�XODO                       P�gina Principal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Versi�n al 4.04.2000; exodo.htm;

V) EL TIEMPO DEL �XODO

1) Introducci�n:

"La palabra griega exodos, en espa�ol �xodo, significa "camino de salida"; de ah� "acci�n de salir, partida". En la Biblia designa especialmente la salida de los hebreos fuera de Egipto, o seg�n una acepci�n m�s amplia, la larga peregrinaci�n de cuarenta a�os que los condujo de Egipto a la tierra prometida a trav�s del desierto (�x 3,7-10) y cuyas diversas etapas se cuentan en el Pentateuco (�x, N�m, Dt). Este acontecimiento vino a ser para el pensamiento jud�o y cristiano el tipo y la prenda de todas las liberaciones efectuadas por Dios en favor de su pueblo." (X. L�on-Dufour, Vocabulario de Teolog�a B�blica, Barcelona 1985 (en adelante citado como VTB, voz �xodo).

"El primer �xodo. El �xodo marc� el verdadero nacimiento del pueblo de Dios...Entonces fue cuando engendr� Dios a Israel (Dt 32,5-10) y, todav�a mejor que Abraham, vino a ser para �l un padre lleno de amor y solicitud (Os 11,1; jer 31,9; Is 63,16; 64,7). Signo del amor divino, el �xodo es por esto mismo prenda de salvaci�n: Dios, que libr� una vez a su pueblo de la cautividad de Egipto, lo salvar� todav�a en el momento del peligro asirio...o babil�nico...A esta solicitud divina, manifestada por los prodigios del �xodo, no respondi� Isarel sino con ingratitud...en lugar de mantenerse fiel a la vida ideal que llevaba en el desierto (Os 2,16; Jer 2,2s)." (VTB, voz  �xodo).

El Exodo es la salida de Egipto, esla gran haza�a de Dios: la salida del ap�s de la esclavitud hacia la tierra prometida. Dios libera a su pueblo "con gran poder, mano fuerte y brazo extendido", abriendo un camino en el mar. El Exodo es el coraz�n del AT, y aquello que le da su fuerza al presentarnos a un Dios que libera al hombre (cfr. Biblia Latinoamericana, Madrid, (40)1995, Introducci�n al Exodo).

 

2) Vocaci�n de Mois�s: Ex 3,1- 4,17: ver el texto b�blico.

Comentario al texto de Ex 3,1 –4,17:

Tomemos este texto como una gran unidad que llamamos ... vocaci�n y misi�n de Mois�s. Tal como se presenta ahora el texto, podemos dividirlo en secciones o en componentes seg�n el siguiente esquema:

1) aparici�n e identificaci�n de Dios; 2) proyecto de liberaci�n; 3) misi�n de Mois�s; 4) di�logo de Mis�s con Dios.

A la misi�n acompa�a una se�al; el di�logo consiste en una serie de objeciones que opone Mois�s resisti�ndose a la misi�n y a las respuestas de Dios.

 

3) Recuerdo- secuencia de los relatos

Israel lleg� a Egipto por propia voluntad. Luego es sometido por los Egipcios, no se explica porqu� el fara�n les teme. S�lo se dice que �ste no conoce al Dios de Jos�.

Son sometidos: 1) Deben vivir en un lugar fijo (en el delta del Nilo); 2) Deben trabajar en las construcciones fara�nicas; 3) Deben morir todos los hijos varones y 4) Al fara�n no le gusta que celebren su culto.

En este contexto nace Mois�s, que es protegido por la hija del fara�n, no obstante es criado por su madre. Aparece cri�ndose en la corte.

Ya mayor, Mois�s visita a sus hermanos, comprueba la opresi�n de Egipto. Mata a un egipcio, huye a Madi�n, donde se casa con la hija de un sacerdote (Reuel) (cf nota en Ex 2,18 de Biblia de Jerusa�n, BJ).

El suegro de Mois�s se llama Raguel en unos relatos y Jetr� en otros. Mois�s entra a su servicio como pastor, no como sacerdote. Con el trabajo y el matrimonio parece incorporarse al pueblo que lo acoge: se ha establecido humanamente. Pero el nombre del hijo, interpretado por Mois�s, es una nueva afirmaci�n de que pertenece al pueblo hebreo. Ni Egipto ni Madi�n son tierra prometida a los patriarcas. (Ger = Forastero) (ALONSO SCH�KEL, Luis, Biblia del Peregrino, nota a Ex 2,16-22. En adelante citado como  BP).

En el Sina� se encuentra en una zarza ardiente con Yahv�. Dios lo invita a volver a Egipto a liberar a su pueblo. Comienza a negociar con el Fara�n. 10 plagas: la �ltima es m�s importante, la muerte de los primog�nitos.

"El Fara�n resiste por raz�n de Estado: raz�n pol�tica, porque la minor�a extranjera se est� haciendo mayor�a; raz�n militar, porque podr�an convertirse en quinta columna del enemigo; raz�n econ�mica, porque suministra trabajo de balde"(BP, 157).

"Es inevitable el choque de fuerzas. En diez rondas o turnos el Se�or descarga sus golpes. Los dos primeros turnos quedan indecisos; al tercero, el Se�or se impone; al s�ptimo, el fara�n reconoce su culpa; al d�cimo, los israelitas son empujados a salir. El autor �ltimo, utilizando textos diversos, compone un cuadro estilizado y grandioso, puntuado por diversas repeticiones, desarrollado con dinamismo contenido" (BP, 157).

"El Se�or act�a, en parte, por medio de Mois�s, el gran liberador humano...Se enfrenta tenazmente con el Fara�n y va creciendo en estatura hasta hacerse figura legendaria" (BP, 157).

"Estos cap�tulos se clavan en la memoria del pueblo, convirti�ndose en modelo o patr�n de sucesivas liberaciones: con la misma funci�n penetran en el NT y extienden su influjo e inspiraci�n incluso a gente que no cree en ese Dios liberador. El Se�or ser� ya siempre para Israel "el que nos sac� de Egipto, de la esclavitud" (BP, 157).

Junto a la d�cima plaga se celebra por primera vez la pascua. Cordero sano sin mancha, se come de pie y r�pido. Noche de luna llena. Se pintan las puertas. Antiguamente era al parecer una fiesta de la primavera, los pastores emprenden el camino, empiezan de noche, tienen un ritual de partida para ir con la protecci�n de Yahv�.

Israel parte, invitado por el fara�n a salir, pero luego el fara�n se arrepiente y los persigue. Dios salva a los israelitas por un hecho extraordinario. Pasan el mar rojo, ha culminado la primera etapa.

 

3,1) Segunda etapa:

Largo per�odo en el desierto (punto medular: Alianza). Se indica simb�licamente en 40 a�os =una generaci�n. Se dice as� que la vieja generaci�n muere en el desierto, incluso Mois�s muere antes de cruzar el Jord�n, en el monte Nebo mirando hacia la tierra prometida.

En el desierto hay que enfrentar a tres enemigos: hambre, sed y ataque armado. Del cielo baja Dios para firmar una alianza con su pueblo: le da leyes para ordenar su vida civil y normas para organizar el culto (Biblia del Peregrino, Navarra, (2)1998, Introducci�n al Exodo, en adelante citado como BP).

Dios regalonea a su pueblo, con agua, man�, codornices, columna de luz en la noche. Pero tambi�n es un per�odo de prueba, angustias, rumores, desconfianza en Dios, deseo de volver a la esclavitud de Egipto.

Se da la Alianza en el Sina�, Yahv� con su Pueblo.

Es la promesa solemne de una persona de realizar una determinada acci�n. El rito de las alianza ser� que un hombre pasaba entre un animal partido y dec�a que si no cumplo este compromiso, que me pase eso del animal a m� (Gen 15: Dios-Abraham).

La alianza ser� principalmente el compromiso de Yahv� de hacer de Israel su pueblo.

Los mandamientos son el primer don que Yahv� ofrece a su pueblo, para hacerlo pueblo suyo. Cuando Israel no cumple los mandamientos es �l el que pierde el camino hacia el Padre.

Lo negativo: no mates etc, (mandamientos Ex 20) es en el fondo un rayado de cancha, dentro del cual hay una gran libertad para hacer el bien. Cuando una madre le dice al ni�o no metas los dedos al enchufe le esta previniendo de un accidente, o por ej. No cruces la calle sin mirar. Si los mandamientos fueran "haz esto o aquello" ser�a mucho m�s normativo que con el no por delante. Aunque con el tiempo Israel se ir� sobrecargando de preceptos. Los profetas ir�n purificando esto como por ej. Ezequiel cuando nos habla que Dios nos dar� un coraz�n de carne, infundiendo su Esp�ritu en nosotros. Jes�s nos enviar� al Esp�ritu Santo.

Los mandamientos son un camino de vida. El hombre crece como persona, son un regalo de Dios y no imposici�n. No podemos tener una estructura farisaica, Dios es misericordioso. Ej. el hijo pr�digo. En Jes�s est� la cumbre de la Alianza del Sina�= Don de Dios. No es un contrato comercial entre dos personas. Es el amor de Dios que se nos regala y luego lo renovamos. Lo importante es la actitud de gratuidad de Dios, y la respuesta del hombre que tambi�n debiera ser gratuita.

El becerro de oro constru�do en el Sina�, es el rechazo del pueblo a Dios. No es otro Dios, es el �dolo de Dios. Es Yahv� baalizado, el baal a veces se simboliza como un torito con los genitales exagerados, s�mbolo de fecundidad. Destruye la trascendencia de Dios. Es el dios que yo hago a mi medida

 

3,2) Tercera etapa:

Entrada a Canaan. Hay varios intentos. Van primero exploradores. Leche, miel y vino. Hay varios intentos fallidos. Luego el pueblo entra triunfalmente a Palestina cruzando el Jord�n con Josu�.

La figura central del �xodo es Mois�s, pero muere antes de entrar en la tierra prometida, en el monte Nebo. Josu�, el ayudante de Mois�s le sucede.

 

4) Historicidad:

"�Quiso el autor del Exodo escribir historia, o sea, relatar hechos sucedidos? En caso afirmativo, �qu� criterios y t�cnicas emple�? Las preguntas correlativas son: partiendo del texto, �podemos reconstruir un proceso hist�rico? Si esto no es posible, �podemos rastrear huellas de sucesos hist�ricos?" (BP, 156).

"El libro no nos ayuda mucho, por sus formas poco hist�ricas, por su vaguedad en los detalles significativos, por sus silencios y lagunas, �C�mo se llamaba el Farah�n?...Se se�ala como fecha m�s probable para los acontecimientos el reinado en Egipto de Rams�s II" (BP, 156-157).

El libro del Exodo es el gran libro de la liberaci�n, que remata en un canto heroico. El Se�or entra en la historia poni�ndose al lado de un pueblo de esclavos, oprimidos por una de las potencias de la �poca. "Como rescatador de esclavos, como defensor del derecho de los sin derecho, como salvador justiciero se presenta en la historia el Se�or de la historia" (BP, 157).

El �xodo "no" es una gran procesi�n como se muestra en las pel�culas.

4,1) Fecha: Est� claro que sucede en la �poca de Rams�s II (1290-1224). fara�n contructor, construy� dos ciudades graneros (Pit�n y Rams�s) y una ciudad m�s residencial (Pi-Rams�s).

4,2) Formas de Salida:

4,2,a) El pueblo huye de Egipto: Son los trabajadores forzados de las construcciones. Los egipcios persiguen a sus esclavos (Ex 5,3; 7,16.26; 8,4.16.21-23; 9,1-3; 10,7.11.24-26; 14,5a.6-9). Piden salir por tres d�as de Egipto, paraofrecer un culto a Yahv�. Pero luego el fara�n se asusta y los persigue.

4,2,b) Expulsi�n o repudio popular: El pueblo es obligado a irse Ex 6,16; 11,1; 12,33-34.39. Esta forma est� menos presente en nuestra conciencia.

Tenemos varios �xodos (no s�lo uno) en los cuales salen distintos grupos, en distintas circunstancias, y en rutas distintas: por el norte, por el desierto (por el medio), por el mar rojo.

 

5) Sentido teol�gico del �xodo:

Tanto Israel como la Iglesia entendi� el �xodo como un paso de la muerte a la vida, como un paso de la esclavitud a la libertad.

Hay tres dimensiones del �xodo: como salida de Egipto y de la esclavitud; como desierto, caminar; y como entrada en la tierra nueva.

5,1) La esclavitud de Israel en Egipto tiene dos aspectos:

Una exterior: el pueblo est� sometido, amarras exteriores.

Una espiritual: coraz�n de esclavo, el pueblo est� tranquilo, pero masificado...en el desierto reprocha a Mois�s (Ex 14,11-12):

"La vista inesperada del perseguidor introduce la primera crisis grave despu�s de la huida, preludio de otras semejantes que se suceder�n. El grito de auxilio al Se�or es todav�a oraci�n, eco de los gritos de auxilio en Egipto. Enseguida el miedo provoca la protesta contra Mois�s. La libertad es riesgo, se gana y se defiende entre peligros; los israelitas se sientes divididos entre el ansia de libertad y el deseo de seguridad: en medio del riesgo a�oran la seguridad de la esclavitud. La queja es amarga y niega el sentido de la liberaci�n: "salir para morir". Mois�s responde con la f�rmula cl�sica de un or�culo de salvaci�n. Seg�n un esquema cl�sico, el pueblo debe mantener la calma y esperar en silencio la intervenci�n de Dios (Is 30,15; Lam 3,26)." (BP, nota a cita de Ex 14,10-14).

Tambi�n en nosotros, cuando me siento bien, �soy libre?. Quiz�s no siempre, ya que a veces se ha renunciado a ser libre.

5,2) �xodo como desierto:

Se busca la libertad del coraz�n. La libertad interna requiere de un hombre nuevo...pruebas...el desierto implica quedarse con lo esencial y dejar lo secundario.

Dios a veces nos lleva al desierto para que nos liberemos de lo superfluo, Dios se hace cercano, Alianza--exigencia, mandamientos vividos en la gratuidad.

5,3) �xodo como entrada en Cana�n: Ingreso de Israel a un tipo de existencia nueva, en una din�mica pascual

 

 6) Reflexi�n sobre la salida de Egipto.

6,1) El prodigio del mar Rojo

La afirmaci�n "Yahv�h sac� a Israel de Egipto" tiene el car�cter de una profesi�n de fe dondequiera se le pronuncie.

Israel vio en la liberaci�n de Egipto la garant�a de su futuro, la certeza absoluta en la voluntad salv�fica de Yahv�h, algo as� como una fianza a la que pod�a recurrir en tiempos de prueba (Sal 74,2). En su forma primitiva, esta profesi�n de fe celebra una acci�n silenciosa de Yahv�h, en la que Israel es tambi�n el objeto mudo de la intervenci�n divina. M�s tarde, cuando los narradores desarrollaron este elemento confesional hasta convertirlo en una narraci�n, introdujeron un buen n�mero de palabras que Israel y Yahv�h pronuncian en aquella ocasi�n. El acontecimiento es siempre una realidad fundamental. El antiguo Israel no espiritualiz� nunca este acontecimiento.

Esta profesi�n tom� una curiosa ampliaci�n cuando se fusion� con elementos del mito de la creaci�n (el mito de la lucha contra el drag�n del caos); un proceso f�cil de preveer, debido a la presencia de la palabra-clave "mar" en ambas narraciones. Yahv�h "increp�" al mar Rojo (Sal 106,9) como en otro tiempo hizo con el oc�ano del caos y tambi�n el mar "huy�" (Sal 114,3). De esta forma Isarel vincul� el tema del comienzo de su existencia (redenci�n) con el tema de la creaci�n. Desde aqu� a la singular identificaci�n de la creaci�n con la redenci�n, que se llev� a t�rmino en Isa�as II, s�lo falta un paso. Este pudo designar la intervenci�n salv�fica de Yahv�h en favor de Israel como un acto cretivo, porque consideraba la creaci�n como un acto salv�fico (Is 43,1; 44,24). La coincidencia que existe en Is 51,9s. entre creaci�n y acci�n salv�fica en a historia es un caso �nico. (vR1, 230-232).

La salida de Egipto ocupa ya en el antiguo credo de Dt 26,5s., el centro dram�tico en torno al cual se agrupan los restantes hechos hist�ricos.

El canto del mar Rojo habla del pueblo que Yahv�h "adquiri�", "compr�" para s� (Ex 15,16; cf. Sal 74,2). Pero aqu� merece una menci�n particular el concepto de la "redenci�n" de Egipto que, en una �poca m�s reciente, a partir del Dt, se convirti� en la idea predominante.

La terminolog�a de la redenci�n se apoya en dos conceptos que pertenec�an en su origen a la esfera del derecho: los verbos "rescatar" y "redimir". El primero designa cualquier rescate de un esclavo, y quiz�s tenga tambi�n el sentido general de "liberar", "desatar". Redimir se refiere al rescate de una propiedad, la restauraci�n de una relaci�n anterior de posesi�n. El uso de la lengua muestra que ambos conceptos son casi sin�nimos cuando se aplican a las realciones entre Yahv�h e Israel; de todos modos es evidente que el concepto del "rescate" no considera ya el acontecimiento salv�fico bajo su aspecto guerrero, sino como una liberaci�n jur�dica por Yahv�h.

 

Tambi�n el concepto de la "elecci�n" de Israel empez� a usarse sobre una ancha base teol�gica, s�lo en una �poca bastante reciente, es decir, en el Deuteronomio. Aqu� aparece ya como un "t�rmino dogm�tico bien definido". El texto cl�sico sobre la elecci�n es Dt 7,6-8.

Dt 7,6-8: "6 Porque t� eres un pueblo consagrado al Se�or, tu Dios; �l te eligi� para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad. 7 Si el Se�or se enamor� de vosotros y os eligi� no fue por ser vosotros m�s numerosos que los dem�s –porque sois el pueblo m�s peque�o-, 8 sino que por puro amor vuestro, por mantener el juramento que hab�a hecho a vuestros padres, os sac� el Se�or de Egipto con mano fuerte y os rescat� de la esclavitud, del dominio del Fara�n, rey de Egipto."

 

Dt 7,6: "Define al pueblo. Consagrado, pasa a la esfera de la santidad (Ex 19,6; Lv, frecuente); elegido, con preferencia a otros, por iniciativa de Dios; propiedad personal del Se�or, inalienable."

Dt 7,7-8:"Es el favor y amor de Dios lo que engrandece, no el n�mero. �Contradice esta afirmaci�n la promesa patriarcal de la fecundidad? M�s bien la relativiza: �qu� eran los jud�os en el inmenso imperio persa? (cfr. Esd 9,8). Pero Dios escoge lo peque�o y d�bil para ejercer y manifestar en ello su poder y grandeza. Al jurar, Dios se compromete; pero �por qu� jura? �Por amor a la descendencia futura, "vosotros", o ya por amor al patriarca? V�ase Is 41,8: "T�, Israel, siervo m�o; Jacob, mi elegido; estirpe de Abrah�n, mi amigo"" (BP nota a cita de Dt 7,6-8).

La creencia de que Yahv�h se posesion� de Israel es naturalmente muy antigua, pero la idea de la elecci�n no pod�a tener en los primeros tiempos ese valor fundamental que tiene Dt 7, pues la fe en la elecci�n presupone parad�jicamente una visi�n universalista de la historia. S�lo cuando Israel aprendi� a observarse desde fuera y cuando su existencia en medio de las naciones se le hizo problem�tica, s�lo entonces pudo hablar de elecci�n (Am 3,2). Israel fue tomando conciencia de a poco de que fue elegido. As� como por ej. un seminarista va tomando conciencia de a poco que Dios lo llama a algo grande.

Los sucesos capitales que constituyen la noci�n del "rescate" de Egipto son:  1)el prodigio del mar rojo; 2) la revelaci�n del nombre de Yahv�h; 3) la revelaci�n del Sina�, y 4) la marcha por el desierto. (vR1, 230-234).

 

7) Los nombres de Dios

"...despu�s de la lucha entre Dios y Jacob, que llev� al cambio de nombre de "Jacob" por "Israel", Dios se neg� a revelar su propio nombre (G�n 32,29ss; cf. tambi�n Jue 13,17-19). Los tiempos no estaban a�n maduros, jacob no estaba preparado todav�a. No es que Dios estuviera sin nombre. El Antiguo Testamento se los atribu�a en abundancia. Su misma multiplicidad revelaba algo del misterio divino. Un nombre solo no permit�a al hombre identificarlo plenamente. Y, sin embargo, cada nombre revelaba algo sobre la forma en la cual Dios se estaba gradualmente revelando al hombre. Dios era llamado con frecuencia "El". En la lengua de los semitas era el nombre com�n para decir dios. Pod�a aplicarse a uno cualquiera de entre la multitud de dioses y no lo diferenciaba a uno de otro. Frecuentemente se aplicaba a uno de otro. Frecuentemente se aplicaba una ulterior distinci�n para especificar a qu� dios se refer�a. El dios o la diosa pod�an ser individuados con la indicaci�n del lugar donde el dios aparec�a o donde era construido un lugar de culto en su honor (es El-Bethel en G�n 35,7). El dios pod�a ser identificado tambi�n con la indicaci�n de quien lo veneraba. Dios era conocido como "Dios de Abrah�n, de Isaac y de Jacob", porque se hab�a aparecido a ellos y ellos lo hab�an venerado. Dios era, por tanto, conocido a trav�s de sus apariciones en la historia y a trav�s de sus apariciones en la historia a trav�s del pueblo que hab�a elegido.

Probablemente a causa de lo indeterminable del t�rmino "El", los israelitas antiguos, que conoc�an la supremac�a de su Dios sobre todos los dem�s, trataban de expresar esta preeminencia con el t�rmino "Elohim". Este t�tulo introduc�a un uso gramatical excepcional. Aunque Elohim sea una forma de plural, va seguido por el verbo en singular cuando designa al Dios de Israel. La forma plural del sustantivo sugiere entonces una intensificaci�n o tambi�n una absolutizaci�n de la divinidad. Algo as� como "Dios de los dioses" o "Dios supremo". El Dios de Israel no admit�a dioses extranjeros ante s� (Ex 20,2s). En la alianza fundamental con Abrah�n, Dios se anunciaba a s� mismo como "El –Shaddai", "Dios omnipotente". Aunque este nombre lo separase ya de todos los otros dioses, que son menos poderosos, dijo a continuaci�n a Moises que se hb�a aparecido a los patriarcas s�lo como "El Shaddai", "Pero no me di a conocer a ellos bajo mi nombre de el Se�or [YHWH] (Ex 6,3). Su realidad �ntima implica, por tanto, un misterio m�s profundo. As� Dios subray� el significado y la novedad de auto-revelaci�n a Mois�s en la zarza ardiente. Aqu�, por primera vez, el Dios de los padres, de Abrah�n, de Isaac y de Jacob, se identifica con un nombre que no es ni un derivado de una designaci�n gen�rica sem�tica de la divinidad, ni de una caracter�stica divina que sustituye a su nombre. Cuando Mois�s pidi� a Dios c�mo se llamaba el Dios de los padre de Israel, recibi� esta respuesta:

"Yo soy el que soy...Dir�s a los israelitas: "Yo soy" me env�a a vosotros...El Se�or, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abrah�n, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me env�a a vosotros. �ste es mi nombre para siempre, as� me recordar�n de generaci�n en generaci�n" (Ex 3,14-15).

El nombre de Dios en hebreo se dice YHWH. Esto expresa la gran santidad de Dios, pero no indica un Dios totalmente trascendente. M�s bien, la auto-revelaci�n a Mois�s era claramente ligada no s�lo a �l, como m�ximo profeta de Dios, sino tambi�n a las grandes acciones hist�ricas con las que Dios liber� a Israel de la esclavitud egipcia y lo constituy� como pueblo especial entre todos los pueblos de la tierra. A trav�s de Mois�s, Dios habl� as� a Israel:

"Yo soy el Se�or, y os arranqu� de la opresi�n de los egipcios; os liber� de su esclavitud, rexat�ndolos con gran poder y terribles castigos. Os tomar� para que se�is mi pueblo, y yo ser� vuestro Dios; entonces conocer�is que yo soy el Se�or, vuestro Dios, el que os liber� de la opresi�n egipcia. Os llevar� a la tierra que jur� dar a Abrah�n, a Isaac y a Jacob, y os la dar� en posesi�n. Yo, el Se�or" (Ex 6,6-8).

Es innegable que la revelaci�n del nombre de Dios era m�s que una informaci�n entre muchas otras. En su auto-revelaci�n, Dios constitu�a un pueblo como propio, un pueblo llamado a venerarlo y a ser liberado. Dios no consent�a neutralidad alguna ante s�. Su elecci�n daba origen a la respuesta del hombre. De modo similar a la alianza mosaica, representaba una m�s plena realizaci�n de la alianza estrechada con Abrah�n, la Nueva Alianza en la sangre de nuestro Se�or jesucristo ha se�alado la realizaci�n y superaci�n de la Antigua con la revelaci�n final de Dios, la constituci�n de un nuevo pueblo y su liberaci�n del pecado. San Juan, escribiendo al final del NT, proclama con extrema claridad: "Dios es amor" (1 Jn 4,8.16). Esta nueva designaci�n no es una abstracci�n que un fil�sofo pudiera aplicar a la esencia divina en la medida en la cual Dios se ama a s� mismo como sumo Bien. Para san Juan, Dios es, m�s bien, el padre que existe en relaci�n eterna con el Hijo y el Esp�ritu Santo. A�n m�s, Dios Padre puede ser amor s�lo porque Dios es Padre, Hijo y Esp�ritu santo. Como tripersonal, Dios da un nuevo significado, su significado, al amor, y muestra a los hombres a imagen de qui�n han sido creados. En Jes�s, Dios ha sido revelado como padre que ama y desea reconciliar a todos los hombres consigo. "padre" no es un nombre inventado por los hombres para designar de alguna forma, mediante la analog�a con la generaci�n humana, al misterio inefable y creativo que est� detr�s del universo. "Padre", es m�s bien, la auto-realizaci�n de Dios, en cuya referencia el universo ha sido creado. Como escribe san Pablo: "por eso doblo yo mis rodillas ante el Padre, de quien toma su nombre toda familia en los cielos y en la tierra" (Ef 3,14-15). Los hombres llegan a ser hijos de Dios s�lo porque Dios es originalmente Padre, y toda paternidad humana tiene significado solamente en la medida en que refleja el misterio amoroso del Origen de todo, en el cielo y en la tierra. "padre", por tanto, revela con extrema profundidad qui�n es Dios y revela a los hombres su vocaci�n (COMIT� PARA EL JUBILEO DEL A�O 2000, Dios, Padre Misericordioso, Presentaci�n del cardenal Roger ETCHEGARAY, Madrid 1998, 25-29)

 

        7,1) La revelaci�n del nombre de Yahv�h:

Yahv�h no se revel� desde un principio a sus elegidos, pues la revelaci�n de su nombre tuvo lugar en tiempo de Mois�s.

La revelaci�n del nombre de Yahv�h fue un acontecimiento de importancia incalculable para Israel, pero no fue el comienzo de la revelaci�n de su Dios. Yahv�h se identifica con el Dios de los padres (Ex 3,6.13s.).

El texto de "Yo soy el que soy" Ex 3,149 (Ver nota BJ) no debe entenderse como una definici�n ontol�gica de la esencia de Dios, sino como un "estar presente", "estar ah�", no en sentido absoluto y solitario, sino como una existencia relativa y eficaz "yo estar� ah� (�para vosotros!)".

Ex 3,1-6: "Aparici�n e identificaci�n. Domina el verbo ver. El lugar se llama "monte de Dios" o por la pr�xima aparici�n o porque ya antes era lugar de culto de los habitantes. La tradici�n identifica el Horeb con el Sina�.

""El Angel del Se�or" es con frecuencia una manifestaci�n visual de Dios, mientras que la locuci�n se atribuye directamente a Dios o al Se�or. El fuego es el elemento de la divinidad (Gn 15,17; sal 50,3; 97,3). S�mbolo de la presencia inaccesible y generadora de la vida y acci�n; s�mbolo tambi�n de la ira y pena de aniquilaci�n. La "zarza" �rbol silvestre y humilde, in�til y aun despreciado, es portador de la presencia divina en su elemento, el fuego. No se consume, porque ese fuego no necesita combustible; no se consume porque no tiene culpa que expiar. Como altar natural se ofrece, descubriendo a la vez el car�cter trascendente de ese fuego. Cuando venga para la alianza, el Se�or se manifestar� tambi�n con el fuego: Mois�s est� prefigurando la futura experiencia del pueblo" (BP, nota a cita de Ex 3,1-6).

"Es tomado por sorpresa ante el fen�meno extra�o. La sorpresa provoca la curiosidad, la indagaci�n temeraria –no la reverencia numinosa que se esperaba-. El Se�or lo detiene. Por la presencia de Dios, el lugar est� consagrado: el hombre no puede hollarlo con artificios que encubren y protegen. La piel desnuda ha de sentir el contacto con la tierra consagrada (cfr. Jos 5,15)." (BP, nota a cita de Ex 3,1-6).

"La aparici�n se identifica, todav�a sin pronunciar su nombre, como el Dios de los patriarcas; con lo cual la etapa hist�rica que comienza queda abarcada en el arco gigante del proyecto hist�rico del Se�or." (ALONSO SCH�KEL, Luis, Biblia del Peregrino, Bilbao, estella (Navarra) 1998, nota a cita de Ex 3,1-6).

Querr�n saber qu� Dios lo env�a –dato decisivo en la misi�n prof�tica, p. ej. Dt 13; Jr 23,13-, preguntar�n por el nombre de la divinidad. La respuesta es a la vez positiva y ambigua; vale para Mois�s y para el pueblo.

Estos tres versos (Ex 3,13-15) cuentan entre los m�s analizados y discutidos de todo el AT. �Cu�l es el origen del nombre Yhvh? �Exist�a fuera y antes de Israel? �Qu� significa en s�? �Qu� funci�n tiene en el relato? Sobre las dos primeras preguntas se han multiplicado las conjeturas sin ofrecer una respuesta plausible. Sobre lo segundo: empezamos confesando que nuestra vocalizaci�n es dudosa, pues.

 

En Ex 34,6 hallamos una interpretaci�n distinta pero m�s significativa: "Yahv�h, Yahv�h, Dios compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel,..."

...Ex 34,7-8: (7)que conserva la misericordia hasta la mil�sima generaci�n, que perdona culpas, delitos y pecados, aunque no deja impune y castiga la culpa de los padres en los hijos y bisnietos. (8) Mois�s, al momento, se inclin� y se ech� por tierra. (9) Y le dijo: -Si gozo de tu favor, venga mi Se�or con nosotros, aunque seamos un pueblo testarudo; perdona nuestras culpas y pecados y t�manos como heredad tuya.

". En Ex 34,14 se dice: "Yahv�h se llama y es Dios celoso". As� existi� un per�odo en el cual se pod�a interpretar teol�gicamente el nombre de Yahv�h desde diversos puntos de vista.

Para comprender Ex 3,14 debemos tener presente una cosa: Yahv�h revela su nombre despu�s de que Mois�s se lo hab�a preguntado expl�citamente... El individuo existe en el nombre y, por tanto, el nombre contiene una afirmaci�n sobre la naturaleza o la potencia de quien lo lleva...Para los antiguos era un hecho indiscutible que las potencias divinas rodeaban y determinaban misteriosamente la vida de los hombres; pero esta certeza no consolaba en modo alguno al hombre, mientras no supiera qu� divinidad era aquella con la cual deb�a entend�rselas, es decir, mientras no conociera su nombre y no le fuera posible invocarla o interesarla a su favor y a favor de sus necesidades. La divinidad debe primero "levantar un memorial" a su nombre en el �mbito de la existencia humana (Ex 20,24), si no, el hombre no podr� jam�s invocarlo. Por lo tanto, el culto, la relaci�n comunitaria entre la divinidad y el hombre, era imposible sin el nombre divino, pues le faltaba un medio de influenciar la divinidad.

En efecto, no se trataba s�lo de "entregarse voluntariamente a ella por motivos de gratitud", el hombre ten�a tambi�n el deseo ego�sta de ponerla al servicio de sus intereses terrenos, en la medida de lo posible, hasta llegar, en casos extremos, a practicar la magia con el nombre divino...La historia de Fanuel descubre en Jacob la misma codicia por apoderarse de Dios. Pero tambi�n en esta ocasi�n Dios se desembaraza de esta impertinencia y se niega a responder cuando Jacob le pregunta su nombre: "�por qu� me preguntas mi nombre? Y le bendijo" (G�n 32,20). El texto se parece a la narraci�n de Ex 3,13s. En esta ocasi�n Yahv�h da a conocer su nombre, pero la frase "Yo estar� all� como el que estar�", encierra tambi�n una desaprobaci�n de la pregunta; en todo caso, Yahv�h conserva con esta informaci�n su libertad, que manifestar� precisamente en su "estar ah�", en su presencia operante. (vR1, 234-238).

La entrega de una realidad tan sagrada, coloc� a Israel frente a una tarea inmensa, una de cuyas preocupaciones mayores consist�a en evitar todas las tentaciones que derivan de ella. Dicho en t�rminos generales significa que el nombre de Yahv�h debe ser "santificado" ( Is 29,23; "profanar" el nombre de Yahv�h, Lev 18,21; 19,12; 20,3; 21,6; etc.). Esto ten�a en primer lugar un sentido negativo: en todas las circunstancias debe protegerse este santo nombre contra su empleo abusivo, e.d. no cultual. Israel usaba el nombre de Yahv�h en el culto, la oraci�n, la bendici�n o la maldici�n y tambi�n en la guerra santa (Sal 20,8), pues para eso le fue confiado. Los levitas bendec�an al pueblo en su nombre (Dt 10,8), lo mismo hac�a el rey (2 Sam 6,18); los sacerdotes "invocaban" el nombre de Yahv�h sobre Israel (Num 6,27; cf. Sal 129,8); tambi�n era l�cito usar este nombre en los juramentos y maldiciones  (Dt 6,13; Sal 44,6; 118,10..)

En sentido positivo, lo santificaba quien obedec�a los mandamientos y "caminaba en el nombre de Yahv�h" (Miq 4,5).

Yahv�h salva mediante su nombre (Sal 54,3), en �l puede uno ponerse al seguro (Sal 20,2), �l es una fortaleza de refugio (Prov 18,10). La confianza de que Yahv�h ayudar� o salvar� "por el honor de su nombre" (Sal 23,3; 25,11; 143,11; Jer 14,7; Is 48,9) es significativa.

Una de las cosas m�s importantes es que para Israel este nombre no fue nunca un misterio, accesible s�lo a los iniciados. Por el contrario, cualquier israelita pod�a emplearlo libremente, y cuando Israel tom� conciencia plena de la singularidad de su religi�n, en lugar de ocultar con recelo el nombre divino ante los pueblos, se sinti� obligado a comunic�rselo (Is 12,4; Sal 105,1-3). En los �ltimos tiempos se manifestar� al mundo de tal modo que desaparecer�n por completo los cultos id�latras y s�lo ante su nombre se doblar� toda rodilla (Zac 14,9; Is 45,23).

Yahv�h, en cambio, posee un solo nombre y todo su pueblo lo conoce. Es significativo que Isreal no conociera semejante acumulaci�n de nombres divinos. Yahv�h, como dice el Deuteronomio, es uno solo, e incluso las alabanzas supremas van dirigidas exclusivamente a este nombre �nico: Yahv�h. Sin embargo lo m�s importante es que este nombre no pueda se objetivado ni manipulado.

El nombre de Yahv�h aparece unas 6700 veces en el AT, pero Israel le dio tambi�n el nombre de Elohim "Dios" ; unas 2500 veces). El nombre de Yahv�h era lo esencial de la revelaci�n divina, pero como Israel aplica tambi�n a este Yahv�h el nombre de Elohim resulta imposible atribuir un significado teol�gico a todos los usos del nombre propio o del apelativo. Tenemos entonces el nombre divino como Yahv�h, para el masculino est� Adonai "el Se�or". En la edad media por ignorancia se llega al nombre divino de "Jehova", cuando le colocan las vocales de adonai (A O A; la A inicial la cambiaron por E ) a las consonantes de Yahv�h (YHV).

La traducci�n del nombre de Yahv�h con o cirioz ( jo kirios) en los LXX, tuvo gran importancia para la joven comunidad cristiana, pues ella aplic� a su Kyrios, Jes�s-Cristo, afirmaciones de Yahv�h o sobre Yahv�h (cf. 1Tes 5,2; 2 Tes 2,2; Hech 2,20b).

Israel dio tambi�n ocasionalemente otros nombres a su Dios; algunos de ellos como ...................(alt�simo) y Schadai; nombre de Dios: "el. Omnipotente" no son raros. (vR1,238 -242). 

 

       7,2 Nombres de Dios, en Hebreo y griego:

En Hebreo:

El = Dios:  Gen 46,3 (Combinaci�n: El Elyon = Dios alt�simo: Gen 14,22; El Shadai = Dios todopoderoso: Gen 17,1; El Olam  = Dios eterno: Gen 21,33)

Elohim = Dios: Gen 1,1

Anonai = mi Se�or: Jos 5,1

Yahv� = el Se�or: Ex 3,14 (Combinaci�n: Yahv� Yir� = el Se�or proveer�: Gen 22,14; Yahv� Nisi =el Se�or es mi bandera: Ex 17,17; Yahv� Elohim= El Se�or es Dios: Jue 5,3; Yahv� Shalom = el Se�or de paz: Jue 6,24; Yahv� Sebaot =el Se�or de los ej�rcitos: 1 S 1,3.

 

En Griego:

Theos = Dios Mt 1,23 (El NT cuando habla de Theos, se refiere a Dios Padre)

Kyrios = Se�or: Mt 5,33; (Combinaci�n: Kyrios o theos = Se�or Dios; en la LXX: Ex 20,11);

Pater = Padre : Mt 6,9; Jn 4,23

 

 

8) Lectura cristol�gica del �xodo:

La obra de redenci�n efectuada por Cristo es el cumplimiento pleno del misterio de salvaci�n prefigurado por el �xodo. San Pablo nos dice que "Jes�s es el verdadero cordero pascual inmolado por nosotros (1 Cor 5,7) y los prodigios del �xodo (paso del mar Rojo, man�, roca) fueron las figuras de las realidades espirituales aportadas por Cristo (1 Cor 10,1-6)...San Juan nos dice que "los cristianos, liberados de la servidumbre del diablo por la sangre del cordero pascual (Jn 1,29; 8,34ss...) van camino hacia el reino de los cielos...Jes�s en el momento de su resurrecci�n, efectu� el primero su pascua, su "paso de este mundo al Padre" (Jn 13,1), de donde, "elevado de la tierra" atrae a s� a todos los hombres (Jn 12,32); y �stos, a su vez, realizar�n su �xodo definitivo cuando "pasen" de este mundo de abajo al mundo de lo alto (Jn 5,24)" (VTB, voz �xodo).

 

9) Datos importantes de la vida de Mois�s con sus referencias b�blicas

(cfr. La Biblia de Estudio, Dios habla hoy, Bogot�, 1994, cuadro sin�ptico ubicado en Ex 19).

Ex 2,1; 6,20:  De la tribu de Lev�. Hijo de Amram y Jocabed; nace en Egipto, en la �poca en que el pueblo de Israel era esclavo de Egipto.

Ex 2,3-10:   Su madre lo esconde por tres meses de los egipcios. Luego lo pone en una canasta que deposita en el r�o Nilo. La hijo del fara�n lo encuentra y lo adopta.

Ex, 2,11-22:  Mata a un egipcio por maltratar a un israelita, tiene que huir de Egipto. es acogido en el hogar de un sacerdote madianita, se casa con una hija del sacerdote y tiene un hijo de ella.

Ex 3,1-4,17: Ve una zarza que ard�a, pero no se consum�a. Dios lo llama a sacar a Israel de Egipto, y se revela a Mois�s como Yahv�.

Ex 4,18-6,1: Regresa a Egipto y, junto con Aar�n, va donde el fara�n para comunicarle el mensaje de Dios.

Ex 6,2-13.28-7,7   Nuevo llammamiento de Mois�s; Dios se le revela como el Dios viviente, que hizo alianza con Abraham; llamamiento de Aar�n.

Ex 7,8-10,29   El fara�n no permite a los israelitas salir de Egipto. Las primeras nueve plagas.

Ex 11,1-12,42   Anuncio de la d�cima plaga. Instituci�n de la Pascua. Muerte de los primog�nitos egipcios. El fara�n da permiso para que los israelitas salgan de Egipto.

Ex 14-18   Dirige a Israel a trav�s del Mar Rojo y en el desierto.

Ex 19-31   Dios da a Mois�s la Ley en el monte Sina�; tambi�n le da las instrucciones para hacer la tienda del encuentro.

Ex 32-33 Encuentra a Isarel adorando un becerro de oro; rompe las tablas de la ley; pide a Dios que le muestre su gloria.

Num 13-36:  Env�a esp�as a Cana�n; su informe aterroriza a los israelitas, estos se rebelan contra Dios, y Dios los condena a pasar 40 a�os en el desierto. Tambi�n le prohibe a Mois�s entrar en la Tierra prometida, aunque s� le permite dirigir al pueblo hasta all�.

Dt 1-33:   Antes de morir, Mois�s habla a todo Israel: en cuatro discursos les recuerda la Lay y que, en la Tierra prometida, no deben olvidarse de lo que han aprendido de Dios. Deben confiar en el Se�or y obedecer a su nuevo l�der, Josu�.

Dt 34:   Mois�s asciende al monte Nebo y de all� ve la Tierra prometida. Muere a los 120 a�os y el pueblo lo llora.

Otras referencias en: 1 S 12,6-8; sal 77,20; 105,26-45; Mt 17,3-4; Hech 7,20-38; Heb 11,23-29; Jud 9.

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