos y recibe la ordenación sacerdotal. Maltratado por
un hermano suyo musulmán, ejerce su ministerio en la sierra cordobesa.
Hasta que su mismo hermano lo entrega al cadí, acusándolo de no seguir a
Mahoma. Por la misma causa está en la cárcel un cristiano mozárabe, de
nombre Salomón. El juez quiere atraérselos con promesas. Pero Rodrigo
responde: «Haz propuestas, así, a quienes buscan antes conveniencias de
esta tierra que felicidad eterna; nosotros sólo vivimos en Jesucristo; y
morir por Él es la mejor ganancia". Una contestación similar, igualmente
consignada por San Eulogio, encuentran en Rodrigo las amenazas del cadí:
«No intentes luchar con nuestra alma, y superar nuestro espíritu, firme en
la confesión; a más furor en el tormento, más feliz gloria nos deparas». Y
el 13 de marzo del año 857, los santos Rodrigo y Salomón aprestan sus
cuellos a la cimitarra con tanta firmeza como alegría.
LOS SANTOS DE HOY:
Matilde, León, Inocencio, Eutiquio, Arnaldo, Pedro, Afrodisio, Frontón,
Alejandro, Valeria, Eva o Evelina
MATILDE
Reina y matrona, hija de los condes Teodorico y Reinhilda, nació en la
región de Westfalia (Alemania) y se educó en un monasterio, del que salió
para contraer matrimonio con el duque de Sajonia, Enrique “el Pajarero”,
tan buen cristiano como buen cazador. Según los cronistas ella fue su
mejor guía y consejera. En
sus victorias, Matilde ponía el contrapeso de su dulzura y moderación; en
sus pesares, ella le daba ánimos para seguir adelante. Dedicaba mucho
tiempo a la oración y su mayor consuelo era socorrer a los pobres, que la
llamaban madre. Serán sus hijos: Otón el Grande, emperador de Alemania;
Enrique, duque de Baviera; Bruno, arzobispo de Colonia; Gerberga, esposa
de Luis de Outremer; y Eduvigis, la madre de Hugo Capeto. Matilde y
Enrique eran un solo corazón. “En ambos, dice el biógrafo, reinaba el
mismo amor a Cristo, una misma unión para el bien, una voluntad igual para
la virtud, la misma compasión para los súbditos y el mismo afecto
entrañable para todos. Los dos merecieron las alabanzas del pueblo”. Diez
años después del matrimonio Enrique se convertía en rey de Germania.
Matilde influyó en suavizar el violento talante del monarca y en
inclinarle a hacer limosna a los necesitados. Pero el período más largo de
su vida fue el de sus treinta y cinco años de viudez, durante los cuales
no le faltaron humillaciones y enfrentamientos con dos de sus cinco hijos,
el que fue emperador con el nombre de Otón I y Enrique. Retirada a un
monasterio murió “llena de días y de honores”. Era el 14 de marzo del año
del Señor 968, Sábado de Gloria. Dispuso que se la sepultase al lado de su
esposo.
LOS SANTOS DE HOY:
Raimundo de Fitero, Sisebuto, Adyuto, Probo, Longinos, Aristóbulo, Menigno,
Nicandro, Matrona, Madrona, Leocricia, Zacarías, Clemente Mª Hofbauer,
Especioso, Luisa de Marillac.
RAIMUNDO DE FITERO
Nuestro santo de hoy vivió en la turbulenta España del siglo XII y sobre
su nacimiento no sabemos nada a ciencia cierta, aunque parece ser que era
de las tierras del Moncayo, en Tarazona. Lo que sí es seguro es que es en
esa ciudad donde ejerce como canónigo. Sin embargo, abandona la vida
secular y abaraza la vida religiosa, encarnada en la Orden del Cister. Con
un gran afán emprendedor, trabaja por la expansión de su orden y así, se
instala primero en Yerga, para pasar después a Niencebas, en la misma
comarca. Todas las tierras atendidas por estos monjes, llamados blancos
por los hábitos que visten, vivirán una gran revitalización gracias al
trabajo desarrollado por ellos. Pero tanto Yerga como Niencebas quedaran
pequeñas ante la magnitud de la gran abadía que Raimundo funda en Fitero
(Navarra), de donde le viene a él su denominación. Desde Fitero partirá
Raimundo, a instancias de un monje suyo, a la defensa contra los
sarracenos almohades de la comarca de Calatrava (Ciudad Real),
consiguiendo reunir unos veinte mil soldados. Esta fuerza militar será el
nucleo fundador de la Orden militar de Calatrava, la primera que se fundó
en España.
La orden fue aprobada por el papa Alejandro III y adoptó la regla de san
Benito. Alcanzó un enorme poder y numerosos monarcas le otorgaron multitud
de privilegios, donaciones y dispensas. Los Reyes Católicos incorporaron
el maestrazgo a la corona. Llegó a tener bajo su jurisdicción más de 350
villas y unas 200.000 personas habitaban sus territorios. El año 1163,
Raimundo muere santamente y sus restos descansan en la catedral de Toledo
LOS SANTOS DE HOY:
Hilario, Agapito, Patricio, Heriberto, Bonofacio, Queritano, Taciano,
Félix, Dionisio, Largo, Julián, Petronila, Columba, Damián, Valentín,
Abrahám eremita, Eusebia.
ABRAHAM ERMITAÑO
Abraham vivió en el siglo IV aproximadamante y parece ser que nació en la
antigua ciudad de Chidana, ciudad que hoy recibe el nombre de Urfa, en
Turquía. No conocemos nada de su infancia y lo primero que sabemos de él
se remonta a su boda. Al parecer, se había casado por deseo de sus padres
y, en la misma noche de bodas, abandonó a la novia y huyó, para
convertirse en penitente ermitaño. Sus amigos lo encontraron pero el se
negó a marcharse; cuando se marcharon, tapió la puerta de su celda y sólo
dejó una ventana por la que le pasaban lo necesario para sobrevivir. Así
vivió diez años en la más completa soledad. Pasado este tiempo, el obispo
de aquella zona le suplicó que accediera a evangelizar a un pueblo rural
cuya barbarie era proverbial y que se distinguía por su tenacidad en el
paganismo y por maltratar a todo predicador que se les acercaba. Abraham,
muy a pesar suyo, acabó aceptando tal misión, y después de ser ordenado de
sacerdote, se dirigió hacia allí. Lo primero que hizo fue destruir los
ídolos a los que tan apegados estaban los indígenas; éstos, como era
previsible, montaron en cólera, le dieron una soberana paliza y le echaron
del pueblo. Al día siguiente volvió para predicar, y se repitió la misma
escena. Así una y otra vez. Al cabo de tres años su ejemplo inaudito
conmovió a los idólatras, que pidieron hacerse cristianos. El les instruyó
en la fe, bautizó a un millar de personas y permaneció un año más con
ellos, al cabo del cual volvió a su gruta, donde permaneció hasta su
muerte, unos 40 años después.
LOS SANTOS DE HOY:
Patricio, Agrícola, Atón, José de Arimatea, Alejandro, Teódulo, Gertrudis,
Desiderato, Dionisio, Gabriel Lalemant.
PATRICIO
Nació Succat, pues ese era su verdadero nombre, en la Britania romana,
concretamente en lo que hoy es Escocia, y en un pueblecito que ahora lleva
su nombre Kilpatrick, en el siglo IV. Cuando tenía sólo 16 años, unos
piratas asaltaron y saquearon su pueblo y se llevaron a todos los jóvenes
para venderlos como esclavos. Nuestro joven amigo fue a parar a Irlanda
del norte, donde lo pusieron a cuidar ovejas en los montes. En cuanto pudo
se escapó. Pasó primero a su tierra, luego a Francia, donde lo ordenaron
sacerdote, y después a Roma. Una vez allí, el papa Clemente I lo quería
mandar como refuerzo en la evangeliación de Irlanda, pero al final terminó
nombrandolo obispo y dejando caer todo el peso de esa tarea misionera
sobre Patricio, pues este fue el nombre escogido cuando lo consagraron
obispo. En Irlanda tuvo muchos porblemas, y más de una vez estuvo a punto
de perder la vida, sin embargo, su empeño y arrojo eran admirables y su
tarea inmensa. Organizó más de 365 iglesias, con sus correspondientes
obispos, ordenó a más de 3000 sacerdotes, formó comunidades monásticas,
creó escuelas y así hasta el final de su vida, con 78 años, pasada ya la
mitad del siglo V.
LOS SANTOS DE HOY:
Cirilo de Jerusalén, Frigidiano, Anselmo, Alejandro, Narciso,
Félix, Trófimo, Eucarpio, Salvador de Horta.
CIRILO DE JERUSALÉN
Cirilo es, probablemente, el más grande catequista que ha tenido nunca la
Iglesia. Con un lenguaje sencillo y popular, Cirilo nos ha dejado
auténticas joyas en sus catequesis mistagógicas, llamadas así porque
estaban encaminadas a introducir en los misterios de la fe a los que
querían ser cristianos. De su nacimiento no conocemos nada, pero sí
sabemos que pasó su juventud en un monasterio. Un día, el obispo Máximo de
Jerusalén lo llamó para que se encargara de la enseñanza de los nuevos
cristianos en su comunidad. Durante unos cuantos años, Cirilo desempeñó
esta tarea con amor y diligencia, hasta el año 350 aproximadamente, año en
que sucedió a Maximo en la cabeza de la Iglesia de Jerusalén, aunque no
dejó por esto su oficio de catequista. Sus años de obispo no fueron, sin
embargo, nada tranquilos: la Iglesia se veía en aquellos tiempos sacudida
terriblemente por las herejías y las falsas doctrinas. Cirilo mantuvo
siempre la pureza de la fe y exponía su pensamiento con claridad y fuerza,
pero nunca con polémica. Esto desesperaba a sus adversarios que por tres
veces consiguieron desterrar a Cirilo. El último de estos destierros duró
11 años, en los que Cirilo se dedicó a recorrer las ciudades de Asia
menor. Respuesto en su sede y siendo ya muy anciano, asistió al concilio
de Constantinopla, en el 381, donde se trató el tema de las herejías.
Finalmente, en el 386, Cirilo alcanzó la paz definitiva por la que durante
toda su vida había luchado.
LOS SANTOS DE HOY:
José,
Apolonio, Leoncio, Juan, Landoaldo, Amancio, Quinto, Quintila, Cuartila,
Marcos, Pancario, Cándido, Alcuino.
JOSÉ
Ciertamente que puede ser muy socorrido recurrir hoy al santo de San José,
esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesucristo, pero es que la
figura de José puede llegar a desbordar nuestra capacidad de sorpresa. No
sabemos practicamente nada de él, en la Biblia, él nunca dice una palabra,
y desaparece de los textos tal y como apareció: en silencio. De él se nos
dice que era un hombre justo y desde luego que lo era, aun más, era un
santo de toda ley, porque supo vivir con apasionamiento la misión que Dios
le encomendó, aunque no la comprendiese para nada. No olvidemos que José
no era un viejecito agradable, como muchas veces se le ha representado,
José era, muy al contrario, un joven en toda la flor de la vida. Y, sin
embargo, supo aceptar el misterio de Dios que se producía en su mujer,
supo aceptar a su mujer como elegida de Dios y supo también aceptar a
Jesús como su propio hijo. La verdad, es que sólo esto es necesario para
que tengamos una deuda de gratitud impagable con San José.
LOS SANTOS DE HOY:
Nicetas, Guillermo, Cutberto, Leoncio, Remigio, Pablo, Cirilo,
Eugenio, José, Alejandra, Víctor, Anatolio, Sebastián, Focio, Claudia,
Eufrasia, Eufemia, Ciriaca.
CUTBERTO
Curioso santo el que hoy recordamos, que pasó de ser un pastor montañes
sin mucha instrucción, a ser obispo. La historia de Cutberto se situa en
el siglo VI y, como he dicho, era pastor. Su rebaño pastaba cerca de un
monasterio que a Cutberto le llamaba mucho la atención. Un día por fin se
decidió a entrar en el monasterio que admiraba y muy pronto, por su
sencillez y bondad, lo eligieron como maestro de novicios. Luego fue
prior, cargo que ocupó mucho años y que compaginaba con las visitas a las
aldeas más alejadas, donde anunciaba el evangelio. Sin embargo, a nuestro
santo le gustaba la soledad, para así encontrarse más plenamente con Dios,
por lo que resolvió retirarse a una pequeña isla y vivir allí como
ermitaño. Desde su cabaña de ermitaño daba consejo a todo el que se lo
pedía, pero nunca salía de su encierro voluntario. Lo que pasó es que, con
un hombre de su altura espiritual, los obispos de su zona se fijaron en él
y decidieron hacerlo obispo. Pero nuestro santo se negó en redondo y por
más que le insistieron, siempre decía que no. Al final, el rey en persona
tuvo que rogarle que aceptase la elección, cosa que Cutberto hizo muy a
pesar suyo. Poco duró su episcopado, ya que 2 años después de su elección,
se volvió a su retiro, para morir escasos meses después, en el año 687.
LOS SANTOS DE HOY:
Endeus, Lupicino, Serapión, Birilo, Justiniano, Filemón, Domnino, Nicolás
de Flüe, Elías.
Nicolás de Flue
Nicolás de Flue nace a principios del siglo XV en Suiza, el mismo año en
que el concilio de Constanza puso fin al cisma de Occidente. Nuestro santo
era agricultor y cuando regresaba del campo le gustaba hacer oración.
Tardó mucho en casarse y, cuando lo hizo, fue con una mujer a la que
doblaba en edad, aunque tuvieron nada menos que diez hijos. Nicolas quería
mucho a su tierra y promovía la paz y reconciliación. Pero eran tiempos y
más de una vez se vió obligado a intervenir en varias guerras. Por eso se
le considera el salvador de la patria y, a la vez, un gran santo. A los
cincuenta años, con el consentimiento de su mujer y de sus hijos, se
retira a la vida eremítica, entregándose a la meditación y a las más duras
penitencias. La vida de Nicolás se cierra con una terrible enfermedad,
cargada de dolor y de sufrimiento. Después de ocho días de intenso dolor
recibe el Cuerpo y Sangre de Cristo, para unirse definitivamente con Él.
Murió en su cabaña rodeado por su esposa y sus hijos, el 21 de marzo de
1487. Fue paradójico en todos los aspectos, aunque acaso la mayor de sus
paradojas estriba en la santa sencillez con que vivió situaciones en
apariencia contradictorias. Guerrero y hombre de paz, padre de familia
numerosa y ermitaño, solitario, diplomático y estadista.
LOS SANTOS DE HOY:
Pablo obispo, Deogracias, Bienvenido, Epafrodito, Octaviano, Saturnino,
Caliopo, Calínico, Basilisa, Avito, Erlinda, Reinalda, Basilio,
Catalina.
BASILIO
El san Basilio que hoy celebramos no es Basilio el Grande, cuya fiesta
celebramos el 2 de enero, pero sí fue contemporaneo a este gran doctor de
la Iglesia. Nuestro santo era sacerdote en la ciudad de Ancira, actual
Ankara (Turquia). Era un hombre de facil palabra al que le gustaba
predicar. Por aquellos años (mediados del siglo IV), los enfrentamientos
con la herejía arriana eran frecuentes, y los obispos arrianos procuraban
hace callar a todo aquel que defendiese la ortodoxia de la fe. Basilio,
fiel a la verdad evangélica, no fue una excepción y también le prohibieron
hablar en las asambleas cristianas, aunque él hizo caso omiso de esto.
Cuando el emperador Juliano, llamado el apostata, subió al trono, Basilio
recorrió las calles de Constantinopla (hoy Estambul, también en Turquía)
animando a los cristianos a permanecer fieles al cristianismo. Los no
cristianos que aun quedaban, aprovecharon esta coyuntura para entregar a
Basilio a las autoridades. Bajo acusaciones falsas, fue castigado al potro
de tortura, para ver si así renegaba. Informado el emperador de quien era
el prisionero, aprovó el procedimiento utilizado y mandó dos de sus
secuaces para que siguiesen el proceso. Las circunstancias hicieron que
nuestro amigo fuese llevado ante el mismisimo emperador quien, con aire
compasivo, intentó convencer a Basilio que renegase de sus creencias. Como
el santo no quería ni oir nada semejante, Juliano le condenó a una tortura
terrible: diariamente se le rasgaría la piel con púas de hierro al rojo en
siete sitios distintos. Basilio aguantó pacientemente y en oración este
terrible tormento hasta que, a causa de tan gran numero de heridas, murió
en la carcel en el año 362.
LOS SANTOS DE HOY:
Toribio de Mogrovejo, José Oriol, Julián, Félix, Victoriano,
Frumencio, Fidel, Liberato, Domicio, Pelagia, Aquila, Benito, Lea, Dimas.
TORIBIO DE MOGROVEJO
Nació Toribio en Mayorga, provincia de Valladolid (España). Estudió
derecho en la universidad de Salamanca y, después de ser por algún tiempo
profesor en la universidad de Coimbra, lo nombram Inquisidor mayor de
Granada, justo después de que el infante Juan de Austria aplastase la
rebelión morisca. Toribio no participa de la leyenda negra de la
inquisición, como muchos otros, ya que ayudaba a los presos, los
alimentaba e incluso los escondía. Pudo buscarse problemas por estos ya
que lo acusaban de encubridor y de blandengue. Aunque el sólo cumplia con
el mandato del amor. Aun siendo laico, encuentran en él a la persona ideal
para ser arzobispo de Lima (Perú). La propuesta fue tan extraña que
Toribio se resistía, pero al final tuvo que aceptarla. En menos de dos
años, se le administraron todos los grados eclesiasticos, hasta el de
obispo. Con el nombramiento debajo del brazo, sale para Peru y, una vez
allí, se convirtió en el más grande misionero de los nuevos territorios.
No perdió su carácter y volvió a tener problemas con ciertos
conquistadores sin escrúpulos que le acusaban de
favoritismo con los indios. Pero
esto le daba igual a un hombre que recorrió cuatro veces su diócesis (que
era como un reino de grande), un hombre que aprendió las lenguas nativas
para poder predicar mejor el Evangelio, un hombre que en menos de 20 años
convocó 15 sínodos, un hombre que reunió 4 veces a todos los obispos de
América. Como no podía ser menos, este hombre no murió tranquilamente en
una palacio, sino que lo hizo en el transcurso de uno de sus imnumerablers
viajes, hacia 1606. Hoy es patrono del Perú.
LOS SANTOS DE HOY:
Epigmenio, Severo, Pigmenio, Agapito, Flavio, Latino, Marcos, Timoteo,
Simón, Timolao, Páusides, Dionisio, Rómulo, Segundo, Seleucio, Diego
José de Cádiz.
Beato Diego José de Cadiz
Como su mismo nombre indica, Diego nació en Cadiz a mediados del siglo
XVIII. No era un hombre que fuese apreciado por su mucho conocimiento
pero, como predicador era harina de otro costal. Y es que nuestro beato
puede ser considerado como uno de los más grandes predicadores que España
ha tenido nunca. Se le llegó a comparar con el mismisimo San Pablo, el
apostol de los gentiles. Desde luego que lo suyo era predicar y alguna vez
congregó a más de 50.000 personas para escucharle, y eso que los
micrófonos no exitían. Pero todo su caudal predicador no era más que fruto
de su intensa oración, a la que dedicaba varias horas al día. Y nuestro
amigo no solo se dedicó a la oración y a la predicación, sino que también
escribía: fueron más de 20.000 los sermones que escribió durante toda su
vida. Todo esto pudiera ser suficiente para elevarlo a los altares, pero
es que aun hay más: Diego pudo disfrutar de dones extraordinarios de Dios,
tales como la profecía y los milagros. Por eso no es de estrañar que se lo
rifasen y que la gente acudiese a él en masa. Decía verdades como puños,
lo que le acarreó más de un disgusto con el gobierno y la inquisición. A
pesar de morir relativamente joven, con 58 años, recorrió España entera
predicando y su Andalucía natal varias veces, normalmente a pie. La verdad
es que este beato fue un regalo para la España del siglo XVIII pero que,
por desgracia es poco conocido.
LOS SANTOS DE HOY:
La Anunciación del Señor, Ireneo, Pelayo, Quirino, Dula, Desiderio,
Baroncio, Einán, Einardo, Melquisedeq, Dimas, Lucia Filippini,
Isaac, Ermelando, Abel, Humberto.
DIMAS, EL BUEN LADRON
En las proximidades de la Semana Santa, aparece en el santoral alguién
que, al final, fue un personaje que tuvo su papel en el relato de la
muerte de Jesucristo. Me estoy refiriendo a Dimas, el llamado
buen ladrón. No sabemos nada de él, sólo su nombre, no sabemos nada
de su vida anterior, sólo sabemos que las circunstancias hicieron que
compartiese tormento con el Salvador del mundo. Y fue su actitud en esos
críticos momentos la que le ha valido a este hombre arrpentido, la gloria
celestial, prometida en el mismo momento de la cruz. Dimas, el buen ladron
que en el momento de mayor burla es el único que da la cara por Jesús,
reprochando al otro condenado sus burlas injustas. Dimás, el buen ladrón
que, movido por la compasión, suplica perdón por sus faltas y ser acogido
en el Reino de Dios que Jesucristo nos anunció. Dimas, el buen ladrón que
vio su plegaria escuchada. En nuestro mundo hace falta más gente como él,
humildes y arrepentidas, y menos como el otro ladrón que piensan que mal
de muchos consuelo de tontos.
LOS SANTOS DE HOY:
Braulio,
Félix, Teodoro, Ludgero, Ammonio, Pedro, Marciano, Jovino, Tecla, Casiano,
Montano, Máxima, Cuadrato, Teodosio, Eutiquio, Cástulo, Guillermo,
Basilio, Quiliano, Gobano.
BRAULIO
Nuestro santo de hoy es una de las perlas preciosas de la España visigoda.
Era un hombre que sabía de todo y que, además, todo le salía bien. Amigo
íntimo de otro santo inportante: san Isidoro de Sevilla. Gracias a la
insistencia de Braulio, san Isidro escribió su obra más importante, “Las
Etimologías”. Nuestro amigo fue primero abad del convento de Santa
Engracia y después obispo de Zaragoza. Ocupando este último cargo,
participó en varios de los concilios toledanos, donde siempre dio muestras
de su ciencia y santidad. Por sus dotes inigualables, fue designado como
comisionado ante el papa Honorio, que acusaba de
blandengue a la iglesia española
en el trato con los judios. Braulio respondió valientemente a este
papa, explicando que la iglesia tenía que dejarse guiar por el espíritu
evangélico más que por la coacción y la violencia. Desde luego, era un
hombre que tenía muy claro lo que quería. Murió en el año 653, después de
llenar de luz el periodo de la historia que le tocó vivir.
LOS SANTOS DE HOY:
Ruperto, Pablo, Gelasio, Felipe, Augusta, Alejandro, Fileto, Lidia,
Macedón, Teoprepio, Anfiloquio, Crónidas, Lázaro, Marotas, Narsetes o
Narses, Juan de Egipto, Bercario, Rómulo.
JUAN DE EGIPTO
La historia de este santo, he de confesar, me es totalmente desconocida, y
no he podido encontrar otros datos más que los que aquí refiero, pero la
historia -por real- y la persona de este santo -ppor cercana- creo que son
dignas de conocerse. El sienés
Pietro Lorenzetti pintó la escena en un fresco del camposanto de Pisa,
según la historia de Rufino: una mujer de hermosura extraña y glacial fija
su mirada obsesionante en el monje barbudo que aprieta su mano. Una
atmósfera como de sueño, voluptuosa y fatídica, envuelve a la bella y al
solitario. El eremita había acogido en su caverna del desierto a la mujer
errante y extenuada que le conmovió con la dulzura de sus palabras;
«siguieron otras más dulces aún, mezcladas con risas y caricias, y hasta
tuvo el atrevimiento de tocar las barbas y el mentón de Juan». Y cuando
éste, «cediendo a los impulsos de una pasión desordenada» tendió sus
brazos hacia ella, «el demonio, revestido de aquella apariencia, pero cuyo
cuerpo fantasmagórico no era más que aire, se esfumó lanzando alaridos
espantosos, y un tropel de malos espíritus acudió para presenciar entre
burlas la confusión del hombre de Dios». De Juan de Egipto sabemos que
nació en Licópolis, hoy Asiut, que era carpintero y que en su edad madura
se dedicó a hacer vida de ermitaño, hasta adquirir una reputación de
santidad sólo inferior a la del famosísimo san Antonio. Se dice que
profetizó sus victorias al emperador Teodosio. Pero en el recuerdo la
imagen que permanece es la de la debilidad, la compasión peligrosa que
permite su caída y que el Diablo le escarnezca. Y no es malo ver también a
los santos desde este punto de vista, apeados de sus altares y de su
aparente impasibilidad superior, turbados y zarandeados por el instinto,
débiles como todos hasta querer abrazar la fantasmagoría que se deshace en
un estrépito infernal, en humo y arrepentimiento.
LOS SANTOS DE HOY:
Esperanza, Sixto III, Gontrán, Prisco, Malco, Aljandro, Cástor, Teodora,
Doroteo, Rogato, Suceso, Gundelinda o Güendolina.
RUPERTO
San Ruperto era descendiente de una noble familia, muy distinguida entre
los francos. Refieren de él que sobresalió en toda clase de virtudes
naturales, morales y cristianas. Y hasta tal punto resaltaba su ejemplo
que todos lo consideraban digno de los más altos cargos eclesiásticos.
Tanto es así que, a pesar de su humilde resistencia, al quedar vacante la
sede de Worms (Alemania), todos estuvieron de acuerdo en nombrar a Ruperto
como obispo. La dignidad episcopal no le liberó de la antigua austeridad
de vida. Al contrario, al ver que la idolatría y el paganismo abundaban en
su ciudad, se sintió todavía más obligado a entregarse a ayunos,
mortificaciones, vigilias y penitencias. Esto y el ejemplo de sus virtudes
era el mejor apoyo para su predicación y celo apostólico en favor de
aquellas almas. De todas partes acudían a oírle y pedirle consejo. Pero
los infieles de Worms, que eran muy numerosos, se volvieron contra él, lo
ultrajaron, lo azotaron y lo expulsaron. Dos años anduvo errante Ruperto,
lejos de su rebaño. Aprovechó para visitar Roma y entrevistarse con el
Papa. Teodón, Duque de Baviera, mandó emisarios para rogarle que viniese a
predicar el Evangelio en sus Estados y con tanto empeño se empleó Ruperto,
que Teodón aceptó la nueva religión, se hizo bautizar, y con él, los
principales de la Corte y del ejército, y el pueblo les siguió. Ruperto,
entonces, extendió su acción hacia oriente, evangelizando también la
actual Austria. La fe arraigó muy profundamente en estas zonas, y para
asegurarla estableció su sede episcopal en Salzburgo. Quedó al final
rendido el apóstol de Baviera y Austria. Habia sacrificado su vida. Habia
vivido en tensión por su grey. Celebró con fervor la Cuaresma, y se fue al
Paraíso a celebrar la Pascua. Era el año 647. Su sepulcro en Salzburgo fue
centro de peregrinaciones para Austria y Baviera, por los muchos milagros
que se obraban por su intercesión.
LOS SANTOS DE HOY:
Ludolfo, Segundo, Pastor, Victorino, Armogastes, Máscula y Saturo,
Eustasio, Bertoldo, Gundleo, Cirilo, Beatos Esteban X,
Carmelo Tempier y Raimundo Lulio
BEATO RAIMUNDO LULIO
El Beato Raimundo Lulio "el Doctor Iluminado", Caballero andante a lo
divino, filósofo, místico, trovador y poeta, nació en Mallorca en el siglo
XIII. Se casó y tuvo dos hijos. Decide reparar una primera juventud de
frivolidad, entregándose del todo a presentar razonadamente el contenido
de la fe, a promover las misiones y a liberar el Santo Sepulcro. Tras la
muerte de su esposa, puede vivir libremente el modo religioso franciscano.
Escribe en prosa y verso libros de filosofía y teología, dedicados
especialmente al mundo árabe y judío: Arte magna, Arbol de la Ciencia,
Contemplación en Dios, Blanquerna, Cántico del Amigo y del Amado, Canto de
Ramón, Cien nombres de Dios. Por su didáctica intuitiva y el símbolo de su
poesía, quedará como una figura cumbre de la lengua catalana, en el siglo
XII. Crea en Mallorca el Centro de Estudios Orientales, de Miramar. Viaja
por Europa, Africa y Asia.En todos sus continuos ajetreos sólo le movía la
gloria de Dios. Así cuando visita a Felipe el Hermoso de Francia, y a
Jaime II de Aragón y su esposa la dulce Doña Blanca "reina blanca de
blanca paz", a la que dedica un Libro sobre la oración. Así cuando acude a
la Corte de Roma, y al Concilio de Vienne, durante la cautividad de
Avignon, y emplaza al papa Clemente V ante el tribunal de Dios, si el
Concilio se malograra. Aún hervían más empresas en su cerebro. Planea en
su opúsculo De Fine la conquista del norte de Africa, pasando por Málaga y
Granada, como el mejor camino para la redención del Santo Sepulcro de
Jerusalén, que, con lágrimas en los ojos, había visto abandonado en su
viaje a Tierra Santa. En 1314, ya octogenario, salía de Mallorca
para su último gran viaje al Africa. En Túnez, una vez más, sufre tales
vejaciones de parte de los sarracenos, que, aunque luego sobreviviera,
será venerado como mártir. A Mallorca volvió, vivo o muerto, el año 1315.
Allí había nacido hacía ochenta años. Allí reposan sus restos que aún
parecen gritarnos las palabras del Amado: "Si vosotros, amadores, queréis
agua, venid a mis ojos, que son fuentes de lágrimas, y si queréis fuego,
venid a mi corazón y encended en él vuestra antorcha". Así contesta el
Amado al Amigo.
LOS SANTOS DE HOY:
Régulo, Pastor, Clinio, Quirino, Domnino, Víctor, Juan Clímaco, Pedro
Regalado, Zósimo.
ZÓSIMO
San Zósimo, hijo de terratenientes sicilianos, fue colocado por sus padres
en el monasterio de Santa Lucía cuando tenía siete años. Durante los
siguientes treinta anos guardó la reliquia de Santa Lucía y atendió la
entrada. Pero un día las cosas cambiaron. El abad de Santa Lucía murió y
los monjes no pudieron ponerse de acuerdo sobre su sucesor. El obispo de
Siracusa fue requerido a tomar una decisión. Oteando la asamblea, el
obispo preguntó si faltaba algún monje. Alguien se acordó de Zósimo, que
todavía estaba guardando la reliquia y atendiendo la entrada. Tan pronto
como el obispo lo vio, declaró: «Ved a quien el Señor ha escogido.» Pero
no fue ése el final de las sorpresas de Zósimo. Cuando el obispo falleció
en el 649, fue nombrado para el puesto por el papa Teodoro.
LOS SANTOS DE HOY:
Amós, profeta; Balbina, virgen; Benjamín, doctor; Teódulo, Anesio, Félix,
Cornelia, mártires; Acacio, obispo; Esteban, monje; Guido. Abad; Beato
Buenaventura, beato Amadeo, Balbina.
BALBINA
De esta santa con la que concluye el mes de marzo se tienen pocas
referencias seguras, pero su nombre va unido a los itinerarios piadosos de
Roma, tanto por la necrópolis que hay cerca de la Via Apia, como por la
antiquísima iglesia homónima del Aventino, frente a las termas de
Caracalla, que debe de datar del siglo IV. A menudo se habla de ella como
de una mártir, pero nada abona explícitamente tal suposición, y los
testimonios más antiguos ponderan sólo su virginidad y su perseverancia en
«servir y agradar a su Esposo Jesús, hasta que acabada en paz esta vida
mortal, se fue al descanso de la gloria». Sí debió de ser en cambio una
conversa, como su padre, el tribuno militar san Quirino, quien tenía
encarcelado por orden del emperador al papa san Alejandro I; habiendo oído
decir que el pontífice obraba curaciones milagrosas, Quirino le llevó a la
cárcel a su hija, que tenía escrófulas, y el papa accedió a sus súplicas
disponiendo que le quitara la argolla que llevaba al cuello y se la
pusiese a Balbina. Al sanar repentinamente la muchacha, se convirtieron
padre e hija, junto con sus familiares y todos los demás presos que habían
asistido al milagro, y san Alejandro los bautizó, después de lo cual
instruyó debidamente a Balbina para que supiese cómo conservar la
virginidad perpetua, como era su deseo. Dice la tradición que santa
Balbina besaba siempre con mucho amor la argolla que había encadenado al
papa y que había sido - aceptando simbólicamente el yugo suave de
Jesucristo - el medio de curar y de descubrir la fe.