RUBEN GUAMAN CARRASCO
Cultura aborigen Argentina
Cr�nicas e historia
MAPUCHES : El fuego sagrado
Mapuches hoy, 2006, Mar�a �ancucheo  y Juan Namuncura, ambos dos descendientes  de los h�roes aut�ctonos de lo que se dio en llamar (La guerra de las pampas). juan , un m�sico mapuche que desde su instituto de cultura ind�gena Argentina sigue luchando por  la grandeza y el reconocimiento no solo de su �tnia, sino de todas las castigasdas etnias aborigenes de Argentina.

En los primeros 50 a�os de contacto con los europeos la poblaci�n mapuche disminuy� dr�sticamente. Dos tercios murieron de tifus, viruela, s�filis, o explotados en la encomienda o la mita en los lavaderos de oro. En cuanto se desplazaron de su h�bitat original atra�dos por el ganado cimarr�n, fueron conquistadores tambi�n: sometieron a los Tehuelches y a los Pampas con quienes nunca terminaron de ponerse de acuerdo, a tal punto que por ejemplo Catriel, el famoso cacique Pampa de la provincia de Buenos Aires, llamaba a los Mapuches de extranjeros (por su supuesto origen chileno). Son inmensas las cronicas que relatan sucesos �picos de este pueblo guerrero y orgulloso de su cultura, los cuales supieron mantener bajo su dominio grandes extensiones de tierra en nuestro pa�s, llegando hasta las costas del Atl�ntico en la provincia de Buenos Aires. Cuando descubrieron el caballo fueron tras de �l y arrasaron con los Pampas en pos del animal que transformar�a su vida. Fue alimento y poderosa arma de guerra, fueron grandes jinetes y les fue muy dif�cil a los soldados del ejercito de Roca y otros tantos terminar con ellos; en realidad la comentada Guerra de las Pampas, que duro 350 a�os, fue contra ellos. Cuando Calfucura armo las Confederaciones Ind�genas nucleando a infinidad de tribus, se gan� el apodo del EMPERADOR DE LAS PAMPAS: en uno de los �ltimos malones y de los m�s grandes llegaron a arrear de las estancias de Buenos Aires 350.000 cabezas de ganado.
En el petitorio para la Primera Junta ( 25 -5- 1810 ), figuraban muchas firmas de caciques. Estuvieron del lado de Moreno, Monteagudo, Castelli, Beruti los mismos Pampas y Mapuches, quienes seg�n el cabildo defendieron a Buenos Aires contra los ingleses (Epumer, Errepuento, Turu�amqui, Quintelen, ) y fueron los primeros en reconocer la independencia. Chiclana les dec�a en 1811: amigos compatriotas, hermanos, un�monos para construir una misma familia, sin embargo intereses externos y representantes locales no lo permitieron. Huente Cur� y otros, guiaron a los negros granaderos de San Mart�n por los caminos de Los Andes y pelearon en Chacabuco. Luego de Maipu, algunos convencidos por los sacerdotes y desconfiando de ciertos criollos se pusieron del lado de los Espa�oles. En 1820 Rodr�guez Mart�n lanza tres campa�as contra Pampas, Ranqueles, y Mapuches. A medida que aumentaban los saladeros criollos para el comercio ingles, en Buenos Aires, Entre R�os, Santa Fe, los Mapuches y los Ranqueles se vieron precisados a vender sus ganados a los chilenos. Para los arreos, construyeron incluso represas de piedra,en sus rastrilladas por el desierto desde sus ciudades de cuero: Carhue, capital de los salineros, Laufu-co, la de los Ranqueles.
Calfucura (piedra azul) form� confederaciones indoamericanas para intercambiar, unirse, lidiar o participar con la Confederaci�n Argentina de los criollos. su lema era: La tierra de la gente es de la gente de la tierra (Mapuche ni Mapuche). Su hijo Nmuncur� jur� la constituci�n de 1853 y acept� el padrinazgo de Urquiza que le puso por nombre Manuel. Buenos Aires se declar� independiente y reinici� la guerra contra el indio. Algunos Indios llegaron a proclamar a un franc�s como el rey de la Patagonia o Araucania. En 1860 nuevos fortines violaron la frontera del salado del sur, jurada y rejurada por espa�oles y criollos. En 1867 Mitre hace extender la frontera hasta el R�o Negro. La sociedad rural de Mart�nez de Hoz financi� las campa�as. En 1868 Mansilla comprueba en su excursi�n la riqueza y calidad de las estancias de los indios. Sarmiento nombra general a Calfucura. En 1872 Calfucura es derrotado en San Carlos por abor�genes comprados. A principios de 1881 se dispuso la movilizaci�n de casi dos mil soldados. El objetivo era la captura de Sayuheque y Reuque-cur�, pero se mantuvo gran cantidad de enfrentamientos, con su secuela de indios muertos y tolder�as destruidas. Se combati� hasta las inmediaciones del lago Nahuel Huapi. Los caciques, lejos de rendirse, lanzaron la famosa consigna Es preferible morir peleando que vivir como esclavos y el 16 de enero de 1882 atacaron el fuerte del general Roca con mas de mil guerreros pero fueron rechazados. El capit�n G�mez, jefe de la guarnici�n, junt� los cad�veres y les prendi� fuego. El 20 de agosto los Ranqueles mataron a veinte soldados en Cochico, La Pampa. Pero eran los �ltimos ataques de una resistencia que se deshac�a: dispuestas a vender cara su derrota, las comunidades ind�genas libres se preparaban a recibir una nueva campa�a, ahora al frente del general Villegas con m�s de 1.400 hombres divididos en 3 brigadas. La primera brigada provoc� la muerte de 120 indios, la captura de 448, y la rendici�n de otros 100. La segunda brigada persigui� a Reuque-Cur�, �ancucheo y Namuncur�, los dos �ltimos lograron escapar no asi Reuque-Cura que cay� prisionero. El 24 de marzo de 1884, extenuado, Namuncur� se rend�a con 331 de sus hombres. Hacia la misma �poca el gobernador de Patagonia, general Vintter, dispuso el ataque final contra Sayhueque e Inacayal. Los caciques se prepararon para el combate final, el sue�o de ser libres se terminaba, pero intentaron organizar unidos la �ltima defensa, en esa batalla murieron los caciques Queupo, Meliqueo, Manquepu, y Niculm�n. En 1885 detienen a Sayhueque, en el pa�s de las manzanas; con su ca�da detienen al �ltimo de los irreductibles, Sayhueuqe se rindio el 1 de enero de 1885, present�ndose con 700 guerreros y 2.500 indios de chusma en el fuerte Jun�n de los Andes y culminando as� las ultimas expediciones punitivas, de las 54 grandes campa�as de exterminio iniciadas en 1820. En 1986 los Mapuches son 500.000 en chile (donde se calcula en 2.000.000 a sus mestizos). En la Argentina no pasan de 60.000, en su mayor�a en Neuquen, Chubut y R�o Negro donde conforman entre el 5 y el 10 % de la poblaci�n. Desde hace algunos a�os, unos pocos se han organizado en defensa de derechos como los m�s elementales derechos humanos y de sus tierras, de su cultura y patrimonio. Uno de ellos es Jorge �ancucheo, desde la organizaci�n llamada (Acoin), sigue luchando por los derechos de su pueblo. Son lo mejor de la gente (che), la fuerza de la tierra, (nehuen mapu) bajo la constelaci�n de Penon Choique, la Pata del �andu, conocida tambi�n como la Cruz del Sur.
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Bibliograf�a de consulta :Los abor�genes de Argentina, de Alfredo Magrassi. Los hijos de la tierra, de Carlos Martinez Sarasola. Resumen de Rub�n Guam�n Carrasco.
Correcciones al castellano : Luis Alfredo Duarte Herrera (WALKALA) Salzburgo ,Austria
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